lunes, 31 de agosto de 2009

GRAFITI, ÉTICA Y POLÍTICA

Las medidas municipales y las discusiones de las últimas semanas me han traído a la memoria lo sucedido en Frankfurt el 15 de marzo de 1980. No hace falta que dé muchos detalles porque se trata de un hecho bastante conocido por lo seguidores del Street Art. En plena inauguración de una exposición sobre arte callejero entró la policía y detuvo al artista, al grafitero, que en esos momentos realizaba una muestra de su arte en la pared. Estaba explicando cómo había aprendido en la calle todo lo que sabía. El artista fue acusado de daños en propiedades públicas y privadas. Los asistentes intentaron protegerlo utilizando como arma los botes de spray contra los agentes. Hubo varios policías y asistentes heridos leves, entre ellos el mismo Max Zoster. Al final las autoridades impusieron fuertes multas y se desarrolló una gran discusión en los medios de comunicación.

Estas medidas que va a tomar el Ayuntamiento me han hecho recordar los años ochenta. Desde que vi la película Beat Street (1984) he querido visitar el Bronx. Aunque de aquella película me impresionó sobre todo el breakdance, el argumento central trataba de Ramo, un grafitero, muy respetado por su entorno, que pintaba en la ciudad. “Tengo que ver esos vagones llenos de colorido sobre el fondo de las ruinas urbanas de Nueva York...”

Con el paso de los años ese deseo de carácter estético comenzó a debilitarse debido a mis dudas éticas. Quizás al visitar los grafitis me convertiría en un turista inmoral. ¿Cómo podía experimentar placer estético con el fruto de una actividad ilegal? Mi conciencia me hacía sentir un cómplice o, al menos, un irresponsable. Estamos ante un conflicto radical de valores: ¿Qué hacer cuando lo bello no coincide con lo bueno y lo justo?

Lo primero que uno se pregunta es si el grafiti es arte y, si lo es, en qué consiste su esencia. Dejando a un lado que hay pintadas mejores que otras, como es obvio, es necesario centrarse en lo siguiente: ¿Entra dentro de su esencia ser ilegal? Todo arte tiene unas reglas de juego que lo constituyen como tal. ¿Cuáles son las condiciones necesarias y suficientes para que exista una escultura? Quizás se pueda decir que es necesario dar forma a una materia para expresar algo o representar algo. ¿Cuáles son las condiciones necesarias y suficientes para que exista un grafiti? Necesitamos pintar o realizar inscripciones, para expresar algo o representar algo, sobre una superficie urbana, pública o privada, sin autorización.

Hemos llegado donde queríamos. El grafiti es una actividad artística que incluye dentro de su esencia el ser ilegal. Esto es algo que reconocen de forma implícita las instituciones artísticas. La galería Tate de Londres organiza estos días una exposición sobre el grafiti (Street Art, 23 May – 25 August 2008. Blu from Bologna, Italy; the artist collective Faile from New York, USA; JR from Paris, France; Nunca and Os Gemeos, both from Sao Paulo, Brazil and Sixeart from Barcelona, Spain.) Los artistas no ocultan su currículum vítae. Reconocen abiertamente y por escrito que aprendieron su técnica pintando paredes o vagones de metro de forma ilegal. El museo implícitamente nos dice: “Expongo como arte valioso el resultado de actividades ilegales”.

Con el grafiti no nos queda más remedio que asumir un conflicto radical de valores. Las reglas de esa actividad nos permiten afirmar al mismo tiempo que hay grafitis excelentes y que si pillan al autor lo deberían multar. Por un lado admiramos la libertad creativa de esos jóvenes, pero por otro reconocemos que estropean el material urbano, que es de todos los ciudadanos. Cuando leemos una pintada que pide justicia en una fachada ajena, nos fijamos en el contenido o en su forma; cuando es nuestra la fachada, no vemos ni forma ni contenido, sólo sentimos cómo nos sube la sangre a la cabeza.

Tampoco el sistema capitalista tiene problemas con esos conflictos. Todo lo asimila. Todo lo convierte en imagen desvitalizada, en objeto de consumo. Hay diseños de vestidos simulando grafitis que llegan a valer 2.500 euros...

En la película Beat Street aparecen muchos grafitis. Para concluir estas reflexiones he elegido el texto de uno de ellos. En una de las primeras escenas, después de ver y fotografiar un tren que han pintado, un amigo le dice a Ramo señalando un muro: “Éste es el mejor que has hecho hasta ahora”. El texto es: IF ART IS A CRIME, MAY GOD FORGIVE ME.