domingo, 5 de marzo de 2023
Dos novelas sobre nuestros deseos y los límites éticos
sábado, 4 de marzo de 2023
Pablo Gutiérrez publica 'La tercera clase. Una historia sentimental del hachís en la Baja Andalucía'
sábado, 14 de noviembre de 2020
ESENCIALES
Si la vida humana es palabra, logos, no debe extrañarnos que las librerías sean esenciales. Somos seres simbólicos, poéticos y fabuladores. Nos gustan las historias y las teorías tanto como beber, comer y amarnos. En el decir y el interpretar habita esa esencia humana. La imaginación es el nexo que une a escritores y lectores… Y las librerías son las casas de la imaginación, de la creatividad. Como seres de ficción que somos, la creatividad es esencial, el núcleo de nuestra existencia simbólica.
Hay muchas estanterías, con extraños
rótulos… Nada sobra. Todos los géneros son necesarios para el ser humano. Todos
los pasillos de una librería conducen a Roma: el placer. O quizás a Grecia: el
conocimiento. Comedias y tragedias, novelas y ensayos, poemas y biografías,
guías y diccionarios… Senderos imprescindibles para alcanzar de mil formas
diferentes la felicidad.
Todo esto viene de muy atrás. Dicen los
historiadores que hubo un tiempo en el que no había escritura ni libros. No sé,
no sé… Todo me suena a un cuento que alguien ha inventado. ¡A quién se le
ocurre que pueda haber humanidad sin libros! Y dicen que nos sentábamos al
calor del fuego, bajo las estrellas, para contarnos aventuras, anécdotas,
viejas leyendas… Era un momento sublime, inquietante, lleno de expectativas,
cordial, es decir, era como entrar en una librería.
El olor de los libros atraviesa las
mascarillas. Accedemos a una burbuja de sensaciones. Miles de posibilidades
ante nuestros ojos, ante los cristales empañados. Ahí están todas las palabras
esenciales, y ahí estarán. Las librerías nos acogen con una promesa de eternidad,
quizás otra ficción, otro cuento. Es el calor del fuego primordial, con el
ruido de las alimañas a lo lejos. Es el calor protector de las hojas, de los
árboles.
lunes, 4 de mayo de 2020
SUBID Y MIRAD
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| Ilustración de Miguel Parra |
sábado, 18 de abril de 2020
EL ARTE DE HOZAR
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| Detalle de la portada de "Una teoría de la democracia compleja", de Daniel Innerarity. |
miércoles, 25 de marzo de 2020
LECTURAS PARA ABORDAR LA INCERTIDUMBRE
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| Portada de Historia del silencio |
sábado, 30 de mayo de 2015
Reseña en LA GALLA CIENCIA
domingo, 31 de agosto de 2014
PEAJE, DE JULIO DE LA ROSA
Uno de los rasgos que suelen compartir los
grandes creadores es su afán desmedido por experimentar dentro de todos los
géneros. El creador no conoce fronteras. Sus acciones mezclan registros,
categorías y estilos. Avanzamos en el conocimiento, decía el físico Poincaré,
trasladando estructuras de unos campos a otros. En las artes, las analogías,
incluso cuando fracasan, constituyen nuevas experiencias. ![]() |
| Presentaación del libro en la Fundación Caballero Bonald |
lunes, 31 de agosto de 2009
FRAGMENTOS, METALITERATURA Y HEDONISMO
Hace varias décadas que venimos hablando del fin de los grandes relatos. Es el fin de la Modernidad y el inicio de la Postmodernidad. Aquellos sistemas filosóficos que explicaban todo y aquellas novelas que narraban un historia completa ya no se llevan. Hemos entrado en la era del fragmento.
Leer consiste en desplazarse por una red de referencias literarias. En las obras de Enrique Vila-Matas la identidad del narrador se va construyendo a través del proceso de escribir sobre la escritura. La experiencia del narrador es una experiencia literaria. Así, la identidad del autor se nutre de la identidad de otros escritores y personajes. Recordar los recuerdos de otro se convierte en el límite de una estética literaria de la alteridad. Y el lector sabe que habita una esfera literaria, una esfera que le proporciona un placer intenso. El escritor que escribe para dejar de escribir y el escritor que vive todo a través de la literatura son ejemplos de historias que hablan constantemente de sí mismas y nos ofrecen una salida honrosa del mundo.
La literatura ahora se narra a sí misma. El narrador habla de sí mismo como escritor y mezcla ficción y realidad. La esfera social y la esfera del yo han sido absorbidas por la esfera de la literatura. Y nunca tenemos la certeza de saber si algo ocurrió realmente. El estilo del diario permite manejar recursos muy ambiguos: el autor recuerda cuando transforma. Aunque la ironía nos avisa del peligro, como lectores temerarios que somos, nos dejamos engañar con la verdad.
Pensar consiste en razonar a través de una red de implicaciones conceptuales, una red sin centro. La Filosofía de los próximos años tendrá la forma de senderos racionales. Ya no aspiraremos a un sistema jerárquico de conceptos, a un sistema deductivo perfecto, al modo de un edificio, con sus cimientos inamovibles. Sin embargo, no abandonaremos el impulso racional de la modernidad. La metáfora del sendero conserva el azar y la necesidad, rasgos esenciales del naturalismo filosófico postmoderno. Un problema nos hace razonar y nos lleva a otro. La argumentación nos va empujando, nos hace desplazarnos. Cada problema es un nudo en la red, pero ninguno es el centro, porque no lo hay. Tampoco podemos predecir cuál será el rumbo exacto de nuestras argumentaciones. A pesar de ello, confiamos en las rutas trazadas; incluso pueden llegar a ser rutas muy concurridas, casi permanentes. El sendero discurre entre el azar de los acontecimientos y la necesidad de las argumentaciones.
Y el materialismo hedonista por fin se va tomando en serio... La obra de Onfray está renovando el hacer filosófico. Somos cuerpos, materia, sistemas nerviosos. Vivir es buscar el placer, la alegría. Y la filosofía ha de ser una actividad que produzca pequeñas revoluciones en nuestra vida cotidiana. Reconstruir la Historia de la filosofía para recuperar a los filósofos hedonistas es una de las tareas a las que se dedica Onfray. Además, su proyecto de universidad popular, donde todos participan y dialogan, puede significar una revolución en las instituciones del saber.







