| Nadav Kander |
Mostrando entradas con la etiqueta TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA. Mostrar todas las entradas
martes, 20 de octubre de 2015
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA VIII
martes, 6 de octubre de 2015
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA VII
Toda esa corteza cerebral, con toda esa cantidad de neuronas capaces de conectarse, ha dado mucho de sí. Nos ha servido para resolver problemas básicos de supervivencia. Los individuos que nacían con esa variación, a la larga, sobrevivían más. Pero la capacidad de asociación de ideas es una herramienta de carácter formal y flexible. También la utilizamos para entretenernos, incluso para elaborar teorías sin fundamento o bellas historias. La gran trampa consiste en pensar que por darnos cuenta de que existimos debemos ocupar un lugar privilegiado en un gran relato, con principio y final feliz. Nos seducen sin piedad las narrraciones que dan sentido a toda nuestra existencia y nos colocan en el centro. Como conocemos, somos mejores, estamos en otra categoría. ¡Qué facil es mezclar ideas, generalizar, interpretar signos, conectar e imaginar!
sábado, 13 de diciembre de 2014
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA VI
Leo a Julio Cabrera, Crítica de la moral afirmativa, y vuelvo a ver trampas en la metafísica tradicional. Nos han contado que Ser es mejor que No-Ser. Es una verdad incuestionable para la ontología heredada. Dice Cabrera que hay que ir a la raíz y que salir del No-ser quizás no sea tan bueno como nos han dicho. ¿Para qué ser? ¿Para caer en el dolor estructural que acompaña a ese ser?
Toda existencia es carencia, necesidad, dolor. ¿Por qué insistimos, entonces, en que ser es bueno y no-ser malo? Par mí es otra de las trampas de la autoconciencia. Como nos damos cuenta de que existimos, pensamos que tenemos algo más que el mero ser. Los neurotransmisores y las hormonas, guiados por el ADN, se encargan de generar esa valoración positiva del estar-aquí, mecanismos de la selección natural. Así, el dolor estructural, la miseria del vivir, se transforman en un regalo de los dioses. Pero es una trampa. La autoconciencia ha resultado ser un mecanismo muy efectivo para la supervivencia de ciertos organismos. Como si pensar que existimos nos diese una cualidad estructural, esencial, distinta al resto de los seres. Y toda la cultura, con sus ideas y conceptos tan abstractos, sólo es una concreción de ese mecanismo tan refinado. De alguna forma, pensarnos a nosotros mismos está premiado químicamente en el cerebro. Sentirnos diferentes del resto de los seres viene acompañado por una sensación de bienestar, por algo bueno, químicamente hablando. Nos sentimos necesarios sólo por el hecho de pensarnos. Nos resulta muy complicado pensarnos como seres contingentes, finitos y miserables. (...)
viernes, 26 de abril de 2013
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA IV
Nuestro cerebro surgió por selección natural. Es un cerebro que se termina de configurar en nuestra fase de cazadores-recolectores. Vivíamos en grupos que iban de un lado para otro, cazando, pescando y recogiendo frutas silvestres. Algunos individuos nacían con la capacidad de cooperar y comunicarse. Otros nacían con una tendencia a vivir solos y ser agresivos. Los primeros se unían para cazar y defenderse. Así tenían más probabilidades de sobrevivir. Los otros, en términos generales, tenían más probabilidades de ser cazados por otros o morir de hambre.
La selección natural generó un conjunto de normas y valores, asociados a la vida en grupo, sin necesidad de una conciencia individual de estar cumpliendo normas. Esa conciencia individual fue surgiendo con el tiempo y dio lugar a la reflexión ética. Basta con observar la vida en grupo de otros animales para llegar a la conclusión de que la conciencia de norma no es necesaria para que la norma exista.
domingo, 14 de abril de 2013
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA III
Darse cuenta de lo que ocurre, ser consciente de ello, es una condición necesaria para poder transformarlo a través de la praxis, pero no es una condición suficiente para alcanzar la solución o alcanzar nuestros fines. Convertir lo inconsciente en consciente sólo es el primer paso para localizar un trauma psíquico o una relación de producción injusta. La conciencia no trae por sí sola la solución a nuestro problema. Es el primer paso en el sendero de la racionalización, pero no él último. El enfermo que es consciente de que no controla ciertos impulsos no recupera inmediatamente el control de su vida y es feliz. Y el trabajador que descubre el origen de su miseria y sabe que el que tiene la propiedad privada de los medios de producción está enriqueciéndose con el trabajo ajeno no acaba de inmediato con esa relación de producción. Los poderes curativos atribuidos a la autoconciencia son excesivos. Esos poderes proceden de la reconciliación del sujeto que antes estaba escindido. Pero hay problemas que requieren una acción concreta sobre la realidad, problemas que no se solucionan con sólo saber que existen. La autoconciencia puede ser necesaria para iniciar el camino pero no es la solución. La economía política y la psicología aplican el método científico. Ser consciente de lo que te ocurre puede ayudar al científico pero todavía no es una explicación de lo que ocurre.
sábado, 23 de marzo de 2013
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA II
Estamos tan acostumbrados a pensarnos a nosotros mismos que nos resulta raro que el mundo haya existido antes sin nuestra conciencia o la conciencia de otro ser. Una realidad no pensada nos parece una contradicción. Así que lo arreglamos creyendo que toda la realidad tenía como finalidad producir la conciencia. Lo que fue una casualidad lo convertimos en una necesidad. Y terminamos haciendo teología, como le dijo Feuerbach a Hegel.
Somos conscientes de nuestra finitud y no nos gusta. Por lo tanto, nos negamos a admitir que seamos seres efímeros. Deseamos ser diferentes a lo material, a lo físico; así que decimos que nuestra esencia es de carácter espiritual. Queremos ser eternos. Donde sólo hay azar y finitud queremos contemplar eternidad y necesidad.
Somos conscientes de que el ser es plano; si no hubiéramos existido no habría pasado nada. Pero queremos valer algo, ser algo más. Algo bueno, como nosotros los humanos, no puede dejar de existir así como así. Por lo tanto tenemos un valor absoluto que nos proporciona cualidades trascendentes. De la inmanencia que nos muestra el sentido común pasamos a una trascendencia diseñada a medida.
Somos conscientes de nuestra finitud y no nos gusta. Por lo tanto, nos negamos a admitir que seamos seres efímeros. Deseamos ser diferentes a lo material, a lo físico; así que decimos que nuestra esencia es de carácter espiritual. Queremos ser eternos. Donde sólo hay azar y finitud queremos contemplar eternidad y necesidad.
Somos conscientes de que el ser es plano; si no hubiéramos existido no habría pasado nada. Pero queremos valer algo, ser algo más. Algo bueno, como nosotros los humanos, no puede dejar de existir así como así. Por lo tanto tenemos un valor absoluto que nos proporciona cualidades trascendentes. De la inmanencia que nos muestra el sentido común pasamos a una trascendencia diseñada a medida.
domingo, 3 de junio de 2012
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA
Los filósofos nos han repetido a lo largo de los siglos que no nos dejemos engañar por los sentidos. Sin embargo, una de las trampas cognoscitivas más peligrosas reside en el hecho de ser conscientes de lo que pensamos y sentimos. Y digo trampa porque caemos en ella.
Cuando el neurocientífico nos dice que nuestros pensamientos y nuestras experiencias sensoriales son únicamente conexiones de redes neuronales tendemos a responder que no puede ser sólo eso. Exigimos que se reconozca que hay algo más, precisamente esa cualidad que experimentamos como rojo o esa idea de círculo o ese temor... Entonces el neurocientífico vuelve a decirnos que lo que experimentamos como rojo es en realidad una red de neuronas activada, lo mismo que mi idea de círculo y mi temor a la muerte.
Nos resistimos a aceptar estas explicaciones porque pensamos que habitamos un lugar privilegiado. Pero ser conscientes de lo que hacemos no añade nada a la realidad. Aunque creemos que sí. Somos redes neuronales que por el hecho de saberlo pueden llegar a creer que son algo más. Quizás algún día seamos capaces de salir de esta trampa, como cuando miramos al Sol y sabemos que somos nosotros los que giramos. Quizás algún día seamos capaces de pensar sabiendo que somos sólo redes de neuronas conectadas...
lunes, 19 de septiembre de 2011
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA V: DUALISMOS RESISTENTES
"La pesada carga de los dualismos" es un pequeño escrito de Max Zoster (1940-1985) que nunca llegó a terminar. Las primeras líneas brotaron de la indignación el día en que leyó en el periódico una reseña de su exposición. "La materia y la forma -decía el articulista- se complementan en sus obras...". Quizás el dualismo sea una limitación de nuestra capacidad de abstracción. Sólo pensamos separando. Zoster creía que, aunque los dualismos fuesen una herramienta necesaria para pensar las cosas del mundo, lo que no estaba justificado era pensar en esas particiones como si fuesen entes reales que existiesen en el mundo.
No sólo en la filosofía del arte han surgido dualismos. El más conocido es el que afirma que somos un compuesto de alma y cuerpo. El conocimiento del cerebro ha confirmado las tesis materialistas: no hay dos tipos de realidad, sólo hay neuronas conectadas a través de redes complejas. Sin embargo, todavía permanecen restos de dualismo en nuestra concepción del ser humano. Dentro del materialismo hay un dualismo que pasa desapercibido. Me refiero a la división cerebro/cuerpo. El otro dualismo resistente es el que opone la cultura a la naturaleza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)