ROEDORES DE FILOSOFÍA

viernes, 11 de enero de 2013

Funciones entrañables de la filosofía

  Hubo un tiempo en el que se pensaba para cambiar el mundo. Los intelectuales, con sus conceptos y creaciones, nos despertaban la conciencia moral y política, incluso la conciencia de clase. La función del filósofo consistía en ser un ciudadano activo, un miembro de la resistencia frente a la injusticia y la opresión. El intelectual, con sus obras teóricas o con sus obras de arte, estimulaba la rebeldía. Una novela servía para poner en evidencia la explotacón o los métodos utilizados por los poderosos para mantenernos en su redil. Además, parecía que otro mundo era posible.
  Hubo un tiempo en el que se pensaba para ayudar a pensar mejor. Se decía que el filósofo nos ayudaba a ser críticos y a dudar de todo. El filósofo nos advertía de los peligros que entrañaban la superstición, el fanatismo, y cualquier tipo discurso irracional. Frente al oscurantismo y las ideologías al sevicio del opresor, la filosofía nos mostraba las virtudes del método científico, de esa racionalidad científica que nos conduciría a una sociedad de personas autónomas, difíciles de manejar. Así, nos animaba a preguntarnos por el fundamento de nuestras creencias o por el fundamento de nuestros valores y normas.
  Hoy, cuando las leyes amenazan la situación de la filosofía en la enseñanza, nos acordamos de esas viejas palabras, de esas entrañables funciones de la filosofía...
  Si de negociar se trata: ¿qué ofrecemos hoy los filósofos a los ciudadanos?