Los pasajes comerciales construidos dentro de las ciudades imitan calles. Son calles artificiales dentro de las ciudades. Esta disposición del espacio estaba prevista para generar un nuevo tipo de vida, la del consumidor universal. Pero pronto se quedó pequeña esa estrategia. Mejor construir una ciudad con calles y plazas, con fuentes y bancos. Han surgido las ciudades sin ciudadanos. Si para Sócrates no tenía sentido vivir fuera de su ciudad, que le permitía desarrollar las virtudes y el bien común, ahora, para nosotros, no tiene sentido vivir al margen de las ciudades sin ciudadanos.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
domingo, 17 de noviembre de 2013
CEREBROS EN TONELES
Somos redes neuronales capaces de volverse sobre sí
mismas, de pensarse. El camino evolutivo que hemos seguido ha dado lugar a
estos cerebros, con miles de millones de neuronas y billones de conexiones. Somos
seres conscientes: nos damos cuenta de que pensamos, sentimos, vivimos...
Las personas
realizamos reflexiones de segundo orden. No es lo mismo elaborar una teoría
sobre los átomos que pensar cómo es posible elaborar una teoría sobre los átomos.
No es lo mismo pintar un cuadro que pensar sobre qué significa que un cuadro
sea bello. Todas estas reflexiones trabajan con conceptos. Y los conceptos se
enlazan mediante argumentos.
Cuando todo
funciona bien, parece que estas reflexiones de segundo orden son innecesarias.
Sin embargo, cuando surge una dificultad, algo que no encaja, comenzamos a
plantear cuestiones para aclararnos. Así, hemos presenciado cómo las
vanguardias artísticas nos llevaron a pensar seriamente qué es una obra de
arte. La física cuántica provocó un intenso debate sobre los límites del
conocimiento humano.
Y llegamos a la
educación. Siempre ha sido un asunto enrevesado. Desde el momento en que un ser
humano pretende modificar la conducta de otro ser humano surgen problemas. Que
en una habitación de pocos metros cuadrados haya treinta organismos dispuestos
a modificar su conducta siguiendo lo que dice otro organismo es un hecho que
implica a toda una civilización.
Uno de los retos
de la teoría de la educación es el de su naturalización. Es imposible entender
qué significa educar si dejamos a un lado la teoría de la evolución y la
neurociencia. Si queremos mejorar nuestros sistemas educativos, tendremos que
utilizar esos conocimientos científicos. Sabemos que toda pedagogía contiene
una idea de ser humano. Y aunque es cierto que todas nuestras reflexiones se
han gestado en la tradición humanista europea, hoy debemos explicarnos desde
las teorías científicas. Lo difícil será obtener un discurso coherente que
integre lo esencial de esas disciplinas sin desembocar en el reduccionismo o en
la dispersión de datos.
Estos senderos
de reflexión sobre el conocimiento, la educación, las ciencias y el arte
arrancarán de lecturas de divulgación científica y filosófica. A lo largo de
estas líneas aparecerán mencionados libros que han sido publicados
recientemente y libros que vieron la luz hace años. Estos senderos comunicarán
unos libros con otros tomando como hilo conductor los conceptos que hoy
necesitan ser revisados. Y, como pensar es crear, conectaremos ideas
procedentes de diferentes ámbitos de la experiencia. Y, como crear es
comunicar, utilizaremos los géneros y recursos literarios necesarios.
Quizás sólo seamos cerebros conservados en
toneles, de oloroso, controlados por un ordenador que nos suministra estos
mundos mediante impulsos eléctricos aplicados a nuestra corteza cerebral.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
LO QUE NO SOMOS
“Estamos tan acostumbrados a tratar con objetos
de nuestra escala, que las teorías de los físicos actuales nos aturden. Los
artistas sabemos lo que significa captar mucho con poco. Quizás nuestros
cerebros sean incapaces de representar quarks o la curvatura del
espacio-tiempo.” Así respondía Max Zoster, artista y filósofo, a un periodista
mientras conversaban sobre el concepto de sublime en el arte contemporáneo...
Los seres
humanos nos definimos desde nuestra perspectiva, como seres que habitan la realidad, seres que viven entre lo
muy pequeño y lo muy grande. El mundo donde vivimos se nos presenta como la
dimensión donde las cosas muestran su esencia. Si descendemos hasta los
protones y neutrones o ascendemos hasta los cúmulos de galaxias, los objetos se
nos van de las manos. En lo microscópico las cosas se deshacen y dejan de ser
lo que son Y lo mismo ocurriría si accedemos a lo inmenso. Las grandes
distancias o velocidades distorsionan ese ser propio de las cosas. Al
acercarnos con un microscopio potente al borde de un objeto descubrimos que no
hay tal borde. Cuanto más nos acercamos, más borroso se vuelve, una niebla
difusa de electrones, mezclada con la tenue niebla de las partículas de aire
circundante.
La
ontología de la vida cotidiana ha sido siempre puesta en duda, desde Demócrito
en la antigua Grecia hasta los grandes experimentos de los aceleradores de
partículas. Siempre nos ha intrigado que las cosas existan, que exista algo en
lugar de nada. Y nos ha irritado darnos cuenta de que somos algo pero que bien
podríamos haber permanecido en la nada. Pero las viejas nociones de ser y
no-ser han sufrido una radical transformación desde los descubrimientos de la
física cuántica y la teoría de la relatividad.
Meinard
Kuhlmann, físico y filósofo, plantea en un artículo de la revista Investigación
y Ciencia (Octubre 2013) qué entiende por real la física de partículas. Las
partículas elementales no son como bolas de billar. No tienen trayectorias
continuas. No tienen propiedades individuales bien definidas. Y no podemos
decir de forma absoluta que hay o no hay partículas. Se habla del vacío
cuántico. Incluso el concepto de campo ha sido transformado. El campo cuántico
no es un espacio definido de valores concretos, sino un espacio de cantidades
posibles. La ontología tradicional que habla de objetos individuales
localizables y con propiedades definidas no sirve. Por esa razón algunos
filósofos de la física sostienen que la realidad está configurada por
relaciones, estructuras. Conceptos como el de simetría o entrelazamiento
cuántico, muestran que para pensar la realidad conviene describir relaciones
globales. No hay objetos con propiedades, sino que las propiedades y relaciones
son lo que llamamos objetos.
Lawrence M.
Krauss, cosmólogo formado en el MIT, ha escrito Un universo de la nada (Ediciones Pasado y Presente. 2013). El
libro explica las últimas teorías cosmológicas, en las que él ha participado de
forma significativa. Para describir cómo surgió nuestro universo y qué ocurrirá
con él, también hay que revisar nuestra ontología. Se nos muestra un universo
de geometría plana, un universo que se expande de forma acelerada. La
confirmación experimental de esta descripción ha exigido ajustar ciertas
cantidades del universo. La materia visible no es suficiente: hay mucha materia
oscura. Y el vacío no está tan vacío: tiene energía. Además, constantemente se
crean partículas y antiparticulas que en un espacio de tiempo infinitesimal se
anulan. El autor explica muy bien la lógica de la investigación científica, el
papel de ciertos experimentos y mediciones en la argumentación teórica global. Estas
teorías permiten también predecir cómo acabará nuestro universo: todo se
alejará de todo a velocidades cada vez mayores, hasta que la luz de una galaxia
no pueda alcanzar a otra...
Nos cuesta
admitir esta nueva ontología porque nos obliga a reconocer que somos un haz de
relaciones en un cierto nivel dentro de un todo continuo. Nos cuesta admitirla
porque nos cuesta pensarla. Este antropocentrismo tan natural, tan pegajoso, ha
generado ciertas consecuencias no deseables para las políticas científicas de
los países democráticos de hoy. La percepción pública de la investigación
científica es crucial para poder justificar las grandes inversiones en
investigación básica. Asuntos como la física de partículas o la cosmología son
percibidas como algo muy alejado de los intereses de los ciudadanos.
Esta falta
de legitimación tiene su origen en una de las tareas inacabadas de la
Ilustración: concebir la naturaleza como un todo continuo, con niveles de
complejidad, pero continuo. Cuando se culmine este proceso, los ciudadanos
sabremos que la física de partículas habla de nosotros, de cómo estamos
configurados. Y sabremos que esas investigaciones han de tener necesariamente
implicaciones en la ciencia aplicada, en medicina, por ejemplo. El ciudadano
comprenderá que tan importantes son los modelos teóricos sobre la realidad como
los procedimientos y técnicas experimentales que van surgiendo.
lunes, 14 de octubre de 2013
ÉTICA DE ROEDORES VIII: VERDAD.
El filósofo sabe que toda verdad es endeble, sin embargo busca la verdad. Ni la experiencia ni los razonamientos son garantía absoluta de haber llegado a tierra firme. Pero necesitamos pensar que ese horizonte, que asoma a lo lejos, nos ofrecerá un humilde sendero, ajeno a todo dogmatismo y a todo irracionalismo.
El gran relato de la ciencia sabemos que es una quimera. Sin embargo, apreciamos ese sendero que recorrió el científico para alcanzar su teorema o para realizar su experimento. No hay otros senderos de conocimiento. Lo que antaño se denominó método hoy sabemos que es algo plural, anclado en la experiencia, pero racional. Porque los caminos de la razón son tantos como ciencias existen. Ni la matemática ni la biología agotan lo que entendemos por método. Pluralidad de senderos que no conducen al todo vale. Los seres humanos recorremos los caminos que nos llevan a alguna parte, los caminos que muestran un paisaje bello y los caminos que no destruyen otros caminos.
sábado, 14 de septiembre de 2013
LO NATURAL NO ES TAN NATURAL
1.
LA NATURALEZA.
Los filósofos y los científicos han estudiado la naturaleza
con tal profundidad que se han visto, en muchas ocasiones, atrapados por ella.
En las discusiones éticas es un término que se utiliza para dar por cerrada una
discusión. Seguir la naturaleza y obrar de acuerdo con la naturaleza
significaba seguir el camino del sentido común y la razón. Aquellos que tenían
la palabra y ponían nombres a las cosas apelaban a lo natural generalmente para
establecer normas y para clasificar acciones. En la vida cotidiana las personas
no suelen necesitar esa labor constante de etiquetado. Las acciones se llevan a
cabo y punto. Las prácticas sexuales y eróticas suele ser etiquetadas para
controlarlas. Por eso las gentes, las personas, no necesitaban una teoría de lo
natural. Los gobernantes, educadores, predicadores y psiquiatras sí necesitaban
esa teoría.
El término naturaleza siempre
ha incluido una carga de valores muy variada. Por naturaleza o natural se ha
entendido:
a)
La
naturaleza es el conjunto de fenómenos físicos, biológicos, geológicos, etc.,
que observamos. Es una definición aristotélica que se desarrollará, por
ejemplo, en la Ilustración.
b)
La
naturaleza es la esencia de algo, aquello que define necesariamente a un ser.
El lo propio, frente a lo ajeno. La metafísica tradicional todavía no ha
abandonado esta categoría.
c)
La
naturaleza es el principio interno (esencial) de movimiento de un ser. Es lo
intrínseco frente a lo extrínseco. Desde los pensadores presocráticos hasta la
filosofía de la biología actual, el principio de movimiento y la natural se han
identificado.
d)
Lo
natural es lo normal. La naturaleza establece el patrón de comportamiento. Lo
anormal va contra la naturaleza, contra las leyes de la naturaleza. Debe ser
aniquilado.
e)
Lo
natural es lo bueno. Una vez interpretada la ley, natural, aparecen lo bueno y
lo malo. La naturaleza es buena en sí misma. Los que no comprenden esa bondad o
son poco inteligentes o actúan buscando su malvado interés.
f)
Lo
natural es lo racional. La ley natural la capta cualquier ser racional. El
poder lo único que hace es ayudar a esclarecerla y obligar a que se cumpla.
g)
La
naturaleza es la finalidad de las cosas. Las cosas son para algo. Todas las
cosas tienen un fin. Existen para algo. El cuerpo humano sigue unas pautas
naturales. Cada órgano tiene una finalidad natural. Una vez interpretada
(descubierta) la finalidad de cada órgano, el representante del poder establece
quién está sano , enfermo o es un delincuente que atenta contra lo fijado por
las leyes naturales y divinas.
S. Mill en su obra La naturaleza ofrece observaciones de gran interés. La naturaleza
es la suma de todos los fenómenos junto con las causas que los producen,
incluyendo tanto lo que de hecho acontece como lo que tiene capacidad de
acontecer. Se suele oponer lo natural a lo artificial. Si nos atenemos a la
definición amplia, la naturaleza abarca todo lo que ocurre según sus leyes. Por
lo tanto, las máquinas y aparatos pertenecen al ámbito natural y precisamente
por eso funcionan, porque siguen las leyes de la física. Sin embargo, también
se utiliza natural en el sentido de no
manipulado ni construido por el ser humano. Mill analiza la expresión seguir la naturaleza. Durante mucho
tiempo, modificar el curso de lo natural era visto como algo malo. Lo
artificial estropeaba la perfección divina de lo natural. Y adentrarse en la
técnica suponía invadir el terreno de los dioses. La técnica era un poder
otorgado, cedido con restricciones, por los dioses. Evidentemente, surge la
pregunta de si realmente es posible ir en contra de la naturaleza.
Al analizar el significado
de lo natural tenemos que exponer el significado opuesto, a lo que se opone. Lo
natural ha servido para excluir, controlar, clasificar o aniquilar. Los usos
reflejan conflictos y dinámicas de poder.
Lo que no es natural es
artificial, o una construcción social. Si bien este término ha aportado una
visión crítica y liberadora, puede traer, por exceso:
a)
Paralización
del análisis a causa del estereotipo. Si todo es construido llega un momento en
que no podemos atribuir poderes causales a nada. Per de hecho lo hacemos en la
vida cotidiana. Hacking y los pragmatistas han señalado este exceso. Ugarte
también intuye el peligro y lo comenta cuando habla de Foucault. El
constructivismo radical nos lleva a la arbitrariedad de las estructuras
sociales. Pero si no hay poderes causales reconocibles, toda crítica seria se
desvanece.
b)
Relativismo
e irracionalismo. Si todo es construido, hasta los conceptos constructivistas
también los son. Entonces toda crítica se disuelve en las decisiones y
construcciones de un sujeto o de un colectivo.
c)
Se
oculta lo real. El materialismo de Ugarte o el nominalismo dinámico de Hacking
intenta conservar algún tipo de poder causal en lo real. El materialismo
histórico permite localizar estructuras reales, intereses reales. La necesidad
de mano de obra barata es algo más que una construcción social. Y, enel caso de
Hacking, los síntomas o las acciones de los individuos, aunque encauzadas y
posibilitadas por las categorías , son al más que una mera construcción.
d)
Se
oculta el método de acercarse a lo real. La forma de hablar de ciertos
constructivistas nos conduce al nihilismo metodológico. Su sospecha continua
evita distinguir una verdad de un engaño. El exceso de reflexividad crítica
genera un muro infranqueable. Terminan hablando de sí mismos para justificar su
posición tan radical y se olvidan de los problemas reales. Hay textos sobre
homosexualidad que pueden llegar a convertirse en una reflexión sobre cómo se
ha construido esa propia reflexión...
2. PRÁCTICAS
E IDENTIDADES
En el libro de Javier Ugarte aparecen dos ideas fundamentales:
a)
Las
prácticas son las mismas; las identidades cambian.
b)
El
materialismo es el marco idóneo para comprender cómo surgen esas identidades.
Las relaciones de producción también determinan la constitución de identidades.
La filosofía de
la ciencia de las últimas décadas ha puesto el énfasis en el concepto de
“prácticas científicas”. Autores como Ian Hacking o León Olivé han desarrollado
este concepto. Frente a las teorías basadas en el concepto de representación,
Hacking propone que la filosofía de la ciencia se centre en las prácticas. Si
reducimos el conocimiento a representación caemos en paradojas sin solución o
en el solipsismo más estéril. El concepto de representación lleva a debates
interminables sobre el realismo y el antirrealismo. Frente a las tesis constructivistas, que nos arrastran hacia el
relativismo o el antirrealismo radical, Hacking sugiere una revisión del
realismo.
En Making Up People
realiza un análisis de cómo surgen las
categorías de personas en los contextos sociales. Desde su nominalismo
dinámico, esas clasificaciones son fruto de una retroalimentación, de una interacción
social. Las estadísticas del siglo XIX presentan listados de gente desviada del
patrón oficial. Estas clasificaciones servía para investigar por qué había
suicidio, prostitución, maldad... Hakcing sigue una línea muy parecida a la de
Foucault, pero como muy bien dice María Laura Martínez, pretende caminar entre
el constructivismo y la filosofía analítica en la que se ha formado. La
personalidad múltiple o cualquier otro tipo de enfermedad mental no es
simplemente el resultado de una simple asignación de etiquetas, de palabras.
Hay algo más. En un contexto determinado surgen unos síntomas o unas formas de
comportarse (si hablamos del homoerotismo). Estos acontecimientos son
utilizados por el poder para generar tipos de personas o tipos de enfermedades.
Estas categorías tiene varias fuentes de alimentación. Por un lado el poder las
necesita para ejercer su dominio. Por otro, las personas se incorporan en esas
categorías persiguiendo sus intereses. Esta es la diferencia con los objetos
naturales. Las personas intervienen en las relaciones sociales que generan esa
categorías. En ¿La construcción social de
qué? Hacking muestra muchos
ejemplos de personas que voluntariamente se adscriben una etiqueta, forzando
los síntomas, para poder recibir un beneficio social del poder. Es interesante
ver cómo se genera un bucle que solidifica esas identidades. Pero el bucle no
parte de cero. Las prácticas posibilitan que surja la categoría pero es la
categoría la que abre nuevas posibilidades de comportamiento.
Las prácticas existen y
son múltiples. Las identidades y las categorías también, pero van cambiando con
la interacción social y el choque de intereses sociales. Así entendemos que las
prácticas homoeróticas, que han existido siempre hayan sido categorizadas de diferente
forma. En cierto momento son los mismos protagonistas los que se autoetiquetan
para poder exigir sus derechos como grupo. En otros momentos las etiquetas las
pone el poder para controlar y perseguir. Los intereses sociales y las
estructuras de poder determinan cómo tenemos que ser para poder hacer ciertas
cosas. Los flujos de poder modelan las categorías y las identidades. Los
ejemplos que cita de nuevas enfermedades mentales muestran esas zonas difusas
donde los síntomas toman forma. Los que nos dedicamos a la enseñanza secundaria
hemos observado cómo el niño revoltoso se ha convertido en hiperactivo. Y hemos
observado cómo los padres y profesores dan forma a los síntomas para que
encajen en ese etiquetado. La etiqueta pude servir, en este caso, para
justificar el fracaso escolar, las carencias del sistema educativo, etc.
Javier Ugarte nos explica cómo las definiciones de
identidad, género, lo normal y lo anormal, vienen determinadas por las
relaciones de producción de cada momento histórico. La clase dominante necesita
establecer qué es lo natural para poder controlar los procesos de producción y
de reproducción. La represión y los mecanismos de control impiden que los
ciudadanos se salgan de las relaciones del sistema productivo vigente. Se necesitan
obreros que tenga más hijos, más obreros. Los invertidos son una amenaza tanto
a la autoridad, como a las leyes biológicas, según la ideología dominante.
En cada momento histórico “lo natural” es definido por la clase
que tiene los medios de producción. La nobleza y el clero configuraron una
estructura ideológica que utilizaba una teoría de la “ley natural”. La obra de Santo Tomás se presenta como ciencia
aristotélica. La burguesía, apoyada en los estudios nacientes sobre la
biología, pretende definir lo que es cada especie “por naturaleza”. En las
sociedad postindustrial aparecen las teorías del ser humano. Foucault habla de
saber y poder, formas de saber y formas de poder.
El concepto de
“prácticas” remite a una posición escéptica. Nos recuerda a la crítica que hace
Hume al concepto de yo o de sustancia. Es esencialismo siempre quiere atrapar
la definición esencial de algo. En el caso del género o la identidad sexual,
los esencialistas quieren atrapar lo permanente, lo que no cambia. En el caso
de los pluralistas, las relaciones humanas son múltiples, variadas. No hay una
esencia común.
Conocer es intervenir en la realidad. La ciencia es un conjunto
abierto de prácticas. No hay un límite. Las relaciones sexuales y eróticas son
plurales. Las relaciones humanas son intervenciones en el entorno social. Son
acciones concretas, son creaciones. El modelo esencialista sólo concibe la
pluralidad como variación del modelo original.
3. MODELOS
ESENCIALISTAS
Los modelos esencialistas pueden clasificarse en:
platónicos, tomistas y naturalistas. Los seguidores de Platón intentan utilizar
el concepto de Idea para justificar su apelación a lo natural. Existiría una
Idea de ser humano. Esta Idea generaría un marco normativo para establecer lo
bueno y lo malo. Toda Idea participa del Bien. Por lo tanto al participar de
una Idea nos acercamos más o menos a la Idea suprema. Esta jerarquía de las
Ideas se plasma en un orden social jerárquico y basado en los conocimientos
esenciales que la dialéctica proporciona. Obsesionados por ese orden
trascendente, los platónicos diseñan una ciudad ideal con la estructura del
alma humana. Para que todo funciones bien, cada clase social debe cumplir las
funciones que le corresponden. Este orden forzado proviene del conocimiento de
las Ideas, no de las prácticas reales. De este modo, mientras en la sociedad
griega se llevan a cabo prácticas homoeróticas, los platónicos pretenden
construir un modelo de sociedad basada en la reproducción guiada por la clase
gobernante.
El tomismo, como hemos leído en los textos del curso y en el
libro de Ugarte, parte de un modelo epistemológico diferente, pero tiene el
mismo objetivo: definir lo natural para establecer un control de la
reproducción. Observamos, dicen, que todo ser natural tiende l fin que le es
propio. Observamos, dice, unas tendencias en los seres. Estas tendencias
naturales vienen a desarrollar la esencia de esas sustancias. Si impedimos que
esas tendencias naturales sigan su curso, habremos impedido que ese individuo se
desarrolle como ser humano. Y además de nos alcanzar la verdadera felicidad, se
habrá vuelto contra el creador de esas sustancias. Será, pues, malo, perverso,
antisocial, antinatural y ateo. La ley positiva, las leyes de los Estados,
deben guiarse por ese modelo de “lo natural”.
Más sutil es el
esencialismo naturalista que surge con el auge de la biología y la teoría de la
evolución. Los naturalistas modernos describen, recopilan, clasifican y
explican. Este modelo epistemológico tiene mucho prestigio en el ámbito de la
física matemática. Al trasladarlo al campo de las relaciones humanas, con la
mediación de la biología, este modelo sirve para justificar, con aparente
ausencia de principios teológicos o metafísicos, las nuevas teorías sobe “lo
normal”.
La noción de especie sirvió para establecer una clasificación de
los seres vivos. Parecía que la naturaleza nos ofrecía un patrón para ordenar
todo lo vivo. La teoría de la selección natural completo este modelo esencialista.
Aunque las especies hayan cambiado con el tiempo, observamos que todo lo que
existe es fruto de la selección natural. Aunque todo podría haber sido de otro
amanerar, ha sido así. Y esto es lo natural. Los órganos tienen sus funciones.
Estas funciones son el producto de las leyes de la genética y de la selección
natural. Aquellas funciones que no contribuyan a la supervivencia de las
especie pueden ser consideradas antinaturales. Los conceptos de función y
órgano se asociaron al de salud y enfermedad. Dentro de la burguesía, estas teorías
venían muy bien para clasificar las conductas de una forma “moderna”. El
homoerotismo se consideraba un atentado contra las leyes de la naturaleza,
contra las leyes básicas de la reproducción de la especie. Y como estas teorías
nacían de la experiencia, del sentido común, aquellos que las negaban iban
contra el sentido común.
Los constructivistas han realizado análisis de gran valor
liberador, como dice Hacking, pero no todo es construido... Por otro lado,
Foucault puso el énfasis en todas aquellas estrategias que utiliza el poder
para dominar. Las instituciones utilizan los conocimientos sobre el ser humano
para clasificar y controlar. El saber es un momento más de la disciplina. En el
caso de las identidades de género, las relaciones de producción pueden generar
una ideología que realice definiciones de los sujetos normales y lo anormales.
Este definir es un acotar. Los intereses de las clases dominantes se plasman en
la construcción de esas identidades. Las identidades son un haz de expectativas
para un sujeto: lo que puede hacer, lo que debe hacer, lo que se espera de él,
lo que le conviene, lo que le hace humano....
Bibliografía
- Granados Cosme, J Arturo: Medicina y homosexualidad. Prácticas
sociales en tensión. Cuicuilco. Vol 13, nº 36.
- Hacking, Ian. : Making Up
People.
- Hacking, Ian.: Representar e intervenir. Editorial
Paidós.
- Hacking, Ian: ¿La construcción social de
qué?. Editorial Paidós.
- Martínez, M. L:
- Ontología histórica y nominalismo dinámico: La propuesta de Ian Hacking para las ciencias humanas. Cinta Moebio 39: 130-141.
- El realismo científico de Ian Hacking: de los electrones a las enfermedades mentales transitorias. Revista Redes. 22. pp.153- 176.
- Ontología histórica y nominalismo dinámico: La propuesta de Ian Hacking para las ciencias humanas. Cinta Moebio 39: 130-141.
- El realismo científico de Ian Hacking: de los electrones a las enfermedades mentales transitorias. Revista Redes. 22. pp.153- 176.
- Mill, S.: La naturaleza. Alianza editorial.
- Ugarte Pérez,
J.: Las circunstancias obligaban.
lunes, 2 de septiembre de 2013
ÉTICA DE ROEDORES VII: EL ESTILO.
Hay escritores que utilizan estructuras sintácticas muy complejas, un vocabulario rico y cuentan historias atractivas. Pero no los consideramos grandes escritores. Les falta algo: eso que permanece detrás de la técnica. Lo mismo ocurre en el resto de las artes. Es lo que llamamos el estilo. Quizás sea esa capacidad de utilizar los recursos formales para decir lo que se quiere decir. Esos autores que nos encantan, en muchas ocasiones, no destacan en el uso de las técnicas. Pero poseen ese algo. Quizás sea la intención de decir algo verdadero lo que nos atrae de ellos. Transmiten un estilo de vida. Ahí está la clave. El artista con estilo transmite una forma única de ver el mundo. Crea mundo. Por eso es tan difícil adquirir un estilo propio. El artista que renuncia a vivir de forma creativa no puede trasmitir esas nuevas realidades que nos apasionan. El estilo es lo que queda después de haber hablado, escrito, pintado, cantado...Para reconocer el estilo de un creador también hay que ser creador. Los que esperan el esquema oficial no puede apreciar lo nuevo. No esperan a que llegue el final para reconocer el estilo. Claro, el estilo es riesgo. Vivir con estilo supone admitir que el mundo no tiene importancia y que podría ser de otra forma. El que espera el esquema de vida oficial sólo puede vivir en un mundo, ajeno. Así que hay que leer y saborear esa forma de estar en el mundo que nos ofrece el escritor. Y hay que mirar el cuadro sabiendo que lo importante del cuadro no puede hallarse en la forma o en el contenido, porque, además de saber que ese dualismo es inaceptable, intuimos que lo que nos apasiona es ese querer decir que todo podría haber sido de otra manera.
domingo, 25 de agosto de 2013
ÉTICA DE ROEDORES VI: SIN TECHO.
Ocupar los espacios borrosos, indefinidos, de los entramados sociales no es fácil. Se trata de una forma de no estar, de deslizarse entre identidades marmóreas. El filósofo sabe que toda identidad atribuida por otros genera esclavitud. Incluso aquellas elecciones irreflexivas que llevamos a cabo nosotros mismos también se convierten en crueles cadenas. Esa tierra de nadie en las relaciones sociales proporciona la soledad necesaria para pensar sin miedo. Es cierto que las identidades, familiares o comunitarias, nos dan cobijo y un suelo sobre el que arraigar nuestros valores. Pero el filósofo sabe que esa tranquilidad suele esconder un miedo ancestral al progreso social y un ansia infinita de poder. La libertad de pensamiento se nutre del cielo abierto, con el riesgo que implica vivir sin techo.
viernes, 26 de julio de 2013
ÉTICA DE ROEDORES V: EL ESQUEMA.
La creatividad es el único sendero para huir del aburrimiento. Ese proceso de huida es lo que denominamos arte. Y no hay huida sin riesgo. Las novelas que repiten el esquema establecido por los que dirigen el mercado no pretenden ser obras de arte. Que los lectores lean y vuelvan a leer el esquema es todo un misterio. El esquema se convierte en una poderosa reja, barrotes de un aburrimiento denso.
La huida es productiva: construimos situaciones vitales nuevas. Las acciones diarias, cotidianas, son el momento artístico oportuno para alejarnos del esquema, a través de la imaginación y la ironía. Son momentos frágiles, escurridizos, imposibles de etiquetar: acciones inesperadas por los reproductores del esquema. No se trata de crear objetos que representen algo. Basta con iniciar movimientos que provoquen esa mirada irónica del que sabe que el mundo no tiene importancia y que todo es posible.
La huida es productiva: construimos situaciones vitales nuevas. Las acciones diarias, cotidianas, son el momento artístico oportuno para alejarnos del esquema, a través de la imaginación y la ironía. Son momentos frágiles, escurridizos, imposibles de etiquetar: acciones inesperadas por los reproductores del esquema. No se trata de crear objetos que representen algo. Basta con iniciar movimientos que provoquen esa mirada irónica del que sabe que el mundo no tiene importancia y que todo es posible.
lunes, 15 de julio de 2013
ANIMALES Y COMUNIDAD III: DERECHO A LA EDUCACIÓN.
Nos suele parecer exagerado, extraño, incluso irracional, hablar de derechos de los animales. Es verdad que el concepto de derecho va asociado al concepto de persona, dignidad y valor absoluto. Afirmamos que los derechos son exigencias inaplazables de las personas. Ese derecho a exigir no nos lo puede arrebatar nadie. Pero también es verdad que los derechos requieren la existencia de una comunidad, de los otros. Si el otro no reconoce mis derechos, entonces se quedan en meras expresiones de deseos individuales. Condición necesaria de la dignidad es que sea reconocida, atribuida, por los demás. Incluso cabe decir que los derechos son un tipo de interacción social. No existen por sí mismos en ninguna esfera moral con realidad propia.
Los animales domésticos son parte de nuestra comunidad. Son seres comunitarios, si no queremos utilizar la palabra ciudadano. Esta pertenencia a la comunidad les proporciona un amplio abanico de relaciones sociales, desde nacimiento. Luego, no sería exagerado admitir que estas relaciones sociales les generan derechos. Exigimos, por ejemplo, que un amo trate bien a su perro, que no le haga daño y le dé de comer. Son obligaciones del amo y derechos del perro. El perro, como miembro de la comunidad, tiene derecho a ser tratado con respeto. Del mismo modo, cuando vemos que un perro se porta mal, decimos que su amo tiene la obligación de educarlo. No culpamos a sus instintos caninos. La relación social amo-perro genera unas obligaciones y unos derechos fundamentales. El perro tiene derecho a una educación.
Y educar es algo muy complejo. Garantizar una educación a los animales implica construir instituciones que velen por ese derecho. Hasta ahora se ha dejado al azar. Si un perro tiene suerte y cae en una familia razonable, el animal desarrollará las virtudes correspondientes. Si el amo no cumple sus obligaciones, el animal sufrirá mucho a lo largo de su vida y no tendrá las mismas posibilidades que otros perros de desarrollar una vida feliz. No nos queda más remedio que constituir esas instituciones comunitarias que garanticen que los amos educan a sus perros. Y así, aquel proyecto que se inició en Grecia podrá seguir creando senderos de libertad e igualdad.
lunes, 1 de julio de 2013
ÉTICA DE ROEDORES IV: EROSIONES.
El filósofo pasea por la playa y observa los restos acumulados en la orilla. Son frutos del tiempo. Cada grano de arena ha realizado un recorrido difícil de atrapar con nuestra mirada. Y están todos revueltos, todos esos restos. Y cambian cada día, con cada ola. Hasta la lata de refresco cambiará. Como la bolsa de plástico, viajará en el tiempo, sin prisa. Pero el filósofo aprecia la erosión, el desgaste aleatorio de las cosas. Sabe que todo ser está expuesto a este ir y venir de las olas. Aprecia esa fluidez de la materia, ajena a toda identidad pesada. El trozo de ladrillo ahora es suave, porque ha perdido las aristas que recibió en la fábrica. El mar nos devuelve esa animalidad esencial. Y un regalo: ser conscientes de que el agua seguirá desgastando el mundo sin nosotros.
sábado, 11 de mayo de 2013
ÉTICA DE ROEDORES III: DESPLAZARSE.
Desaparecer, retirarse, ocultarse, disfrazarse... Evitar que te clasifiquen. Cuando lleguen donde tú estás, que no te encuentren. Ser creativo con uno mismo para huir del aburrimiento. Desplazarse. Ocultar siempre algo. Cambiar constantemente aquello que se oculta. Colaborar con los colectivos sin que sepan quién eres. No dar importancia al mundo. Amar la soledad y odiar la verdadera amistad.
jueves, 2 de mayo de 2013
EL DÍA DE BRIAN
Ayer fue El día de Brian. Así lo he bautizado. Cualquier otro nombre es impreciso. Las manifestaciones que organizan los sindicatos y la mareas de todos los colores dedican la mayor parte de sus energías a luchar contra las siglas vecinas. Recuerden la discusión de la película, en la que nadie se aclara si es del Frente Judío de Liberación o de la Unión Popular Judía... Todos son disidentes. Se odian entre sí tanto o más que a los romanos. Me gustaría pensar que esta situación es síntoma de libertad de pensamiento y de pluralidad. Me gustaría pensar que esta dispersión de fuerzas es necesaria para representar todos los conflictos sociales existentes. Y me gustaría pensar que esta multiplicidad de manifestaciones es el mejor camino para terminar con el paro y la injusticia social. Sin embargo, cuando se pierde tanto tiempo en mirarnos el ombligo, lo único que cabe decir es que estas estrategias carecen de sentido común.lunes, 29 de abril de 2013
ÉTICA DE ROEDORES II: PALABRAS.
Hay escritores que viven en las palabras, no con las palabras. A modo de refugio, se agazapan entre verbos y sustantivos. Las palabras son sus madrigueras. Y roen. Roen sin cesar frases. Y sus madrigueras son senderos subterráneos. Es un roer incómodo porque desgasta lo que parecía eterno. Como decía Max Zoster, existimos en las metáforas y contra las metáforas. Así nos trasladamos en esas realidades terrosas que creamos. Hay escritores que roen para huir de ese aburrimiento que mata. Mientras los dinosaurios mueren de aburrimiento, los roedores crean, desmenuzan.
viernes, 26 de abril de 2013
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA IV
Nuestro cerebro surgió por selección natural. Es un cerebro que se termina de configurar en nuestra fase de cazadores-recolectores. Vivíamos en grupos que iban de un lado para otro, cazando, pescando y recogiendo frutas silvestres. Algunos individuos nacían con la capacidad de cooperar y comunicarse. Otros nacían con una tendencia a vivir solos y ser agresivos. Los primeros se unían para cazar y defenderse. Así tenían más probabilidades de sobrevivir. Los otros, en términos generales, tenían más probabilidades de ser cazados por otros o morir de hambre.
La selección natural generó un conjunto de normas y valores, asociados a la vida en grupo, sin necesidad de una conciencia individual de estar cumpliendo normas. Esa conciencia individual fue surgiendo con el tiempo y dio lugar a la reflexión ética. Basta con observar la vida en grupo de otros animales para llegar a la conclusión de que la conciencia de norma no es necesaria para que la norma exista.
domingo, 14 de abril de 2013
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA III
Darse cuenta de lo que ocurre, ser consciente de ello, es una condición necesaria para poder transformarlo a través de la praxis, pero no es una condición suficiente para alcanzar la solución o alcanzar nuestros fines. Convertir lo inconsciente en consciente sólo es el primer paso para localizar un trauma psíquico o una relación de producción injusta. La conciencia no trae por sí sola la solución a nuestro problema. Es el primer paso en el sendero de la racionalización, pero no él último. El enfermo que es consciente de que no controla ciertos impulsos no recupera inmediatamente el control de su vida y es feliz. Y el trabajador que descubre el origen de su miseria y sabe que el que tiene la propiedad privada de los medios de producción está enriqueciéndose con el trabajo ajeno no acaba de inmediato con esa relación de producción. Los poderes curativos atribuidos a la autoconciencia son excesivos. Esos poderes proceden de la reconciliación del sujeto que antes estaba escindido. Pero hay problemas que requieren una acción concreta sobre la realidad, problemas que no se solucionan con sólo saber que existen. La autoconciencia puede ser necesaria para iniciar el camino pero no es la solución. La economía política y la psicología aplican el método científico. Ser consciente de lo que te ocurre puede ayudar al científico pero todavía no es una explicación de lo que ocurre.
domingo, 7 de abril de 2013
ANIMALES Y COMUNIDAD II
"No te invito, lector, a penetrar en el reino de los animales, pues siempre lo has habitado. Te animo a abrir los ojos y a disfrutar de la riqueza y la hermosura de este reino que es el tuyo. Los seres humanos no somos ángeles caídos del cielo, ni gritos en la noche, ni pura indeterminación; tampoco somos máquinas ni computadoras. Lo que somos es animales. Parimos y nacemos y comemos y respiramos y morimos como animales. Y la mayoría de nuestros genes los dedicamos a codificar nuestras funciones animales. Si quieres saber cómo es un animal, mírate al espejo. Cualquier concepción del ser humano que pretenda alejarnos de nuestra realidad natural es un fatuo ejercicio de ignorancia, autoengaño y superstición. Si queremos conocernos a fondo y saber lo que realmente somos, si valoramos la autoconciencia y la verdad, hemos de empezar por aceptarnos como seres vivos y como animales."
Jesús Mosterín. El reino de los animales. Alianza Editorial. 2013. (Prólogo)
Extender la comunidad a los animales es una idea que no va a agradar a los filósofos dualistas. Dicen los libros de filosofía que el ser humano es el único animal que tiene palabra, lenguaje. Con las palabras, dice Aristóteles, formamos conceptos y juicios. Hablamos y pensamos, sobre normas y valores. Para vivir como miembro de la comunidad política se necesita la capacidad de elaborar conceptos y discutir sobre ellos. Borrar estas fornteras va a ser difícil. Se trata de definiciones. Sin embargo, cabe la posibilidad de que se pueda formar parte de una comunidad política sin tener capacidad lingüística o racional. La comunidad política necesita la palabra y la razón para ser construida, pero puede albergar en su seno seres menos lingüísticos racionales, capaces de comunicarse y sentir simpatía, colaborar, provocar debates...
sábado, 23 de marzo de 2013
TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA II
Estamos tan acostumbrados a pensarnos a nosotros mismos que nos resulta raro que el mundo haya existido antes sin nuestra conciencia o la conciencia de otro ser. Una realidad no pensada nos parece una contradicción. Así que lo arreglamos creyendo que toda la realidad tenía como finalidad producir la conciencia. Lo que fue una casualidad lo convertimos en una necesidad. Y terminamos haciendo teología, como le dijo Feuerbach a Hegel.
Somos conscientes de nuestra finitud y no nos gusta. Por lo tanto, nos negamos a admitir que seamos seres efímeros. Deseamos ser diferentes a lo material, a lo físico; así que decimos que nuestra esencia es de carácter espiritual. Queremos ser eternos. Donde sólo hay azar y finitud queremos contemplar eternidad y necesidad.
Somos conscientes de que el ser es plano; si no hubiéramos existido no habría pasado nada. Pero queremos valer algo, ser algo más. Algo bueno, como nosotros los humanos, no puede dejar de existir así como así. Por lo tanto tenemos un valor absoluto que nos proporciona cualidades trascendentes. De la inmanencia que nos muestra el sentido común pasamos a una trascendencia diseñada a medida.
Somos conscientes de nuestra finitud y no nos gusta. Por lo tanto, nos negamos a admitir que seamos seres efímeros. Deseamos ser diferentes a lo material, a lo físico; así que decimos que nuestra esencia es de carácter espiritual. Queremos ser eternos. Donde sólo hay azar y finitud queremos contemplar eternidad y necesidad.
Somos conscientes de que el ser es plano; si no hubiéramos existido no habría pasado nada. Pero queremos valer algo, ser algo más. Algo bueno, como nosotros los humanos, no puede dejar de existir así como así. Por lo tanto tenemos un valor absoluto que nos proporciona cualidades trascendentes. De la inmanencia que nos muestra el sentido común pasamos a una trascendencia diseñada a medida.
viernes, 22 de marzo de 2013
ANIMALES Y COMUNIDAD
Cuando éramos cazadores recolectores nuestra relación con los animales debía de ser discontinua, esporádica. Si los considerábamos sagrados o algo similar no podemos saberlo. Poco podemos deducir de las pinturas rupestres. Tampoco podemos saber si teníamos que soportar algún cargo de conciencia por matarlos y comerlos. Los cazadores tenían un contacto con los animales limitado al momento de la caza. En ese trance los ciervos huyen y muestran miedo. Otros bichos se revuelven de forma agresiva y se defienden. Además de la caza estaba el momento de la contemplación, la experiencia estética que suponía escuchar el canto de un ave o admirar la figura de un oso.
Estas interacciones, escasas y a distancia, tuvieron que cambiar en el neolítico con la domesticación. Los animales progresivamente fueron convirtiéndose en miembros de la comunidad. Cumplían una función en el modo de producción y en el sistema de relaciones sociales. Además de proporcionar alimentos, energía, entraban en contactos cara a cara. Los seres humanos comenzaron a sentir simpatía por esos seres diferentes. Se preocupaban por su estado y por su bienestar. A partir de entonces los animales fueron miembros de la comunidad.
Con el tiempo, unos dijeron que no tenían alma, que eran meros mecanismos al servicion de los seres racionales. Pero llegó la teoría de la evolución y nos emparentó para siempre. Nos situó en una misma línea, la vida, de desarrollo de los sistemas nerviosos, una línea sin cortes, sin saltos.
Los animales somos todos organismos con sistemas nerviosos; organismos que viven en comunidad y se sienten simpatía; organismos que se necesitan, como compañía o alimento.
viernes, 15 de marzo de 2013
EL JUEGO DE SÓCRATES
La ironía socrática desborda cualquier intento de saber lo que Sócrates sabe o piensa. Gracias a esa ironía tan bien contada por Platón se nos ofrecen todas esas formas de actuar y valorar del mundo griego. Cuando uno lee por primera vez el Banquete se sorprende ante las actitudes de los interlocutores: lo que unos esperan de otros, lo que les enfada o atrae, las propuestas explícitas, lo que aparentemente intentan definir... Esta sorpresa del lector del Banquete revela que estamos ante algo distinto, ante situaciones que hoy no pueden reproducirse. Ese marco de valores nos resulta ajeno. La distancia de Sócrates frente a Alcibíades no sabemos si es autocontrol, ascetismo, o un juego. Tampoco podemos comprender esa situación sólo como un trinunfo de la Idea frente a lo corporal. Esta interpretación me parece excesiva. No creo que haya ningún tipo de ascetismo en el juego de Sócrates. En la vida cotidiana todo estaba entrelazado. El diálogo socrático mezcla la atracción erótica con el deseo de saber. Quizás ese deseo que mueve las relaciones eróticas y filosóficas sea algo primordial, algo que en esa cultura funcionaba como eje de las relaciones humanas reflexivas, por no decir cultas. Hoy nos cuesta pensarlo como una unidad. Por eso la ironía de Sócrates nos parece un obstáculo. El juego que aparece en el Banquete es un juego de relaciones humanas de una época determinada. Quizás estudiar esas formas de vida donde la dominación o la exclusión de las relaciones homoeróticas no estaban presentes nos ayude a reconstruir el sendero que nos llevó hasta aquí.
miércoles, 6 de marzo de 2013
LITERATURA FRESCA
Otra de las influencias de las nuevas tecnologías en la creación artística consiste en la posibilidad de publicar sin ningún tipo de filtros. Las editoriales trabajan con unos criterios y unas categorías bien definidas: lo que vende se repite hasta que ya no vende. En los blogs no hay este límite. Leemos entradas muy interesantes porque describen experiencias muy personales, muy concretas, muy locales, muy fragmentarias... Son creaciones muchas veces sin pulir, pero ahí reside su frescura creativa. No han sido transformadas por la maquinaria editorial, que hace su trabajo, como es lógico. Aunque hay blogs que son escritos con vistas a su publicación, siempre suele hacerse una selección de aquello que, tras revisarse y mejorarse, puede ser de interés universal. Para algunos esta facilidad de publicación supone una pérdida de calidad literaria o artística. Para otros es una fuente de riqueza, una fuente de literatura fresca.
viernes, 1 de marzo de 2013
TECNOLOGÍA Y CREACIÓN ARTÍSTICA
Si crear es abrir nuevos senderos, se trata de senderos materiales. Tanto lo que ocurre en nuestros cerebros como las acciones y las obras son hechos materiales. Los que mantienen el dualismo idea/plasmación material tienen que hacer frente a muchos problemas que permanecen sin explicar o que están mal planteados desde el inicio. Uno de los problemas que el dualismo no resuelve bien es qué relación hay entre las técnicas materiales y el proceso de creación, en todas las artes, incluida la literatura.
Cuando aparecieron los procesadores de textos, el proceso de escritura entero cambió. Escribir sabiendo que puedes modificarlo en cualquier momento altera la forma de crear. Para algunos ha sido negativo porque los textos han perdido unidad y se ven los descosidos del procesador. Se ha perdido intensidad, capacidad de atención y capacidad de precisión. El escritor se esfuerza menos porque sabe que todo es modificable. Para otros ha sido un avance. El procesador nos ha dado la oportunidad de construir un texto abierto, infinito, ideal para cualquier escritor. Todos los novelistas o ensayistas saben que los libros no se terminan nunca. Ninguna línea es la definitiva. Según avanzamos en la obra todo lo anterior debería ser modificado. El procesador de textos te permite ir y venir, insertar y eliminar, y todo ello sin apenas gasto energético. Para Borges o Duchamp, que meditaron sobre la obra abierta, infinita, los procesadores se acercarían mucho a sus propósitos.
Los senderos artísticos son senderos técnicos, uso de materiales, desplazamineto de materiales, modificación de texturas, tratamiento de la luz... La aparición de nuevas tecnologías ha modificado el proceso creativo porque no hay proceso artístico que no implique el uso de una técnica. No hay ideas al margen de la modificación material que realizamos. Las ideas son modificación de la materia. Las nuevas tecnologías nos permiten realizar nuevos tratamientos materiales, por lo tanto pensamos de otra forma. Así decimos que las técnicas generan nuevas categorías para estructurar el mundo.
domingo, 13 de enero de 2013
SI DE NEGOCIAR SE TRATA...
Imaginemos un sistema educativo libre de la filosofía. Aceptemos que la filosofía institucional es totalmente innecesaria y comencemos a derivar consecuencias. Si la sociedad sigue funcionando igual de mal, si no empeora, entonces significa que realmente podría ser innecesaria. Si la sociedad empieza a funcionar peor y se colapsa, entonces es que era necesaria. En esta argumentación, tipo reducción al absurdo, habrá que encontrar ese absurdo, contradicción, o estado de cosas no aceptable dentro de nuestro sistema, si es que llega. Se trata de un experimento mental y muy complejo. Resulta que los fenómenos sociales no suelen tener una sola causa. Así que determinar a qué estado de cosas conducirá la desaparición de la filosofía institucional es bastante difícil.
Unos dirán que ese tiempo dedicado a la filosofía podrá dedicarse a las ciencias particulares, siempre necesarias para el progreso de la sociedad. Los alumnos sabrán más matemáticas y más inglés. Las ventajas de aprender conocimientos obejtivos, frutos del método científico, contrastan con la pérdida de tiempo que supone estudiar a filósofos que se dedicaron a dar vueltas a conceptos abstractos, separados de la realidad. Tendremos alumnos con una visión científica del mundo más asentada. Tras prácticar más tiempo con el método científico apreciarán las virtudes del escepticismo organizado, núcleo de toda sociedad que aspire a ser justa, libre y tolerante. Evidentemente, el sistema productivo será más productivo y viviremos mejor, con más riqueza y menos desempleo. Por este camino argumentativo no aparece ninguna contradicción, todo lo contrario, la vida nos iría mejor.
Sin embargo, otros dirán que sin la filosofía los alumnos carecerán de los conocimientos básicos de nuestra tradición occidental. Sin el estudio de la filosofía no comprenderán qué es la esencia de la democracia y el fundamento del método científico. Serán ciudadanos carentes de las herramientas necesarias para ser críticos con el poder, con los falsos conocimientos y consigo mismos. Serán fácilemte manipulables. Una sociedad con este tipo de ciudadanos olvidará lo que significa preguntarse por el sentido del conocimiento, de las normas y valores, y de la propia existencia. La falta de deseo de saber bloqueará el progreso de las ciencias particulares. La injusticia y la falta de libertad serán riesgos mucho más probables.
Si somos autocríticos y exigentes, conviene decir que las dos posiciones quizás sean exageradas y que quizás haya una tercera que nos diga que la desaparición de la filosofía no mejoraría ni empeoraría a la ciudadanía. Dejaríamos de dar clases sobre Platón y Marx y no pasaría absolutamente nada. Recordemos que aquellos que nos han gobernado en los últimos años también recibieron clases de filosofía. Recordemos que esos jóvenes que viven embelesados por las novedades tecnológicas asisten a nuestras clases. Y recordemos que muchos ciudadanos de ese sesenta por ciento que no quieren votar y se desentienden de la cosa pública también leyeron el mito de la caverna o a Marx.
Si de negociar se trata: ¿qué puede ofrecer la filosofía a los ciudadanos?
viernes, 11 de enero de 2013
Funciones entrañables de la filosofía
Hubo un tiempo en el que se pensaba para cambiar el mundo. Los intelectuales, con sus conceptos y creaciones, nos despertaban la conciencia moral y política, incluso la conciencia de clase. La función del filósofo consistía en ser un ciudadano activo, un miembro de la resistencia frente a la injusticia y la opresión. El intelectual, con sus obras teóricas o con sus obras de arte, estimulaba la rebeldía. Una novela servía para poner en evidencia la explotacón o los métodos utilizados por los poderosos para mantenernos en su redil. Además, parecía que otro mundo era posible.
Hubo un tiempo en el que se pensaba para ayudar a pensar mejor. Se decía que el filósofo nos ayudaba a ser críticos y a dudar de todo. El filósofo nos advertía de los peligros que entrañaban la superstición, el fanatismo, y cualquier tipo discurso irracional. Frente al oscurantismo y las ideologías al sevicio del opresor, la filosofía nos mostraba las virtudes del método científico, de esa racionalidad científica que nos conduciría a una sociedad de personas autónomas, difíciles de manejar. Así, nos animaba a preguntarnos por el fundamento de nuestras creencias o por el fundamento de nuestros valores y normas.
Hoy, cuando las leyes amenazan la situación de la filosofía en la enseñanza, nos acordamos de esas viejas palabras, de esas entrañables funciones de la filosofía...
Si de negociar se trata: ¿qué ofrecemos hoy los filósofos a los ciudadanos?
miércoles, 2 de enero de 2013
ÉTICA DE ROEDORES
El filósofo pasea solitario por las calles del primer día del año. Pasea y observa. Un organismo se traslada entre el frío y la suciedad de la noche vieja. Y ve que otros organismos hacen lo mismo. El filósofo contempla el ir y venir de otras personas y supone que en sus mentes hay planes, expectativas. Ante lo que se presenta, sólo cabe aprovechar lo que tenemos: un sistema nervioso bastante flexible y capaz de adaptarse a las circunstancias más variadas.
Adaptarse no implica necesariamente resignación. Dentro de nuestros ecosistemas, de nuestros espacios vitales, no todo es posible. En momentos de carencias económicas percibimos con mayor claridad lo que significa ser limitados, finitos. Cuando hay abundancia parece que todo es infinito, hasta el tiempo.
Utilizamos nuestros recursos cognitivos para distribuir lo que tenemos, la energía con la que contamos. Las circunstancias constituyen un espacio de posibilidades finito. Observamos el entorno, lo dividimos en partes, las relacionamos, establecemos fines y medios... Una conducta racional es aquella que sabe ajustarse a lo establecido por la naturaleza. Al hacerlo con precisión y creatividad conseguimos alcanzar el máximo placer posible con esas limitaciones dadas.
El filósofo observa a los organismos pasear y piensa que quizás los estoicos tenían razón y que ahora deberíamos comprender ese vivir de acuerdo con la naturaleza a través de la red de conceptos de la selección natural.
El filósofo piensa que casi siempre desconocemos lo que está a nuestra disposición y lo que podríamos disfrutar con ello. La ética se convierte en esa sabiduría que conecta nuestros deseos con los deseos de los demás y los recursos disponibles.
Necesitamos elaborar primero una ética de roedores.
lunes, 24 de diciembre de 2012
TURING
La imagen de Turing corriendo refleja muy bien lo que fue su vida y su pensamiento. Una huida permanente en una sociedad estructurada a partir de múltiples formas de violencia, desde la homofobia hasta la guerra abierta. Los que aplauden a su paso ignoran lo que Turing está investigando y los novedosos caminos que está abriendo. Ese público ignora que gracias al trabajo de ese pensador, condenado a la castración química, los códigos secretos de los alemanes serán descifrados. Ese público ignora que los trabajos sobre el concepto de algoritmo de ese corredor establecerán las bases de la computación y permitirán que yo esté escribiendo en este blog. Se trata de un público cruel. Aplauden para que huya, para que huya de sí mismo. Pero ignoran que Turing abrirá el debate sobre la inteligencia artificial. No saben que su definición de máquina aclarará en qué consiste computar, un procedimiento efectivo, un conjunto finito de pasos, que nos convierte un número en otro. Nos preguntó si todo podría ser computable algún día, hasta el pensamiento humano abstracto y creativo. Y en lugar de definir la esencia de la inteligencia humana, nos mostró el camino para poder decidir cuándo una máquina piensa. El test de Turing, a pesar de su aparente ingenuidad, contiene una idea de fondo que a veces pasa desapercibida. Como decía Leibniz, si comparamos todas las propiedades de dos objetos y son iguales, en el fondo, solo tenemos un objeto. Así, si los rasgos de una conducta inteligente humana y los rasgos de una conducta de una computadora no se pueden distinguir, diferenciar, entonces estamos ante lo mismo. Y si supieran que además nos va a indicar cómo estudiar la formación de estructuras vivas utilizando las matemáticas...
domingo, 23 de diciembre de 2012
SENDEROS DE RAZÓN Y CREACIÓN
Los senderos de la creatividad son muchos y tienden a cruzarse, mezclarse y borrarse. Utilizo la imagen del sendero tanto en filosofía como en arte. Es una metáfora que intenta captar cómo razonamos, conocemos y creamos significados, sentidos. Como detrás de toda metáfora hay algún tipo de analogía, habrá que localizar esa estructura que trasladamos. La estructura del sendero puede ser percibida en nuestra actividad mental cotidiana básica. No pensamos como constructores de edificios. No vamos de los cimientos a las azoteas y fachadas. Siempre partimos de un punto, contextualizdo e interesado, y luego seguimos ese hilo hasta que enlaza con otro asunto o surge uno nuevo. Esta red de ideas y emociones, esta red discursiva, no tiene puntos privilegiados. Es una red que es neuronal.
En el terreno filosófico, la imagen del sendero nos obliga a mantener un racionalismo que no se obsesiona con los fundamentos últimos. Frente a los racionalismos clásicos y frente a los relativismos actuales, la imagen de sendero nos dice que la razón puede funcionar para conocer el mundo y comunicarnos sin necesidad de enredarse en los fundamentos últimos. Pero eso no significa que todo valga o que las ideas sean meras expresiones subjetivas incomunicables. La razón se plasma en modos de argumentar correctos e incorrectos. La razón, la lógica, nace con la experiencia y sirve a su vez para comprenderla. La razón es esencialmente práctica y dinámica. Los senderos de la razón recorren y construyen los espacios de las ciencias, las artes y la política. Lo que tiene de frágil la imagen de sendero también lo tiene de dinámica, de tolerante y creativa.
En el terreno artístico, la imagen de sendero capta la actividad creativa permanente de ese sujeto que ve la realidad desde todas las perspectivas posibles. El artista creador no tienen un programa definitivo, no tiene ni principio ni fin, no es esclavo ni de sí mismo. Se despliegan las ideas y se mezclan los géneros. Se borran senderos no transitados ya o se modifica su recorrido. Las prácticas artísticas son fluidas y no se obsesionan con lo que se puede perder. El creador avanza sin mirar atrás porque si mira demasiado se para. Los buenos creadores se traicionan en cada instante. Cuando el público quiere atraparlos mediante una etiqueta siempre llega tarde.
Al filósofo y al artista se les acompaña en sus recorridos. El que intenta paralizarlos en planos o mapas pierde el tiempo y los pierde de vista.
jueves, 6 de diciembre de 2012
CIENCIAS, FILOSOFÍAS Y NATURALIZACIONES.
El término naturalizar tiene hoy muchos sentidos. Aunque hay un núcleo común, no todos los filósofos naturalistas están de acuerdo. Como criterio para aclararnos tomemos este hilo conductor: cómo se puede entender la realción entre la filosofía y las ciencias. Explorar estas relaciones puede llegar a ser muy instructivo, tanto para saber qué es el naturalismo como para saber a qué se dedican, en general, los filósofos. Estos debates y clasificaciones me recuerdan a las polémicas entre la fe y la razón en otros tiempos. Lo que ahora tratamos ocurre dentro del campo de la razón.
Hoy nos encontramos con pensadores que sostienen alguna de estas tesis:
1. La filosofía no ofrece ningún conocimiento sobre la realidad. El discurso filosófico es autorreferente, habla de sí mismo y sólo busca entretener o complacer. Los conceptos generales que utiliza carecen de referencia. Nos tranquilizan porque causan un placer estético y nos recuerdan a los viejos discursos mítológicos o teológicos. Son bellas historias, sin antropomorfismos, pero historias, cuentos. La actividad filosófica, aunque cumple su papel, no tienen nada que ver con la ciencia. Esta visión de la filosofía puede ser concebida bajo dos puntos de vista. Para unos, sobre todo no filósofos, esta descripción tiene como objetivo devaluar la actividad filosófica. Para otros, la filosofía no tiene nada que envidiar a la ciencia porque, a diferencia de las ciencias, la filosofía no pretende ser un discurso dominador y opresor, dogmático...
2. La filosofía ofrece conocimiento racional sobre la realidad. Este conocimiento es independiente de la ciencia. Es un conocimiento más profundo y global que el de las ciencias particulares. La filosofía no sólo no necesita el conocimiento científico, sino que, en cierto sentido, lo corrige o completa. La filosofía es más racional que la ciencia. La filosofía ofrece un conocimiento universal y necesario.
3. La filosofía no ofrece conocimiento racional sobre la realidad. Sólo sirve para analizar, aclarar, desplegar, el conocimiento aportado por las ciencias particulares. El único conocimiento viene a través del método hipotético-deductivo. La filosofía no amplía nuestra imagen del mundo. Se limita a analizar los métodos y conceptos empleados por las ciencias particulares. Desmenuza los conceptos obtenidos en estos campos y, como mucho, establece conexiones entre teorías.
4. La filosofía aporta algún tipo de conocimiento racional sobre la realidad, pero se trata de un conocimiento fundamentado en el conocimiento científico. Se trata de un trabajo siempre en paralelo y en colaboración con las ciencias particulares. La filosofía, si sigue los métodos de la ciencia y se apoya en ella constantemente, puede realizar algún progreso en el conocimiento conceptual. La ontología puede ampliar connocimiento si utiliza el saber acumulado en la matemática, la física y la biología. Podría ser una filosofía centrada en un campo del concocimiento o una filosofía de carácter general, pero siempre con un pie en el conocimiento real de las ciencias. Este concocimiento conceptual de la filosofía no lo llevarían a cabo las ciencias. El científico siempre tiene problemas concretos que resolver, experimentos que realizar o hipótesis que formular.
5. La filosofía consiste en una reflexión racional sobre los conocimientos científicos. Una reflexión realizada por los mismos científicos. El científico es el único agente capacitado para reflexionar sobre los conceptos y teorías. Quien intente llevar a cabo esta reflexión sin dedicarse a la práctica científica lo único que conseguirá es dar vueltas a palabras abstractas o a términos fuera de su contexto particular. Los grandes filósofos eran investigadores en algún terreno. Platón era matemático. Aristóteles era biólogo y mucho más. Descartes también matemático. Y Kant hizo sus incursiones en cosmología y otros campos.
6. La filosofía tiene que reducirse a una ciencia particular para poder decir algo con sentido. La filosofía de la mente ha de reducirse a la neurología, la ontología a la física, la ética a la biología, etc. La filosofía se convierte en ciencia. Para tratar los problemas tradicionales debe utiizar el andamiaje concpetual y empírico de una ciencia empírica. La epistemología ya no puede ser el fruto de un razonamiento que no se base en la experiencia. Así, la epistemología debe utilizar lo que sabemos sobre cómo funciona la mente, el cerebro. La psicología, diría Quine, sustituye a la epistemología.
La filosofía como retórica, aunque es ejercitada por gran parte de la comunidad filosófica, no parece ser la más interesante, ni hoy ni a lo largo de la historia. Las versiones postmodernas de la filosofía se han enredado ellas solas en un enjambre de metáforas y metaliteratura filosófica. Obsesionadas por negar el proyecto ilustrado, han terminado por agotarse a sí mismas. Los proyectos ilustraso, en plural, mientras tanto siguen desarrollando sus prácticas, en ciencia y en filosofía crítica. La filosofía como retórica de entretenimiento liberador sólo conduce a un relativismo destructivo, y de salón.
Que la filosofía aporte conocimiento al margen de la ciencia resulta incomprensible. La razón y la experiencia son las únicas fuentes de conocimiento. Los métodos de las ciencias formales y empíricas agotan los accesos a la realidad. La metafísica tradicional, si se presenta como el resultado de una actividad racional pura, ajena a la praxis científica, carece de referente. No hay una facultad racional pura que pueda instruirnos sobre el mundo. Lo más parecido a eso sería la matemática y la física matemática...
Lo que entendemos por naturalización de la filosofía sería una actividad del tipo 3, 4, 5 ó 6. A veces un mismo filósofo puede deslizarse en su práctica por esas cuatro versiones. Algunos dicen que admitir lo que acabo de decir supone la muerte de la filosofía. Estoy totalmente de acuerdo, pero con un matiz, es la muerte de lo que algunos llamaron filosofía, esa actividad que separa una red de conceptos abstractos y los da mil vueltas, sin tocar en ningún punto con la realidad.
Una última pregunta: ¿Este escrito dónde los situamos?
miércoles, 7 de noviembre de 2012
CABEZA DE VACA Y LA SIMETRÍA
En 1528 un intenso ciclón destrozó una flota de cinco buques y seiscientos hombres que había zarpado de la Habana. Trescientos hombres al mando de Pánfilo de Narváez desembarcaron en la bahía de Tampa, en Florida. Cabeza de Vaca iba entre esos hombres. Tras varios días de duro enfrentamiento con las tierras pantanosas y los indios, deciden alcanzar la costa y fabrican cinco botes con los pocos recursos de que disponen. Con estas endebles embarcaciones llegan hasta la isla de Galveston. Los hombres han ido muriendo. Al final sólo quedan cuatro, uno de ellos Cabeza de Vaca.
Cabeza de Vaca, que era tesorero real, ejerció de cronista. Su obra se titula “Los naufragios”. Además de ser un libro de gran calidad narrativa, tiene mucho interés para la metodología etnográfica.
Describir, poner nombres, valorar, etc., son formas de apropiación, formas de ejercer el poder. En Cabeza de Vaca observamos cómo se desarrollan al mismo tiempo la actividad descriptiva y la actividad de apropiación. El imperio de Carlos V llega a la Florida. Sin embargo, las condiciones tan extremas en que Cabeza de Vaca llevó a cabo su aventura nos permiten contemplar a un personaje que se mueve en la frontera. Quizás sea la situación tan penosa de la exploración lo que hace que cedan los prejuicios prepotentes y aparezca una relación de simetría. Al mismo tiempo que es un tentáculo del poder imperial, se convierte en un antropólogo que establece relaciones casi simétricas con los indígenas. Nos habla de los habitantes de la zona sin los prejuicios europeos. Vivió con ellos y realizó muchas de sus actividades. La descripción que hace de los hábitos homosexuales se acerca a una neutralidad valorativa desconocida en la época. Nos describe muchas tribus desaparecidas, la flora, la fauna, los recursos, etc. Incluso ejerció de curandero y fue seguido por multitudes. Tuvo que ser mercader de caracolas para poder sobrevivir.
El contexto social es inevitable. En cierto momento critica los métodos violentos de los conquistadores españoles, pero no llega a cuestionarse la conquista imperial en sí. Al final de la crónica deja ver su afán misionero.
Bibliografía:
Dolores Higueras, Mª Dolores: “Álvar Núñez Cabeza de Vaca: la aventura interminable”. En VVAA: “Exploradores españoles olvidados de los siglos XVI y XVII”. Sociedad Geográfica Española. Madrid 2000.
EL TRABAJADOR UNIVERSAL
En el trabajo manual el organismo del trabajador está totalmente implicado en la realización de la tarea. Es responsable de que se lleven a cabo las secuencias de operaciones necesarias. Cuando entre el trabajador y la tarea se introduce una máquina, aparece el trabajo mecanizado. Disminuye la implicación del organismo, que se reduce a mera gestión del proceso. La responsabilidad operatoria se limita a saber manejar controles de máquinas. El objeto que hay que producir desaparece de la vista del trabajador. Controla una máquina que ejecuta una tarea simple en una gran cadena. La habilidad, el conocimiento y la creatividad no son necesarios.
Cuando una máquina gestiona todo el proceso, decimos que el trabajo se ha automatizado. La máquina tiene memorizadas las secuencias de operaciones. En un principio se utilizaban soportes rígidos, mecánicos, para retener esa información. Con la llegada de la electricidad y los ordenadores se obtuvo una flexibilidad infinita. Las máquinas utilizan programas y sistemas de retroalimentación, son máquinas que aprenden y se autorregulan. El trabajador ya sólo vigila si se para o no se para el programa.
La automatización puede aumentar la productividad y ahorrar trabajo. Pero este aumento de la productividad suele estar acompañado del desempleo y la deshumanización del trabajo. El trabajador se convierte en un observador pasivo del proceso. No desarrolla su racionalidad creativa, queda convertido en un vigilante de un proceso que no comprende. Su relación con la naturaleza es distante, ya no tiene conciencia de crear nada. La depresión y la desmotivación invaden al trabajador. Entre el ingeniero programador y el automatismo surge el vacío, la nada, del trabajador.
Taylor aplicó el análisis científico a los procesos de producción. Mediante el análisis (uno de los pasos del método cartesiano) se descompone el proceso en unidades básicas. Este análisis permite cuantificar y organizar la producción de una forma racional y empírica. Ford concretó estos principios en la cadena de montaje. El objeto circula por un recinto, los trabajadores están estáticos y realizan una función muy especializada. Con este sistema aumentó la productividad y el ritmo de trabajo. El precio del producto final baja porque con los mismos trabajadores se ha producido más. Las destrezas requeridas para trabajar en una cadena de montaje carecen de contenido creativo. El ritmo de trabajo ocasionó descontento y malestar entre la clase trabajadora. El trabajador era considerado una pieza más de la cadena y era tratado con criterios meramente cuantitativos. El trabajador, al realizar tareas muy pequeñas, era fácilmente sustituible por otro. Para el taylorismo, cuanta más organización racional del trabajo se desarrolle, menos formación requiere el trabajador. El empresario debe premiar a los que más producen para que sigan produciendo más y todas las partes salgan ganando. Saber cuánto se produce no puede ser una cuestión dejada al conocimiento informal. La evaluación del sistema, incluido el rendimiento del personal, debe ser tratado con métodos científicos.
La excesiva división del trabajo no siempre trajo buenos resultados. Hay un momento crítico en el que la definición de tareas y la ejecución de tareas no se ajustan entre sí. Estos desajustes producen retrasos, desorientación y espontaneidad. Del mismo modo, la obsesión por el ritmo de producción llevaba en muchas ocasiones a efectos contrarios. Considerar a los trabajadores como meros mecanismos, como simples unidades productivas, dio lugar a protestas sindicales. Dentro de las teorías de la organización empresarial comenzaron a surgir teorías alternativas, teorías en las que el trabajador es considerado en todos sus aspectos psicosociales. (“Enfoque competencial del trabajo” de Vargas, F.; Casanova, F.; Montanaro, L. )
En la economía actual las condiciones de trabajo han variado. Hay unos cambios que hay que resaltar (“Enfoque competencial del trabajo”):
a) Deslocalización de la producción: un producto es elaborado en diferentes lugares del planeta.
b) Especialización de las empresas.
c) La competitividad se mejora con inversión en I+D.
Dice Castells ("Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa") , que puede caracterizarse la economía por tres grandes características: es informacional, es global y funciona en red. En estas nuevas condiciones, dice Castells, el principal problema no es el paro (no hay una relación directa entre nuevas tecnologías y paro), sino las nuevas funciones del trabajador y las nuevas relaciones laborales. Llama la atención: “Sobre empleo en general, hay mucha más tecnología en producción y mucha más difusión de la tecnología en el conjunto de la sociedad americana y japonesa que en la Unión Europea, y sin embargo, EEUU y Japón son las sociedades -hablando de modelos diferentes, por cierto- que tienen el menor nivel de paro”.
Los efectos de la automatización se reflejan en la precariedad del empleo. Las multinacionales necesitan personal con contratos adaptados a las necesidades del momento. Los movimientos de capital y la necesidad de adaptar constantemente los procesos productivos generan un empleo de mala calidad. Los flujos de información entre las empresas madre y las filiales exigen constantes reestructuraciones. Y en el sector servicios los sistemas informáticos automáticos permiten contratar a tiempo temporal y parcial. Las garantías jurídicas de los trabajadores son rebajadas para adaptarse a los ritmos transnacionales.
En la sociedad de la información lo más importante es tener trabajadores formados en capacidades, no sólo en contenidos concretos. Los cambios constantes exigen al trabajador saber adaptarse y “reprogramarse”. Invertir en formar a un trabajador sale rentable a la empresa. El trabajador deberá conocer el sistema en su globalidad, sus objetivos finales. Porque ahora su labor principal será organizar y programar automatismos. Además se valora la interacción social del trabajador. Se requiere tener trabajadores que sepan dialogar en equipo, organizar, tomar decisiones, autoevaluarse, etc. El trabajador procesa información e interactúa con múltiples agentes. Se destaca la inteligencia en todos sus ámbitos: operacional, organizacional, emocional y social.
El trabajador ideal para una empresa de hoy es el “trabajador universal”. Formado para realizar cualquier tarea en cualquier momento, y en cualquier nivel de la organización. Las empresas formarán a un equipo de estos trabajadores para que gestionen sus automatismos, a su vez universales y adaptables a cualquier producto.
Castells define así el trabajo del que estamos hablando: “El trabajo autoprogramable es el que desarrolla aquel trabajador que tiene una capacidad instalada en él o ella de poder tener la posibilidad de redefinir sus capacidades conforme va cambiando la tecnología y conforme cambia a un nuevo puesto de trabajo.” (...) ”Lo que importa, más que unas cualificaciones, es una capacidad general educativa de cultura general, de capacidad de asociación, de saber cuáles son las cualificaciones que necesitas para las tareas que tienes que hacer, dónde buscarlas, cómo aprenderlas y cómo aplicarlas. Para entendernos, un nivel intelectual general, lo cual implica toda una redefinición del sistema de educación: la capacidad social de hacer pasarelas entre el trabajo y la educación.”
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