ROEDORES DE FILOSOFÍA

sábado, 27 de mayo de 2017

ÉTICA DE ROEDORES: INMINENCIA

J. Pollock
 Y nadie sabe por qué uno sigue, sobrevive, como si todo significase algo. Deberíamos haber aprendido a vivir los días, los instantes, los momentos que se desvanecen... Pero toda enseñanza es inútil ante semejante desatino de la naturaleza. No hay inteligencia que sea capaz de hilvanar la miseria de los días. No hay intuición capaz de entrelazar las angustias diarias, porque este universo carece de... Pensamientos de un maldito roedor, aturdido por la inminencia del desastre, claro, nada especial en este cosmos. Y nadie sabe por qué uno sigue, como si la sombra de los olmos fuese un regalo. Deberíamos haber aprendido a descifrar el código de los días en la niñez, cuando el tiempo era infinito. Pero ahora, con la conciencia a pleno rendimiento, nos faltan los días, claro, y las noches. Arrastramos ocultos misterios, falsos, enrevesados dilemas, falsos, todo tan hiriente... 

viernes, 12 de mayo de 2017

TABLAS

 Somos guerreros y nada nos asusta porque de nuestro lado están los pinceles y los colores, las ideas y las miradas. Somos guerreros, dice el maldito roedor, como si no supiese que vivimos en los valles, tan misteriosos siempre... 

martes, 9 de mayo de 2017

LAS IDEAS NI SE CAZAN NI SE PESCAN: SE CULTIVAN


     El viernes concluyó la V Feria de la Ciencia en la Calle, uno de los acontecimientos culturales más importantes de la ciudad. Y lo es por muchas razones. Todos estamos de acuerdo en que sirve para que los alumnos pongan en práctica los métodos científicos y para acercar las ciencias a los ciudadanos. Pero no sé si nos hemos parado a pensar en qué papel representan la imaginación y la creatividad en este tipo de actividades. Los alumnos preparan experiencias en sus centros y luego las exponen para que los visitantes aprendan y disfruten. Ese trabajo experimental, práctico, posibilita que los estudiantes se acerquen a la ciencia real y desarrollen tanto la creatividad investigadora como divulgadora. Porque es en esa dimensión práctica donde entramos en contacto con los materiales, con los procesos, con los aparatos y con el contexto de descubrimiento.
        Si para ser creativo en literatura es necesario ponerse a escribir, para serlo en el ámbito de las ciencias hay que impregnarse de experiencias. Lo que en los libros de texto es un apéndice anecdótico pasa ahora a ser algo esencial. Ya que en ciencia también se aprende a usar la imaginación, como en las artes. Reproducir un experimento conocido implica conocer las leyes de la naturaleza, el método experimental, la lógica de la investigación y cómo surgen las ideas nuevas..
Miguel Parra
         Los enfoques excesivamente racionalistas nos han transmitido un sistema de valores epistémicos que quizás haya que revisar a fondo. La imaginación creadora no ha recibido la atención que merece. O bien se la trataba como algo misterioso o bien como algo irracional. Por un lado estaban los conceptos y por otro las imágenes. Los conceptos son universales, generales y objetivos, incluso matematizables. Sin embargo, las imágenes son particulares, borrosas, subjetivas, poco lingüísticas…  La imaginación, reproductora o creadora, aparecía como una capacidad importante, pero secundaria, ajena al verdadero conocimiento. Deberíamos explorar esas zonas intermedias donde imágenes, ideas y conceptos son difíciles de separar.
         ¿Cómo surgen las ideas? Jorge Wagensberg acaba de publicar “Teoría de la creatividad”, en la editorial Tusquets, dentro de la colección “Metatemas. Libros para pensar la ciencia”. Es doctor en física y profesor de teoría los procesos irreversibles en la Universidad de Barcelona. Es un gran divulgador y uno de los mayores expertos en museos de la ciencia. Ha publicado ya más de veinte libros sobre pensamiento científico. Sus obras siempre son un diálogo abierto, en el que aparecen conocimientos de diferentes ámbitos. Su experiencia como científico y divulgador le permite llevar cabo una reflexión original, sin las ataduras de los sistemas filosóficos.
         Jorge Wagensberg dice en su “Teoría de la creatividad” que siempre se parte de una paradoja, que es “un indicio de una idea ausente”. Las paradojas no hay que esconderlas o pasarlas por alto porque son precisamente el mayor estímulo para el conocimiento: “La escuela cultiva muchos aspectos de la cultura humana excepto quizás el más importante: la creatividad. Una reforma educativa que favorezca la necesidad y capacidad de crear empieza por trabajar las paradojas”.
       Las ideas nuevas, según Jorge, surgen de tres maneras: por intuición del mundo, por comprensión del mundo y por concepción del mundo. “Una intuición es un suave roce entre lo ya comprendido y lo aún no comprendido, entre lo observado y lo aún no observado”. Se puede intuir por analogía, por combinación o por extensión. Una idea puede salir de su contexto y servir para generar otra idea en otro contexto. De la combinación de varias ideas antiguas puede surgir una idea nueva. Y también puede ocurrir que  reconozcamos el verdadero alcance de una vieja idea, que permanecía sin desarrollar. Surge una idea por comprensión cuando, después de haber acumulado observaciones y datos, damos con la clave que hace que todo encaje y tenga sentido. Un ejemplo sería la teoría de la selección natural. Y por último, surgen ideas nuevas por concepción global del mundo. Son más escasas, porque supone introducir una nueva visión de la realidad. Un ejemplo sería la teoría de la relatividad.

http://www.diariodejerez.es/jerez/ideas-cazan-pescan-cultivan_0_1134187057.html

lunes, 8 de mayo de 2017

TIEMPO CREADOR

Cada segundo, cuando las certidumbres se derrumban, aparece ese instinto creador que recupera lo perdido y adormece los dolores.
Cada segundo, cuando las dudas se esconden, aburridas de esperar, brota la traidora racionalidad que nos distingue de las piedras.
Cada segundo, cuando los sentidos se ofuscan, nace el noble deseo de construir otro universo con una caja de cartón.
        
         Lo que sabe la física y la biología no nos sorprende ni intimida. Como seres materiales, formamos parte de un continuo de espacio y tiempo. Somos partículas, átomos, energía. Somos estructuras vivas que retienen por un instante el caos y la dispersión. Todo tiende al desorden, a enfriarse, a diluirse. Y la filosofía, junto con las religiones, recurre a las metáforas para dibujar este flujo: línea recta, flecha, círculo, espiral o laberinto. Mas saben los filósofos que nuestra percepción del tiempo siempre es interesada. Esa es una de las trampas de la autoconciencia. Aunque sabemos que somos masas que deforman ese espacio-tiempo y que la aceleración de un cuerpo curva esa malla esencial, también sabemos que, para los humanos, tiempo es pasar el tiempo, perder el tiempo, no tener tiempo o pensar el tiempo.

Materia organizada: si miras tu mano o tu cara, hallarás pliegues ocultos, tramas numéricas, reacciones encadenadas.
Materia desorganizada: si miras tus arrugas y sientes tus dolores, descifrarás el lenguaje del desgaste y la erosión.
Materia consciente: si miras tu mirada, te reconocerás como ser pensante que atraviesa el espejo para no volver.

         Los senderos creativos nos sirven para acabar con el aburrimiento. Todas las vanguardias artísticas del siglo XX han intentado aniquilar la monotonía adormecedora del capitalismo y la sociedad de consumo. El aburrimiento del que hablamos es sinónimo de alienación, de cosificación o de embrutecimiento. Cada uno a su manera, desde el cubismo al arte conceptual, todos han concebido el arte como una forma de erosionar la maquinaria del tedio. Han retorcido la materia para definir nuevos territorios, ajenos a la rutina mercantilista, ajemos al hastío de nuestras mentes. Las vanguardias anhelan situaciones inesperadas, conscientes e inconscientes, situaciones que alteren el orden establecido. No concebían un arte que no fuera subversivo. 
Miguel Parra

Eres la espiral de los días: tu huida carece de sentido si es sólo huida.
Eres el bucle de los días: jamás saldrás del laberinto sin la conciencia poética del desastre.
Eres un maldito roedor enjaulado en un reloj de arena: si huyes del juego de las tardes, nunca conocerás la esencia de los ritmos y la pureza de las mañanas.

         La revolución cultural consiste en una toma de conciencia: nos damos cuenta de que la maquinaria del tedio controla nuestros tiempos, los crea, domina nuestro ritmo vital para atrapar nuestras mentes. Si la obra de arte es un juego, actividad con reglas, entonces el tiempo es apresado por ese juego. La actividad artística se basta a sí misma. Quien entra en el juego poético no espera nada más, si es un verdadero poeta. El juego creativo y contemplativo pretende dominar los tiempos de espera, para acoplarnos a los ciclos naturales. Y la liberación implica la dialéctica entre autonomía formal y crítica de las estructuras de poder.

Deseas otras constelaciones: por eso escribes, pintas o cantas, porque esa sintaxis desmorona los viejos cimientos y atasca los engranajes.
Deseas otra anatomía: otros brazos, otras piernas, otro universo, otros estilos, otras formas de contar el derrumbe.
Deseas otros senderos, otras formas de pensar. Porque sabes que sólo la creación de tiempo no administrado puede ofrecerte libertad. Las artes y las ciencias, si son originales, arriesgadas, generan grietas en el hormigón del tedio diseñado por la clase dominante.

domingo, 7 de mayo de 2017

La ideología consiste en subirse al burro y no bajarse ni a tiros, aunque no te muevas. La ideología consiste en tener una idea simple y luego intentar deducir de ella todo, aunque sea imposible. La ideología consiste en hacer pasar una justificación de un privilegio por pensamiento libre, en nombre de la humanidad.