ROEDORES DE FILOSOFÍA

miércoles, 25 de marzo de 2020

LECTURAS PARA ABORDAR LA INCERTIDUMBRE


  
Portada de Historia del silencio
             
Hemos frenado en seco y con lo primero que nos hemos encontrado ha sido con el silencio, un lujo o una condena, según se mire, o mejor, según se escuche. Y, por supuesto, nos hemos topado  con el ruinoso mecanismo de pensar. Alain Corbin explora cómo nos hemos relacionado con el silencio desde el Renacimiento a nuestros días. Acude a los grandes escritores y pensadores, sobre todo franceses, para hablar de la intimidad, la naturaleza, el amor, la experiencia religiosa, las disciplinas, las tácticas… El silencio es necesario para crear, meditar y contemplar. Puede ser una bendición o una fuente infinita de desasosiego, algo trágico. Historia del silencio (Acantilado, 2019).
         “En otros tiempos, los occidentales apreciaban la profundidad y los sabores del silencio. Lo consideraban como la condición del recogimiento, de la escucha de uno mismo, de la meditación, de la plegaria, de la fantasía, de la creación; sobre todo, como el lugar interior del que surge la palabra. Desgranaban las tácticas sociales del silencio. La pintura, para ellos, era palabra de silencio. (…) Hoy en día, es difícil que se guarde silencio, y ello impide oír la palabra interior que calma y apacigua. La sociedad nos conmina a someternos al ruido para formar así parte del todo, en lugar de mantenernos a la escucha de nosotros mismos. De este modo, se altera la estructura misma del individuo.” (Alain Corbin)
         Ya sabemos que pensar de verdad implica abandonar el maniqueísmo, los prejuicios, las ideologías simplificadoras… Los filósofos miran hacia el mundo (Cátedra, 2018) es un libro editado por David Edmonds recoge 62 problemas de ética práctica. El libro nace gracias a un blog de ética práctica creado en 2007 en el Centro Uehiro de la Universidad de Oxford. Los filósofos realizaban en cada entrada un análisis ético de un tema de actualidad aparecido en las noticias. Los asuntos tratados aparecen agrupados en los capítulos: Terrorismo, armas y guerra; Salud y medicina; Fármacos y órganos; Religión y caridad; Sexo y educación sexual; Deporte; Cerebros; Lenguaje, discurso y libertad; Maldad, repugnancia, vergüenza, grosería y júbilo; Animales; El futuro y sus habitantes. Cada entrada tiene 3 ó 4 páginas. Los autores plantean todos los argumentos, los dilemas, las consecuencias prácticas, etc.
         Otro libro de características similares es Filosofía ciudadana (Trotta, 2020) El autor es Miguel Ángel Quintanilla, catedrático emérito de Lógica y Filosofía de la Ciencia. Además de impartir clases y escribir ensayos, ha participado en política, como senador, Secretario General del Consejo de Universidades y Secretario de Estado de Universidades e Investigación. Los 113 textos reunidos en este volumen proceden de sus colaboraciones con la prensa, en el diario Público y en Onda Cero de Salamanca. Cada reflexión ocupa una página y media. Y los temas están ordenados en cuatro bloques: Filosofía, Innovación, Cultura científica y Política. Cada artículo lleva una entradilla que resalta la idea central.
         “(…)Deberíamos empezar a pensar que todos somos responsables de la difusión de la cultura científica, que podríamos exigir, por ejemplo, que en las farmacias no se vendan pseudorremedios homeopáticos, que los curanderos no se puedan anunciar como si fueran médicos, que las universidades no enseñen pseudociencias como si fueran ciencia y que los que sufren no sean estafados por la falta de cultura científica” (Miguel Ángel Quintanilla)
         El mundo es complejo y malvado, ya los sabíamos antes del frenazo en seco. El escritor sevillano Daniel Ruiz nos ofrece en El calentamiento global (Tusquets, 2019) una radiografía, muy cinematográfica, de nuestra sociedad. Con un ritmo narrativo propio de las series de televisión, la novela nos cuenta lo que ocurre en Pico Paloma. Federico Castilla, director de Responsabilidad social Corporativa de Oilgas International visita la zona para gestionar la crisis que ha provocado un accidente laboral en la empresa. En escena van apareciendo directivos, empresarios, políticos, periodistas, ecologistas, blogueras, trabajadores, artistas, delincuentes… Leemos para descubrir si Federico será capaz de solucionar el problema o se le complicará de más de la cuenta. Es muy interesante, por ejemplo, el papel de la prensa en estos asuntos, y cómo el nuevo periodismo digital amateur e independiente puede tener un papel muy importante en ciertas circunstancias.
         Ya que he mencionado el cine, les recomiendo la segunda entrega de Relatos en 70mm (Editorial El Sendero, 2019). La primera apareció en 2015. Ahora, José Luis Ordóñez nos ofrece 23 relatos inéditos de 12 escritoras y 11 escritores contemporáneos. Todos los relatos, a pesar de la gran diversidad de estilos y temas, tienen en común la pasión por el cine y la literatura. “Si en el anterior volumen la temática se repartía entre Andalucía y el cine, en estos nuevos relatos se eliminan barreras y se abre la posibilidad de ubicar las historia en otras zonas, siempre con el cine como premisa…”, dice José Luis Ordóñez en el prologo. Los autores que participan: María Zaragoza, Juan Varo Zafra, Isabel Merino, José Iglesias Blandón, Juan Antonio Hidalgo, Sonsoles Yovanka, Fernando Hernández, Elena Marqués, Felipe Guindo, Carmen Bautista, Margarita Rodríguez Otero, Santiago F. Reviejo, Sonia García-Rayo Luengo, Luis Manuel Ruiz, Jesús Lens, Vanessa J. Garrido, José Carlos Carmona, Loli Pérez, Eva Márquez, Ángel Luis Sucasas, Sandra R. Fernández, Cristina Cerrada, Juan Carlos Palma.
         “La literatura, como el cine, es también una pasión que solo se entiende a través de la emoción, de la curiosidad por contar historias, por la exigencia de cada una de ellas para ofrecer siempre lo mejor, y es una pasión que ilumina nuevas ventanas, nos pone delante del espejo y bucea en aspectos de la condición humana que, después de leer ese relato ver es película, hace que nos demos cuenta de algo importante: ahora nos reconocemos en la ficción para, de esa manera, confirmar en la realidad algo de nosotros mismos.” (José Luis Ordóñez)

martes, 10 de marzo de 2020

MAESTRA DE LA DIVULGACIÓN

        
Ilustración de Domingo Martínez

       A los lectores empedernidos les encantan los libros que hablan del origen del alfabeto, la escritura, el papiro, el pergamino, las bibliotecas… Son los libros que hablan de sí mismos. Hablan de su propia historia, de sus orígenes, que para muchos es sinónimo del surgimiento de la humanidad. Lo que nos hace humanos va asociado al lenguaje y la escritura.
         Ya he desvelado uno de los secretos del éxito de “El infinito en un junco”: trata de la historia del libro. La primera parte se titula “Grecia imagina el futuro” y la segunda “Los caminos de Roma”. Que describa la vida de los libros en el contexto cultural de los griegos y los romanos, los cimientos de nuestra civilización, es otra de las virtudes de un texto que ya va por la novena edición, y la primera es de septiembre de 2019. El subtítulo es “La invención de los libros en el mundo antiguo”. Y no es nada breve. Bien editado por Siruela, contiene 450 páginas, sin ninguna ilustración.
         Irene Vallejo estudió Filología Clásica. Investiga y divulga sobre el mundo clásico. Escribe una columna semanal en el Heraldo de Aragón. Y es autora de varias novelas. Investiga, divulga y crea. En este ensayo sobre la historia de nuestros libros, Irene ha encontrado un estilo que recoge lo esencial de esas tres actividades. Sin muchas citas, ni notas a pie de página que interrumpan la narración… Sin esa falsa objetividad que suele anular la pasión de quien escribe… Sin las correas académicas que paralizan la imaginación y la crítica… Sin todo eso, Irene Vallejo nos habla de los libros, de nuestra historia, nuestro presente y futuro.
         El estilo es esencial en la divulgación científica, ya sea en ciencias de la naturaleza o en humanidades. Cada capítulo está dividido en secciones breves, que casi pueden ser leídas de forma independiente. Utiliza un lenguaje directo, a veces poético, y desde una primera persona que no teme mostrarnos sus intereses y pasiones mientras nos habla de las peripecias de los libros en el mundo antiguo. Intercala capítulos que hablan del libro en la actualidad, de las bibliotecas o los soportes digitales. Se trata de una verdadera labor hermenéutica: comprender el pasado para entender el presente. Y el sujeto no puede desaparecer, todo lo contrario. La historia del libro siempre nos remite a las vivencias personales, a la infancia, a los cuentos, y a nuestros educadores.
         La obra se despliega a través de la dialéctica entre lo efímero y lo permanente. Desde la tradición oral de los poetas griegos hasta el mundo digital actual, siempre hemos luchado contra la erosión de la memoria y contra las múltiples causas que han generado la pérdida de información. A lo largo del ensayo vemos nacer los diferentes tipos de escritura, un hecho que cambió el mundo. Arañar la arcilla, una corteza de un árbol, una piedra… O elaborar tablillas, papiros, pergaminos y papel… La historia del libro es un relato épico contra los fenómenos naturales o la desidia humana. Por eso hay muchas páginas dedicadas a las bibliotecas, en especial a la de Alejandría.
         La historia del libro nos desvela también la estructura social del mundo antiguo. La alfabetización universal es algo reciente. Al principio eran muy pocos los que dominaban el arte de escribir y leer. Analiza el papel de las mujeres, de los esclavos, de los ricos y de los pobres. Producir libros antes de la imprenta era una tarea muy costosa. Los rollos se deterioraban muy rápido, así que había que ir haciendo copias para salvaguardar los textos importantes. Menos mal que hubo personas que lucharon contra ese deterioro. Aparecen las primeras listas de libros importantes. Irene analiza el concepto de clásico. Y no hay que olvidar el oficio de librero…
         Ahora leemos en silencio, pero al principio tampoco fue así. La escritura estaba asociada a los sonidos. Leer era devolver la vida a los signos mudos. Y no era nada fácil, porque se escribía todo seguido, sin espacios entre palabras. El ensayo de Irene Vallejo nos permite acercarnos a esas fases intermedias de la historia en las que se comparten tradiciones, hábitos y técnicas diferentes. Hubo un momento en el que en una biblioteca había rollos y libros. Algunos comenzaban a leer en silencio y otros lo seguían haciendo en voz alta.
         “El infinito en un junco” es una obra que, además de proporcionar un inmenso placer, puede ser utilizada en varias materias: lengua y literatura, historia, latín, griego, filosofía o tecnología. Y es un buen modelo para aprender a divulgar en el ámbito de las humanidades.