ROEDORES DE FILOSOFÍA

lunes, 31 de agosto de 2015

LAS ESPIRALES SUEÑAN CON SER RUEDAS

Pertenecemos a los ciclos naturales, como bien sabían los griegos. A pesar de tanta tecnología, tanta información desbocada, nuestro estar aquí depende de las horas de luz, de los vientos, de los que van y vienen... Giros y más giros para no movernos del mismo sitio... Todo parece que se repite, pero nada es lo mismo, porque todo se nos escurre entre las grietas de los días. Somos ciclos o quizás espirales que se creen círculos...

sábado, 29 de agosto de 2015

INQUIETANTE COSMOS

Necesitamos otro Giordano Bruno, quemado en la hoguera por decir que existen infinitos mundos, para reconocer que nuestra humanidad muere asfixiada en un camión, conducido por otro ser humano.

viernes, 28 de agosto de 2015

OLVIDO HISTÓRICO

El debate sobre los símbolos deja de ser interesante para el ciudadano cuando, tras el enjambre de interpretaciones, nos olvidamos de la política.

lunes, 24 de agosto de 2015

DENSIDAD

Toda la sabiduría ha de concentrarse en un solo instante, si deseamos cultivar la virtud de la prudencia.

lunes, 17 de agosto de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LXXII: ESCUELA

¿Para qué volver a la Escuela si lo hemos olvidado todo? Ni la tarima ni las acacias nos librarán de nuestras miserias. ¡Hemos olvidado tanto...! No nos salen ya las cuentas: la gramática del odio nos ha vencido. Sabemos dónde están los ríos y los mares. Pero sólo las peñas recuerdan la sintaxis de la humanidad. Nadie vuelve a la Escuela para aprender. Si así fuera, las sombras de las acacias lo habrían notado en nuestras miradas. ¡Lo habrían notado hasta los viejos libros trasnochados! Lo que parecían restos de civilización sólo son quimeras dibujadas en una pizarra olvidada para siempre.

miércoles, 12 de agosto de 2015

BRAVOS INDICADORES

¿Por qué prohibir una actividad que sirve de indicador de la irracionalidad humana? Aunque nos sobren pruebas y menos sangrientas... Además del sufrimiento innecesario, esas bravas actividades nos recuerdan nuestro gran fracaso. Y es lo que más duele. No somos capaces de convencer con argumentos ni hemos fomentado la sensibilidad que nos corresponde. Toda prohibición oculta algo. El que la establece intenta ocultar su noble fracaso. El que la sufre, con su resistencia, con su indignación, olvida el contenido obejtivo de la prohibición. La irracionalidad es como un hongo silencioso. Los franceses plantan un rosal delante de la viña para detectar a tiempo su presencia. Nuestras bravas actividades nos cuentan hasta dónde ha llegado el terrible hongo.

sábado, 8 de agosto de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LXXI: CREER Y CREER

 No es la mismo creer que la Tierra se mueve que creer que existen dioses. La primera creencia se basa en algún tipo de evidencia, prueba racional. Sin embargo, la segunda es un mero deseo disfrazado. Creo que el alma es inmortal y no muere con el cuerpo lo traducimos por deseo que el alma sea inmortal y que no nuera con el cuerpo. También hay que sustituir creo que existe un Ser Perfecto por deseo que exista un Ser Perfecto. Las creencias basadas en evidencias racionales, las que utilizan el método científico, elaboran hipótesis teóricas que pretenden tener coherencia racional y algún contacto con la experiencia, sea para poder verificarlas o rechazarlas. Los deseos disfrazados son sólo anhelos arcaicos, atajos que provienen del miedo que todos acumulamos. Deseo que exista tal cosa. Ya no necesitamos pruebas porque los deseos no necesitan pruebas. Son sólo eso, deseos. Y lo deseado tampoco requiere coherencia racional. De hecho, la mayor parte de la Filosofía ha consistido en desenredar los embrollos que generan los conceptos sin pies ni cabeza. Las discusiones con los que creen en unicornios no acaban nunca porque nunca empiezan. 

viernes, 7 de agosto de 2015

PREDICCIÓN

Según las encuestas, me volverán a atracar los mismos, en la vía pública, a cara descubierta y a pleno sol.

sábado, 1 de agosto de 2015

LITERATURA CRÍTICA ESTIVAL

        No sabemos exactamente qué es lo que hace que un texto sea literario. O si lo sabemos no logramos explicarlo en condiciones. Como el urinario de Duchamp, basta un cambio de contexto para que el objeto cotidiano adquiera otro sentido y se vuelva objeto artístico. El prospecto de un medicamento no es un texto literario, salvo que alguien lo introduzca en ese artefacto llamado poema. Algo es literatura cuando las instituciones culturales así lo establecen…
Un texto es literario en virtud de su estructura formal interna. Es la relación entre los símbolos la que genera las reglas del juego artístico, que puede consistir en vivir las aventuras de nuestro héroe, experimentar las pasiones del poeta, reírnos con las peripecias de algún personaje o llorar con las tragedias… Todos estos juegos de lectura tienen en común que se agotan en sí mismos. No necesitan ir más allá de su estructura para otorgarnos ese placer inteligente que proporcionan las artes. ¿Qué ocurre, entonces, cuando una novela o un poema quieren ejercer la crítica social? ¿Deja de ser literatura para convertirse en filosofía, sociología o teoría política?
Para abordar estas cuestiones tan enrevesadas recomiendo el ensayo El demonio de la teoría. Literatura y sentido común (Acantilado, 2015), de Antoine Compagnon. El autor expone de forma clara las soluciones radicales y opuestas que se han dado sobre qué es la literatura, quién es el autor, quién es el lector, qué relación hay entre literatura y realidad o por qué un texto tiene valor literario. Además de exponer de forma sencilla los problemas, ofrece siempre una síntesis razonable entre las diferentes teorías.
Y como ejercicio práctico, dos novelas y una revista de poesía. Los libros repentinos (Seix Barral, 2015), de Pablo Gutiérrez, y El comité de la noche (Random House, 2014), de Belén Gopegui, hablan del mundo real y, cada uno a su manera, reflejan las contradicciones sociales del presente. 
         Pablo Gutiérrez desarrolla un realismo ácido y Belén Gopegui un realismo crítico. Pablo escribe a fondo, sin concesiones. Su estilo erosiona y desvencija la maquinaria social. Porque todo es pensado hasta el final. Nada se salva. Reme, la protagonista, recibe por error una caja de libros. Al mismo tiempo que los lee se reconstruye ella, una vida marcada por la fisiología líquida, la ciudad y sus miserias. Queda plasmada en muy pocas líneas la historia social de cualquier barrio periférico de cualquier ciudad española. Una prohibición del ayuntamiento provocará una pequeña revolución. A través de un flujo narrativo sin límites, donde todas las perspectivas se superponen, el escritor nos revelará los entresijos oscuros de la realidad y las debilidades de los personajes, sean revolucionarios o concejales. 
      Belén Gopegui siempre nos deja en sus libros un poso utópico, de esperanza. Si las revoluciones tradicionales carecen hoy de sentido, al menos sí parecen posibles otras acciones. La gente que no tiene nada que perder puede organizarse y destruir el sistema capitalista desde dentro. En este caso el asunto es la sanidad, el sistema de donación de plasma sanguíneo. Belén Gopegui nos cuenta la historia utilizando una perspectiva que sorprenderá al lector. 
Zurgai (2015) es una revista de poesía publicada en Bilbao. El último número está dedicado a la Poesía sin IVA (con César Vallejo al fondo). Entre los numerosos poetas que colaboran cabe mencionar a Juan José Téllez (Algeciras, 1958) y a Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973). Los poetas abordan la relación entre poesía y dinero, poesía y riqueza material. Hay, además de poemas, breves artículos sobre este asunto y un cuento de Bernardo Atxaga (Asteasu, 1951). La revista nos acerca una pluralidad de voces poéticas actuales, con una presentación muy útil de cada autor y bien ilustrada. Zurgai tiene una página web donde pueden leer los números anteriores.
Las novelas y los poemas comprometidos con la realidad social no dejan de ser buena literatura si la unidad formal del estilo mantiene alejado el viejo dualismo de la forma/contenido. Quiero decir que si están bien escritos los textos y con un estilo auténtico, original, en ningún momento nos plantearemos si la novela ha perdido su autonomía formal o si el autor ha utilizado el escrito para fines ajenos a la dimensión estética.

http://www.lavozdelsur.es/literatura-critica-estival