ROEDORES DE FILOSOFÍA

martes, 6 de diciembre de 2011

LO NUNCA VISTO

 Mi padre me contaba que en la feria, hace muchos años, había una carpa con un letrero que decía "LO NUNCA VISTO". Eran tiempos de fenómenos extraños, como el monstruo de Guatemala, mitad mujer, mitad oveja. A pesar del paso de los años y del desarrollo de la tecnología, el mecanismo sigue siendo parecido. Cuando se desata el consumo, ese consumo que se centra en la novedad en sí misma, me acuerdo de "LO NUNCA VISTO". Me contaba mi padre que todo el que entraba en la carpa podía presenciar algo extraordinario: un burro atado al pesebre al revés, de culo.  Todos al salir guardaban el secreto y ensalzaban, sin dar detalles, lo visto allí dentro.

sábado, 22 de octubre de 2011

La prudencia y la creatividad en la ciencia

"La ciencia es acción humana y social. No está rígidamente conducida por un método algorítmico, sino gestionada por la prudencia y la creatividad de las personas, como otras actividades humanas." (Alfredo Marcos. Investigación y Ciencia. Enero 2011. p.41)

 "Sólo la prudencia puede extraer sabiduría de la experiencia pasada y orientar la acción futura de modo no mecánico, sino racional, sin certeza ni arbitrariedad, permaneciendo siempre abierta a la novedad, a lo extraordinario, venga del mundo o de la propia persona." (Alfredo Marcos. Ciencia y acción. Una filosofía práctica de la ciencia. FCE. 2010. p.149)

         El estudio del cerebro nos abrirá nuevos caminos para entender los actos creativos. Sabemos que las redes neuronales trabajan en paralelo. El procesamiento de la información se lleva a cabo por diferntes módulos y en diferentes niveles. Aunque podemos provocar conscientemente una serie lineal de asociaciones lógicas, el cerebro siempre tiene en marcha asociaciones automáticas. La riqueza de estas asociaciones depende de las experiencias del sujeto. Los problemas planteados no desaparecen cuando desviamos la atención consciente. La información que seguimos adquiriendo y los razonamientos ejecutados pueden ser reclutados en cualquier momento por el acto creativo.
      
       Alfredo Marcos resalta la dimensión creativa de la prudencia. Cada elección racional es un momento en el que confluyen la experiencia pasada, los objetivos y los valores de la persona, y el uso del sentido común crítico. No hay dos decisiones iguales. No hay un procedimiento cerrado que conduzca a la mejor decisión. En todos los contextos donde tomamos decisiones nos vemos obligados a crear.     

lunes, 26 de septiembre de 2011

EL PAPEL DEL EXPERIMENTO EN LA CIENCIA

 La publicación del experimento realizado recientemente con neutrinos nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el papel de los experimentos en la cienca actual. La expresión "publicación del experimento" hace referencia a un hecho científico y social muy complejo.
  Publicar significa situar un hecho dentro de una red de intereses epistémicos y sociales. Que los neutrinos se muevan a mayor velocidad que la luz tiene implicaciones teóricas muy fuertes. Uno de los postulados de la teoría de la relatividad se ve afectado. Si los datos que arroja el experimento no son producto de alguna interferncia, entonces las teorías hoy aceptadas tendrán que ser revisadas. Ya veremos si provoca un mero reajuste de la teoría de la relatividad o un cambio de paradigma. Veremos si ese cinturón protector resiste y el núcleo teórico permanece intacto. De todos modos, reflexionar sobre la pertinencia teórica del experimento es una gran oportunidad para el filósofo de la ciencia. 
 Ahora bien, decir en público que un experimento ofrece ciertos datos y que no se ha detectado ninguna interferencia en los aparatos de medición conlleva una reestructuración de los focos de atención en las comuniades científicas, reestructuración que quizás se concrete en una revalorización de ciertos programas de investigación, con sus instituciones asociadas. Revalorizar puede signifcar más prestigio para los agentes o más financiación. Y la utilización de los medios de comunicación es esencial en todo entramado de intereses.
 

lunes, 19 de septiembre de 2011

TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA V: DUALISMOS RESISTENTES

"La pesada carga de los dualismos" es un pequeño escrito de Max Zoster (1940-1985) que nunca llegó a terminar. Las primeras líneas brotaron de la indignación el día en que leyó en el periódico una reseña de su exposición. "La materia y la forma -decía el articulista- se complementan en sus obras...". Quizás el dualismo sea una limitación de nuestra capacidad de abstracción. Sólo pensamos separando. Zoster creía que,  aunque los dualismos fuesen una herramienta necesaria para pensar las cosas del mundo, lo que no estaba justificado era pensar en esas particiones como si fuesen entes reales que existiesen en el mundo.
 No sólo en la filosofía del arte han surgido dualismos. El más conocido es el que afirma que somos un compuesto de alma y cuerpo. El conocimiento del cerebro ha confirmado las tesis materialistas: no hay dos tipos de realidad, sólo hay neuronas conectadas a través de redes complejas. Sin embargo, todavía permanecen restos de dualismo en nuestra concepción del ser humano. Dentro del materialismo hay un dualismo que pasa desapercibido. Me refiero a la división cerebro/cuerpo. El otro dualismo resistente es el que opone la cultura a la naturaleza.

viernes, 24 de junio de 2011

DISCURSO


Decía el filósofo Max Zoster que pensamos con las metáforas y contra ellas. Decía que si no elegimos nosotros esas metáforas entonces hemos regalado nuestra autonomía. Para hablar de la vida siempre recurrimos a metáforas y comparaciones. Todos hemos leído algo sobre vidas que son ríos, árboles, sucesión de estaciones, ... incluso tómbolas. A mí la que más me gusta es la construcción de una casa.

Vosotros estáis decidiendo qué cimientos, qué materiales, qué estructura y qué orientación queréis para ese edificio.

En esta labor de construcción siempre hay obstáculos. El más importante es nuestro yo, ese yo cargado de prejuicios y miedos que nos bloquean. Las expresiones “yo soy así” y “yo no puedo” son las excusas que el miedo rezuma.

Ahora que tenéis conocimientos de cocina, ahora que vais a empezar estudios universitarios, ahora que tenéis ante vosotros infinitas posibilidades , ahora debéis ser creativos y abandonar ese lastre que supone admitir que ya estamos hechos, que ya somos algo definitivo.

En estos momentos la creatividad es esencial para desarrollar un oficio o una carrera científica. Necesitamos profesionales innovadores que desplieguen su trabajo con honestidad y responsabilidad. Y necesitamos científicos que aborden los problemas reales de la sociedad.

Ortega y Gasset utilizó en sus conferencias una manzana para explicar su teoría. Cada uno de nosotros es una perspectiva única y vemos la realidad desde nuestro punto de vista. Cada espectador ve la manzana desde su lugar en el universo. Nadie ve lo mismo.

Quizás nosotros, para entender lo que ocurre, en lugar de una manzana necesitemos un pepino indignado, indignado ante una comunidad científica que ha sido incapaz de investigar correctamente el origen de la bacteria, indignado por los prejuicios que han cegado a la razón.

Tanto en la manipulación de alimentos como en el estudio de las bacterias y las epidemias lo que hace falta es aplicar el método científico. El mayor peligro que nos sigue acechando es la irracionalidad. A veces se muestra como superstición, a veces como fanatismo y a veces como intolerancia.

La democracia participativa sólo será posible si contamos con ciudadanos que trabajen por el bien común utilizando la razón. Avanzar hacia una democracia directa supone educar a las personas para que sean responsables, autónomas y racionales. La Universidad os debería proporcionar todo eso, los fundamentos de las ciencias y las virtudes cívicas. Así seréis profesionales que desde su oficio diseñen espacios de justicia y libertad.

domingo, 6 de marzo de 2011

FUNDAMENTOS Y ENIGMAS

La reflexión sobre los fundamentos de una ciencia es una de las mejores formas de divulgación. Por extraño que parezca, cuando intentamos definir un concepto es cuando mayor claridad y mayor perplejidad padecemos. Precisamente son los dos rasgos epistémicos que nos empujan a seguir investigando, pensando o leyendo.
En el análisis de los fundamentos recuperamos esa continuidad entre estructuras formales y realidad que algunos dejan al margen. Entender la matemática y disfrutar de ella implica sentirse admirado ante la definición de número o la definición de demostración. Y aquí interviene el papel de la historia de la matemática. La praxis del matemático, su hacer, cobra sentido dentro de un marco de problemas y conceptos. Como todo avance lleva consigo una mirada hacia lo que es la matemática, resulta que toda nueva solución arrastra un replanteamiento de los conceptos básicos.
La historia de la ciencia nos ofrece muchos ejemplos de cómo las estructuras físicas son pensadas a través de las estructuras matemáticas. Surge la duda de si hablamos de identidad o aplicación. Hablar de aplicación supone admitir un dualismo ontológico y epistemológico. Dos ejemplos de la física moderna pueden ilustrarnos: la física cuántica matricial y el concepto de cuerda.
(Leyendo FUNDAMENTOS Y ENIGMAS DE LA MATEMÁTICA. DE KANT A FREGE. Javier de Lorenzo Universidad de Valladolid 2010 )

BUCLES INFINITOS


1) Comienzo con una anécdota de Max Zoster, uno de los grandes pintores y uno de los grandes filósofos del arte del siglo XX. Cuando presentó en Berlín su conocido cuadro titulado “Las liebres no comen lienzos”, un periodista le rogó que hiciera un breve análisis de la obra. Max Zoster pidió unas tijeras grandes y le entregó el lienzo bien troceado mientras le decía: “Aquí lo tiene, analizado.”

2) Nosotros no vamos a pedir un análisis del cuadro. Sólo nos gustaría agradecer al autor la experiencia estética que nos ofrece: un recorrido infinito de las partes al todo y del todo a las partes. El uso de los colores y de los significados incompletos nos permite experimentar la libertad creativa. Este cuadro no admite dos miradas iguales. Su estructura fragmentaria nos lanza por senderos infinitos. Pero es el observador el que crea esos senderos, esa red de trazos, colores y acciones.

Los artistas modifican el espacio y el tiempo creando nuevas configuraciones. Ellos son capaces de construir nuevos espacios de libertad, nuevos espacios para pensar y sentir. Los receptores de una verdadera obra de arte no necesitamos nada exterior. Pensamos y sentimos dentro de ese juego que se nos propone. La obra que ahora tenemos delante nos abre un nuevo espacio de libertad.


3) Toda la comunidad educativa debe sentirse feliz por poder convivir con estos trazos y con estos colores. Todos nosotros debemos estar contentos por poder trabajar con esta obra y con este compañero.

ACCIONES, FRAGMENTOS Y PLANOS

Max Zoster, un pintor y crítico alemán que dedicó toda su vida a explicar en qué consiste el arte, escribió en 1985, un año antes de su muerte, un breve tratado titulado “Manual de instrucciones para que los teólogos lleguen a entender las vanguardias”. La obra no fue publicada porque ningún editor se atrevió. Gracias a algunos de sus amigos, filósofos y pintores, conocemos hoy parte de su contenido. Se trata de fragmentos, pensamientos muy concentrados. Estos aforismos de Max Zoster me van a servir a mi para pensar a través de Transformer.

Max Zoster llamaba teólogos a todos aquellos que buscaban en las obras de arte ideas bien definidas, hilos argumentales completos, moralejas o, simplemente, un significado. “Teólogo es aquel que se queja porque no sabe por dónde empezar a mirar un cuadro.” En la serie Transformer podemos contemplar obras sin centro, en ellas todo es periferia. Cada cuadro, cada viñeta, puede ser el inicio de una mirada. Hay infinitas posibilidades. La recepción provoca en el espectador cierto desasosiego, quizás ansiedad. Un desasosiego que desaparece en cuanto observamos el cuadro como una unidad formal.

Cuentan una anécdota de Max Zoster que, sinceramente, me cuesta creer. En 1980 recibió en su estudio de Berlín a un pintor Francés llamado Fermer. Este pintor francés se atrevió a decir que dos cuadros de Zoster no le gustaban porque le recordaban al cómic. Zoster tachó los dos cuadros con dos grandes aspas rojas. A continuación le regaló los dos cuadros a Fermer y sin decir ni una palabra le señaló la puerta. A Max Zoster siempre le fascinaron las posibilidades expresivas del cómic. “El cómic expresa muy bien el momento de cada acción.” En Transformer hay viñetas que nos presentan acciones y fragmentos de acciones. A veces son instantes, quizás imágenes sugeridas por las letras de Lou Reed. A veces son fragmentos repetidos de instantes.


Max Zoster llegó a decir en un artículo que dedicó a la obra de un pintor Danés que “el color en los cuadros sirve para que el espectador esté un rato con la boca cerrada, que es lo mejor que puede hacer”. La experiencia estética del color puede dar lugar a unidad formal, pero no siempre. Hay pinturas de paisajes en las que los colores deshacen la unidad formal. Entonces, no conseguimos percibir el cuadro como una totalidad autónoma. En Transformer los juegos con el color permiten alcanzar una unidad a través de los fragmentos. Los colores ofrecen múltiples planos de profundidad, múltiples planos de sentido. Es como si siempre hubiera algo detrás que no llegamos a comprender. Los textos incompletos y las acciones incompletas nos presentan la realidad humana moderna, urbana, quizás superficial.

¿Cómo expresar la fragilidad de las acciones? Los trazos gruesos, poco definidos o impregnados por transparencias, nos dan la sensación de momento siempre inacabado, provisional. Max Zoster decía : “Los personajes deben parecer fragmentos difusos de sí mismos para que la obra no se convierta en un catecismo”.

“El arte transgresor es el único arte libre. Hay que pintar contra la tradición, contra el espectador y contra uno mismo, todo lo demás son crueles engaños. ” Y yo diría además que hay que mezclar, mezclar géneros, mezclar perspectivas y técnicas. El lenguaje de la música puede codificarse en un código visual. Debemos pintar el jazz, improvisar, variar, hacer progresiones con colores y notas. Progresiones con ideas.

Max Zoster murió en 1985. Las mezclas y las drogas acabaron con él. Sólo podemos contemplar dos cuadros suyos, en Berlín. Uno de ellos es un collage construido con miles de diminutas cruces, de todos los estilos. El otro es un graffiti sobre lienzo donde se repite una frase de mil formas: “Utopía del silencio”.

viernes, 18 de febrero de 2011

LA CIUDAD

Las predicciones de Max Zoster (1940-1985) se han cumplido: "Sabréis que la ciudad es una obra de arte justo en el momento en que la estéis aniquilando." Estas palabras las pronunció mirando fijamente a los políticos presentes en una conferencia a la cual asistía como uno más del público. Los que le conocían, más bien pocos, no entendieron lo que quiso decir, en París, y los que no sabían quién era tampoco. El conferenciante se limitó a responder como si le hubieran preguntado algo, lo que no había sucedido. pues Max Zoster estaba realizando una advertiencia. Y en una tajeta postal que envió desde Berlín a un amigo escribió: "El que no sepa que somos parte de la textura de la ciudad está perdido..."
Hoy somos conscientes de la pérdida de las ciudades. Sufrimos una nostalgia que nos consume y nos vuelve agresivos. Y todo por no haber sido capaces de reconocer que las calles y los adoquines son un nosotros extendido, objetivado. Entender lo artificial como algo separado de nuestro organismo ha sido uno de los mayores errores conceptuales. Donde nos movemos todos los días y donde respiramos todos los días es una realidad pegada a nuestras acciones, a nuestro existir como organismos.
Quizás Max Zoster quiso decir que al contemplar el deterioro de nuestras calles, de nuestros monunmentos, contemplaríamos el deterioro del ser humano. Y esa nostalgia por la ciudad perdida revelaría su verdadero significado. La expansión de los barrios de adosados y la creación de grandes centros comerciales han desvitalizado el centro de las ciudades. Hoy los ciudadanos viven aislados en los cascos históricos, aunque suene paradójico. Y ese aislamiento se traduce en un olvido de los deberes y derechos que tenemos como participantes. Aislados en el centro y aislados en la periferia...