ROEDORES DE FILOSOFÍA

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LA LEY

La conciencia de la ley entre los ciudadanos es muy extraña. No me imagino a la gente animando con aplausos a nuestros agentes para que realicen un control de velocidad o un registro en un despacho.

domingo, 10 de septiembre de 2017

VÍSCERAS


Francis Bacon
 Recuerda que todas las arterias conducen a Roma, recuerda. Jamás menosprecies una víscera. Hasta una calle muerta, como la calle Francos, tiene las suyas, formas orgánicas fuera de lo común, mentes creativas que cultivan el caos. Recuerda que las venas transportan el humus secreto del universo, recuerda. Y que las máscaras nos miran y derraman desidia. Las máscaras, recuerda. En el Damajuana tramamos el orden del mundo, la disposición de los seres, la bifurcación de los canales. Porque habrá un orden irreconocible para las mentes cansadas y cobardes, un orden travieso que se escurre entre los dedos. Recuerda que las vísceras arrojan ideas sobre un viejo balde de zinc, para que los cerebros sientan envidia de los riñones. No estamos acostumbrados a la poesía de los mataderos, claro que no. Nadie puede vivir con semejante culpa. Aunque no es desazón suficiente como para crear otro mundo. En la calle Francos, la muerta, las vísceras se revuelven, se agitan, impacientes, y añoran tiempos mejores, pero no tan creativos. Recuerda que todas las entrañas poseen memoria del futuro, tanta como para vivir sin el azogue de los malditos espejos. Manuel del Valle enseña gramática al tiempo.

martes, 5 de septiembre de 2017

¿QUÉ HACER CON EL NACIONALISMO?

   
Zimoun

      Ni la izquierda ni la derecha saben qué hacer con él. La clase trabajadora no entiende de patrias ni de fronteras, dirán unos. La nación es una, indivisible, dirán otros. La nación, dirán unos, está formada por la clase trabajadora, no por los parásitos burgueses. La nación, dirán otros, ha sido construida por los empresarios, emprendedores, gente que, además de arriesgar su capital, protege en su castillo las esencias de la tradición. Y los demócratas a secas, los que afirman que todo lo decide el pueblo, no lo tienen menos difícil, porque nada puede ir en contra de la Constitución, elegida por el pueblo. Aunque nada hay más democrático que votar para cambiar esa Constitución o para diseñar un nuevo Estado.