ROEDORES DE FILOSOFÍA

viernes, 6 de abril de 2018

FUERA DE LUGAR

Chiharu Shiota
         
        La escritura me permite estar fuera de lugar, alejada de todo, alejado de mí. Nunca había escrito nada propio, original. Ahora he empezado a hablar, a utilizar mi gramática del desplazamiento. Ya nadie puede atraparme, porque cuando los demás llegan yo estoy en otro lugar. La escritura me permite estar fuera de lugar, cerca de ti, cerca de mí.

       La escritura me permite habitar mi propio espacio, alejada de todo, alejado de mí. La arquitectura del lenguaje no posee paredes ni techos de cristal, solo un armazón de libertad. Mi espacio emerge de las palabras que nombran mi mundo. Mi habitación tiene la solidez que otorgan los sueños. La escritura me permite habitar mi propio espacio, tu espacio, la vida en común.

         La escritura me permite expresar mis necesidades radicales, lo que tú no sabes, lo que nadie imagina. Estoy cansada de que todos programen mi felicidad. Anhelos artificiales, eso es lo que construyeron con sus buenas y sus malas intenciones. La escritura me permite expresar mis necesidades radicales, lo que tú ya sabes, lo que tú y yo necesitamos.

         La escritura me permite valorar mis tratos, saber si soy piedra o madera, hierro o roble, animal o cosa. No quiero que me traten bien; quiero ser la persona que firma el trato, el acuerdo. Hemos firmado un buen trato, palabra de honor. Palabra de mujer, palabra de hombre, palabra de persona. Palabra. La escritura me permite valorar mis tratos, saber si soy piedra, papel o tijera.

         La escritura me permite ser consciente de mi dignidad, de lo que soy, de lo que deseo ser y de lo que no quiero ser. ¡Cómo lo van a saber los demás si yo necesito toda mi vida para aclararme! Pero los ingenieros del ser, los que fabrican roles y comportamientos enlatados, quieren aconsejarme, sugerirme… ¡No saben que escribo, pobrecillos! La escritura me permite ser consciente de mi dignidad, de lo que somos, de lo que queremos ser de común acuerdo.