ROEDORES DE FILOSOFÍA

martes, 10 de marzo de 2015

AURORA LUQUE: CON LOS CLÁSICOS Y LAS ESCRITORAS OLVIDADAS

En la cima, la nada.
Pero todo se arriesga por la cima
del amor o del arte.

          Escribir siempre implica algún tipo de compromiso. Quien escribe poemas sin buscar la belleza, la libertad o la justica cae en una contradicción. En el arte contemporáneo, cuando las formas y los estilos son infinitos, cuando parece que todo vale, ese compromiso es esencial para identificar el acto creativo verdadero. Pero no se trata de pintar o escribir para fines externos a la propia obra, al propio hacer, pues se perdería la autonomía de la creación. Se trata de un compromiso, ante todo, con la obra misma, con cada trazo, con cada palabra, con una sensibilidad determinada o con unas ideas. Ese compromiso, si es sincero, se funde con el estilo. Entonces, hablamos de un artista auténtico.
         La Fundación Caballero Bonald contó el jueves pasado con las palabras de una creadora comprometida con los clásicos y con las mujeres. Del mismo modo que no puede haber literatura o filosofía sin los griegos, tampoco es comprensible una democracia sin la lucha por la emancipación de la mujer. Amar a los clásicos no significa quedarse en el mero barniz erudito. Si así fuese, sería una traición. Amar el mundo clásico consiste en pensar sus problemas, que siguen siendo los nuestros, y sentir con sus cuerpos, que siguen siendo también los nuestros. Releemos la poesía griega para saber sentir y pensar con mesura y atrevimiento, y así poder ser más libres cada día. Y si ellos establecieron los cimientos de la democracia, nuestra labor es llevarla donde ellos no alcanzaron. Aurora Luque, como escritora y editora, ha recuperado voces olvidadas de mujeres, voces muy valiosas pero tristemente ignoradas. Dos compromisos, pues, con los clásicos y con la igualdad.
         Josefa Parra resaltó la capacidad productiva de la autora. Es difícil resumir sus senderos creativos sin verse desbordado por la admiración. Aurora Luque (Almería 1962) es poeta, traductora, editora y profesora. Ha traducido a los poetas griegos y latinos. Ha dirigido colecciones de poesía. Y ha recibido premios por sus libros de poemas. Hiperiónida fue Premio García Lorca de la Universidad de Granada en 1982. Problemas de doblaje recibió un accésit del premio Adonais en 1990. Carpe noctem se hizo con el Premio Rey Juan Carlos en 1994… Todas estas tareas las desempeña, como se percibe al escucharla, con la alegría del que sabe aprovechar el momento oportuno, el presente, para encontrar la excelencia.
         Aurora nos presentó dos libros, atravesados por su amor al mundo clásico, por la sensibilidad mediterránea y por los problemas de nuestras sociedades. Sus poemas recuperan y actualizan ese saber vivir de los griegos, una sensualidad racional que invita a disfrutar con naturalidad de lo cercano, del mar, del cuerpo y de la palabra. Los mitos nos sirven para traducir inquietudes universales, por eso siempre están ahí, como modelos, como bellas sugerencias. La poesía de Aurora Luque está empapada de una sabiduría clásica sincera, es decir, aquella que utiliza las metáforas y las imágenes, no para quedarse en la mera apariencia, sino para encontrar los senderos del placer y de la inteligencia en cada gesto cotidiano.
        
Cuaderno de Flandes y otros poemas está editado por Ediciones en Huida y se trata de una edición bilingüe. La primera parte procede del paraíso. Quiero decir que procede del paraíso de los escritores. Porque la autora estuvo en Villa Marguerite Yourcenar (Flandes) como creadora invitada, junto a otros escritores. Allí se dedicaban a conversar, compartir ideas y escribir, es decir, el paraíso… La segunda parte del libro es una antología de poemas de otros libros. El poema Hybris, con el que comenzamos este artículo, contiene una densidad poética y filosófica muy difícil de encontrar en la escritura. Quien aspira a dominar la palabra ve en esos versos la condensación del decir, del pensar y del sentir. Con lo mínimo ha expresado lo máximo: ha definido lo que somos.
         Personal y político está editado por la Fundación José Manuel Lara. Contiene poemas que proceden de diferentes experiencias. Algunos son críticas al modo de vida que llevamos. Otros son reflexiones que nacen de viajes, observaciones, personajes literarios o televisivos… Aurora sabe intercalar la experiencia personal, la crítica social y el trasfondo literario. Ofrece poemas muy variados. Su libertad creativa se concreta en temas y tonos muy diferentes. Nos leyó el poema Temporada de cruceros, un poema que utiliza la estructura del conocido poema de Cavafis, Ítaca, para analizar las contradicciones y absurdos de los actuales viajes organizados. Frente al viaje esencial, está el viaje de consumo, el programado. Quizás ese poema recoja muy bien el impulso poético y crítico de Aurora: sensibilidad griega para estar vivos en un mundo homogéneo y aburrido. También nos leyó este certero poema sobre Grecia, sobre Europa, sobre nuestra civilización…

REALISMO

El único final feliz es el de Ulises.
Por lo demás, qué realismo en Grecia.
Los amores se truncan, el deseo
se transforma en un deseo ingobernable,
la ceguera convierte a un hombre en títere.
Orfeo, solitario, se deprime.
Fedra se rompe por un jovencito.
De Ariadna se sirven como de un cerrajero.
De Helena triunfa, en cambio,
la belleza soberbia que quisiéramos
saber escarnecida. La guerra ha sido inútil:
¿cabe más realidad?
No comieron perdices. Nunca fueron
demasiado felices los helenos.
No nos dan para un guión americano.


La autora, muy amablemente, conversó con nosotros minutos antes de comenzar su intervención.


¿Por qué dos libros, ahora?

         Surgen porque llevaba tiempo sin publicar poesía; entonces se han concentrado en estos meses. No sólo son estos dos libros, también dos antologías que salieron en otoño, una en Pretextos y otra en Fondo de Cultura Económica. Y estos dos libros que hoy presento: uno es de poemas inéditos hasta ahora, Personal y político; el otro, Cuaderno de Flandes y otros poemas, la mitad también es de poemas inéditos, y la otra mitad es una antología de mis libros anteriores. Este libro es bilingüe, francés-español.

¿Por qué escribe poesía? ¿Qué sentido tiene?

         Pregunta difícil. Cada poeta, cada lector, debe encontrar ese sentido, pero algo debe tener escribir cuando seguimos en ello. Realizamos una actividad a veces muy poco reconocida, con escaso calado social. Pero quien se dedica a esto, tanto a escribir como a leer, se apasiona y mantiene muy viva la tarea. No concibo mi vida sin poesía. Al escribir van surgiendo preguntas, no respuestas. Voy de libro en libro. La poesía es el filtro a través del cual veo la vida.

 ¿Cómo aparece un poema?

         Brotan de maneras muy diferentes. Precisamente en el libro Personal y político surgen de manera distinta a otros libros. Unos nacen de notas de diario de viaje. En lugar de redactar esas notas en prosa, veía destellos, impresiones, verdaderos gérmenes de poemas. Y otros surgen de personajes de series de televisión, la nueva épica. Como estudiosa y aficionada del mundo clásico he detectado que muchos protagonistas exhiben gran fuerza poética, trágica, como, Heisenberg, en Breaking Bad. Lo que me llevó a dialogar con ellos, con esos mundos, a través de los poemas. Es un libro más abierto, inmediato; quizás en otros libros he interiorizado más o he condensado más las reflexiones. Cada época tiene unas exigencias, unos lenguajes. Esta época de crisis pedía estos temas.

¿Por qué es el mundo clásico tan importante para usted?

         Porque decidí muy pronto que amaba la literatura, que quería dedicarme a la literatura. No sabía muy bien cómo, pero descubrí muy pronto que debía comenzar por el principio. Y en el principio estaba Grecia. Si quería entender la literatura posterior, pensé que debía estudiar filología clásica porque así iba a estar en contacto con esos poetas tan fundamentales y tan hermosos. Y me ocupó tanto que quizás descuidé otras épocas, otras literaturas, hasta el punto de dedicarme a traducir a esos clásicos. Ahora voy a publicar otro libro más, en Acantilado, en abril, que es una antología de poesía del mar en Grecia. He hecho la selección, desde Homero a los epigramistas tardíos, y Quinto de Esmirna, que completa, de manera un tanto artificial, la épica entre la Ilíada y la Odisea. Fragmentos que hablan del mar desde puntos de vista muy distintos, con matices, con una riqueza… No hay poeta griego que no hable del mar. Es un libro que he seleccionado y traducido porque me hubiera gustado haberlo tenido ya, haberlo leído, que alguien lo hubiera escrito ya. Como no existía me puse a hacerlo poco a poco. Y me he enamorado todavía más de los griegos.

Se palpa esa sensibilidad mediterránea en sus poemas…

         Nací en Almería. Nunca he vivido lejos del mar. Ahora vivo en Málaga. El mar me alimenta. Me llena de energía. Además, también es fuente de intuiciones. Y hay una grandísima tradición de poetas mediterráneos que vehiculan una forma de ver el mundo y que deberíamos cuidar un poco más, porque es una manera muy sabia de vivir. Por eso los griegos inventaron todo lo que inventaron, un buen vivir, un hedonismo sobrio basado en atender a lo verdaderamente importante. Por eso la filosofía surge allí, porque se trata de ir a lo esencial y de no perderse en cosas absurdas que no nos ayudan a disfrutar de la vida.

Usted ha recuperado a mujeres olvidadas: ¿queda todavía mucho por avanzar en igualdad en la literatura?

       He tomado como compromiso personal y literario rescatar, en traducciones o estudios, autoras desconocidas, sorprendentemente, como la dramaturga María Rosa de Gálvez o como la embajadora republicana Isabel Oyarzábal, malagueña, la primera mujer embajadora en España, que escribió unos diarios magníficos, en inglés (era bilingüe, de madre Escocesa). También he traducido a Safo… Ese es mi compromiso. También en este nuevo libro, Personal y político, hago homenajes a maestras puntuales, micromagisterios que he tenido en muchas épocas. Lecturas de Virginia Woolf o Ana María Matute, o de Mujercitas. Me he dado cuenta, con el tiempo, de que un personaje de ese libro, Jo, me ayudó a dar un paso, a ser lo que ahora soy. Es un intento de reconocimiento, de pagar ciertas deudas, de lo que me han dado vitalmente esas escritoras, como Emily Dickinson o la música de Cesária Évora…


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