ROEDORES DE FILOSOFÍA

martes, 25 de septiembre de 2012

Naturalización de la Filosofía


    La Filosofía puede ser definida como una reflexión de segundo orden. El filósofo no es un científico pero reflexiona sobre los conceptos que maneja el científico. Tampoco es un artista, pero reflexiona sobre la belleza y el concepto de arte. Esta reflexión racional implica pensar los conceptos y teorías que utiliza el ser humano en diferentes terrenos. Así, el filósofo intenta llegar a la esencia de la realidad y a una comprensión global de todo lo que existe. El objetivo, y lo que más nos interesa, es situar al ser humano, a nososotros mismos, dentro de eso que llamamos realidad.
   Quien dese, por lo tanto, dedicarse a la Filosofía no podrá pensar al margen de los resultados obtenidos por las ciencias particulares. La Filosofía no amplía el conocimiento que tenemos sobre el mundo, sólo nos ayuda a comprenderlo mediante esa reflexión que analiza los conceptos y los relaciona. El conocimiento que podemos tener sobre la mente humana nos lo proporciona la neurociencia. El filósofo puede reflexionar sobre esos conceptos para aclararlos y conectarlos mediante relaciones globales. Quizás podamos decir que el filósofo busca una explicación racional de la realidad. Si esa explicación no acude a los descubrimientos de las ciencias particulares, entonces carece de fundamento y se convierte en un trabajo sobre abstracciones vacías. 
   ¿Qué ocurre con la gnoseología y la epistemología? ¿Qué ocurre con la explicación del concocimiento? Intentemos dar una respuesta a esta pregunta sin saber nada de psicología o neurofisiología. La mente humana es un hecho como otro cualquiera. El filósofo no puede elaborar una teoría normativa de cómo formamos conceptos sin tener en cuenta el trabajo experimental de la ciencias cognitivas.
 ¿Qué ocurre con la Ética? Quizás algunos piensen que hemos dado por fin con ese lugar propio de la racionalidad filosófica, la que establece lo que debe ser, la disciplina que no habla de hechos. Sin embargo, imaginemos a un profesor de Ética que quiere explicar a sus alumnos por qué tenemos valores y normas. Imaginemos que intenta esta tarea sin acudir a las aportaciones de las teoría de la selección natural...
  La naturalización de la Filosofía no supone ni un reduccionismo radical ni un suicidio. Los principales filósofos siempre han trabajado al lado de las ciencias. El filósofo no puede ampliar nuestro conocimiento del mundo, sin embargo sí puede proporcionar, mediante sus análisis conceptuales, una comprensión racional que nos acerque a la sabiduría. La reflexión global sitúa al ser humano en la realidad, física y social. Esa ubicación  quizas nos ayude a saber qué hacer para ser más felices.