jueves, 18 de febrero de 2016

FUEGO

En el horno de la memoria las llamas hacen justicia porque otorgan y arrebatan la vida sin contemplaciones. Si los recuerdos son meras cenizas, lo ignoramos. Si el blanco de la harina se opone a la oscuridad de tus miedos, lo sabemos. En la fermentación de aquellos olvidos el calor hace justicia porque dilata viejos sueños. Ascuas de la tarde o leña del norte acompañan al logos.

lunes, 15 de febrero de 2016

TIERRA

Para quien la trabaja, se decía, con la sorna descabellada del que sueña efluvios del Tártaro. Espectros. Abandonados en la algaida, nunca estaremos tan cerca del agua ni del secarral. Raíces cúbicas o pesadillas de Timeo. La tierra para quien muere, se decía, con la certidumbre del que zozobra entre las terrosas rémoras del pensar. Porque el Etna te espera y las sandalias ya no importan.

sábado, 13 de febrero de 2016

AGUA

En el fondo del pozo o en los abismos de los teoremas resuena la húmeda carcajada del eclipse de la inteligencia. Y lloras, por la contumacia acumulada, por el mundo líquido de Zygmunt y por la lenguaraz hipotenusa. Presos de una sed infinita, buscamos las viejas fuentes de la vida y de la muerte, como organismos.


jueves, 11 de febrero de 2016

AIRE

Aire como el aire, luz como la luz y luego una tenue respiración.  Anaxímenes medita al atarceder, atravesado por brisas desconocidas, inspirado y azorado porque percibe la continuidad de los tiempos, de los seres que respiran asfixiados.

martes, 9 de febrero de 2016

LA HERENCIA DE MINSKY

El 24 de enero nos dejó Marvin Minsky (1927), uno de los pioneros en las investigaciones, tanto teóricas como prácticas, sobre inteligencia artificial. Formado en Harvard, obtuvo también un doctorado en el Programa de Matemáticas de Princeton. En 1950 fundó junto con John MacCarthy el laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts. Alcanzó grandes logros en la robótica: brazos, pinzas y sistemas de aprendizaje. Escribió con Seymour Papert el libro titulado “Perceptrons”. En este texto explicaban las limitaciones computacionales del conexionismo. Recordemos que en el seno de la Inteligencia Artificial hubo dos enfoques antagónicos, dos modelos. El modelo simbólico o sintáctico, serial, se centraba en la manipulación formal de símbolos. El enfoque conexionista, por el contrario, creía que la clave estaba en la simulación de redes de neuronas trabajando en paralelo. Minsky propuso en sus obras “Sociedad de la mente” (1988) y “La máquina de las emociones” (2006) un modelo original. La mente moviliza un conjunto de agentes o recursos para realizar sus funciones.
         Todavía recordamos aquella predicción tan rotunda que lanzó al principio de su carrera. Más o menos decía: “En el futuro deberíamos estar agradecidos si los robots nos aceptan como servidores suyos, como mascotas”. Eran tiempos optimistas, cuando las máquinas jugaban al ajedrez y demostraban teoremas matemáticos. Los algoritmos para reproducir la racionalidad humana eran pan comido. Pero las expectativas se diluyeron con el paso del tiempo. Los ingenieros se dieron cuenta de que no todo es tan fácil de formalizar. Se toparon con el lenguaje, la percepción y las emociones.
Miguel Parra
         Ahora se sigue con la tarea, pero con los pies en el suelo. La robótica ha pasado por sucesivas fases de modestia. Lo sistemas expertos aparecieron como algoritmos especializados en áreas concretas de la actividad humana. Dada la complejidad de la inteligencia, se apostó por simular a profesionales. Surgieron programas capaces de pilotar un avión o realizar un diagnóstico tras escuchar al paciente. Con campos semánticos acotados y una heurística específica, formas de razonar, era más factible aproximarse a lo que realizamos los humanos cuando somos racionales. Y de paso se patentaron programas útiles y comercializables, aunque no todos, claro. En el campo de la robótica se insistió en la percepción. Que una máquina capte un objeto sobre un fondo e interactúe con él se convirtió en uno de los asuntos más arduos para la ingeniería, pero se avanzó. Hoy hay autómatas que se mantienen de pie y se desplazan por sinuosos entornos, aunque no manejen una representación del espacio similar a la nuestra.
         En el camino se perdió el problema de la conciencia, la identidad y el lenguaje. A pesar del optimismo teórico de pensadores como Minsky, Dennett o Penrose, no resulta nada sencillo explicar estos procesos, que con tanta facilidad dominamos los humanos. Hay dos tipos de obstáculos, los científicos y los filosóficos.
     Todavía no disponemos de una descripción de los mecanismos físicos, químicos y biológicos que intervienen en el hecho de estar conscientes. Aunque se van localizando las rutas neuronales implicadas, la explicación no es completa ni se sabe en qué nivel se encuentra, es decir, si es una propiedad emergente de alto nivel o hay factores de carácter micro, como piensa Penrose.
         Los obstáculos filosóficos tienen que ver con ese miedo que tenemos los humanos a las naturalizaciones. Tememos ser convertidos en lo que somos: un objeto material, bien organizado, pero material. Tememos ser desplazados del centro del mundo: después del heliocentrismo, el darwinismo, el marxismo y Freud, no queremos abandonar el último reducto de lo humano. Y la inteligencia artificial, que seguramente nos hará la vida más placentera, se presenta como la amenaza fantasma, o algo así.
         El legado teórico de científicos como Turing o Minsky dará mucho de sí en las próximas décadas. Fueron pensadores que abordaron la complejidad de la inteligencia humana, primero para comprenderla y luego para reproducirla con el fin de mejorar nuestras existencias. Si esto no es humanismo…

sábado, 6 de febrero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: PREGUNTAS PERDIDAS

   Tarde o temprano recordarás lo que pudiste preguntar a los que ya no están. Y será tarde, porque siempre es tarde para preguntar lo esencial. A todos nos llega el día, ese día en el que somos conscientes de las preguntas perdidas, las que no podrán tener lugar. ¿Quién te iba a decir, maldito roedor, que aquellos instantes vividos con ansiedad serían tu perdición y que los recordarías con rencor? Tarde o temprano querrás saber, querrás recordar lo que jamás preguntaste, por desidia, a los que ya no están. Y tu ignorancia será eterna, maldito roedor. Los merodeos entre las sombras del bosque serán inútiles. Hasta el terrible dinosaurio se apiadará de ti... Tarde o temprano, cuando la luz decae, caerás en la cuenta y te preguntarás por los infinitos instantes malgastados entre la inconsciencia del tiempo. Es la condición del roedor: vivir asustado entre las raíces sombrías del bosque. Nadie sabe dónde fueron a parar las preguntas perdidas, las que iban dirigidas a los que ya no están.. Lo que ahora nos importa y nos desvela estaba en las respuestas.

viernes, 5 de febrero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: OSCURIDAD

Nadav Kander
   La oscuridad de las calles, cómo no, me obligan a hablar de la extrañeza del tiempo. No lo niegues: todos hemos sentido pánico ante la oscuridad de las calles. Si el día prometía nuevos universos, las esquinas de gélidas penumbras te asustaban cuando llegaba la noche, tan terrible, tan opaca, la que teme todo roedor. Nadie es ajeno a la oscuridad porque nacimos inmersos en ella, como si fuese un regalo de la naturaleza profunda. ¡Ahora comprendes la atracción azul del atardecer! Han pasado los años, maldito roedor, y todavía te asustas con las sombras pálidas que te persiguen cada tarde, sin piedad. No hay forma de librarse de los viejos miedos, no te hagas ahora el valiente, porque ya nada importa, has resuelto el acertijo de la existencia... Ahora sabes por qué te asustaba el ladrido de los perros en la lejanía. Ya encontraste, maldito roedor, el significado de todos los ruidos que se aproximaban en la noche, cuando el futuro era incierto y el pasado una historia triste. Los miedos de entonces son los mismos que los de ahora. Todos los niños reconocen la nada a primera vista y se asustan para siempre.

viernes, 29 de enero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: TACTO

Nadav Kander
   Todo es superficie, la de tu piel. Lo demás es oscuridad. Intentas atravesar los objetos, claro, y sólo ves la superficie. Bien, es el tacto, única herramienta del miedo, no cualquier miedo, el esencial, lo que nos define cada segundo. La profundidad es un invento terrible de los cobardes, decía el filósofo, el amigo de Wagner. Todo es superficie, la de tu mirada. Porque no hay nada más bello que lo efímero, lo que huye de nuestras manos, de nuestros ojos... ¡Y que sepan los dioses que su eternidad es una cruel amenaza para nuestros días! No deseamos nada más que esa superficie, la de tu piel. Aquí permanece todo ese infinito, el de tu calor antes de dormir. No deseamos nada más, no hay sitio para nada más en este viejo universo. Sabe el filósofo que los abismos son insondables, que el miedo es la luz de los días y que las palabras nos cobijan por misericordia.

jueves, 28 de enero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: MECANISMOS INFERNALES

Nadav Kander
   Nadie puede imaginar qué significa vivir atado a un cerebro que no funciona bien, encadenado a una maquinaria neuronal capaz de tirar sillas y saleros contra cualquier ser vivo. Y los que cuidan esos cerebros, los cuidadores, las madres y padres, nadie sabe quién cuida de ellos... Cambiarán los tiempos, las políticas y las tecnologías, cambiarás tú.... Nadie puede imaginar qué implica vivir con redes neuronales enrevesadas, violentas, destructivas, autodestructivas... Porque al caer la tarde, cuando cruzas la plaza, observas que una joven vive ajena a la razón y que los seres queridos siguen su azaroso rastro con la mirada ensombrecida por el cansancio de los días y la falta de ayuda... Y recuerdas, como roedor que eres, que hay algo en el bosque que no funciona bien y que los terribles dinosaurios ignoran la dureza de los días. Nadie puede imaginar lo que significa vivir atado a la inconsciente violencia de un cerebro arruinado por las pisadas del azar, de la materia, de la vida...  

lunes, 25 de enero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: REGRESO

    Siempre hay alguien que te mira y sabe más que tú, recuerda, más que tú. ¡Roedor, recuerda tu ignorancia! La insolencia genera sombras, nunca luz... Siempre hay alguien que posee una mirada más limpia que la tuya: el que sufre en el desierto o el que se muestra tal como es. Quizás sea el momento de ocultarse como todo roedor sabe, a tiempo, antes de ser cazado por la terrible insolencia. Siempre hay alguien que sabe más que tú... Debería aburrirte tanta palabra hueca, la tuya, la que oculta la ignorancia de tus entrañas. La inmensidad del desierto y el eco de las palabras sinceras de los jardineros deberían ser suficientes para que descubrieses otra vez el lúgubre bosque, al que perteneces por naturaleza. 

viernes, 22 de enero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: ESE SEGUNDO

Caballo de Pablo Palomo
  Ese segundo, en el que el universo se pensó a sí mismo, ese segundo... Pasó, como pasa todo, sin dejar rastro. Y nosotros, los humildes roedores, obsesionados con las sombras. Ese segundo... ¡Quién te iba a decir que los eternos días de la infancia se convertirían en eso, en nada! Pero ahora recuerdas las promesas, los sueños, como si fuesen la esencia de ese maldito segundo. Y piensas que todo se perdió en aquellas decisiones, tan inconscientes, tan libres... Daríamos todo por unas milésimas de segundo, de ese segundo innoble en el que fuimos abrumados por la ingenuidad de nuestros silencios o por la nobleza de nuestros deseos, cuando todo era un solar y había que diseñar este terrible universo... ¡Quién no daría todo por recuperar el calor de las tardes...! 

viernes, 15 de enero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: LOS ARTESANOS

  Los artesanos conocen el secreto del mundo. Amasan la materia para recordar. Arcilla, pan, vidrio. Lo sabemos. La materia agradece esa sabiduría, la del artesano. Demiurgos caseros: no necesitamos nada más. Todo el universo merece la pena, sólo por eso, por el artesano que madruga y mira por la ventana para esculpir el mundo, ese que todos vivimos. Me dice Miguel Parra que nos olvidarán, que dentro de unas décadas nadie se acordará de nosotros. ¿Quién se acuerda de nuestros bisabuelos? Nadie les recordará, nadie nos recordará. Sólo los artesanos conocen el secreto del universo. Y los jardineros persiguen lo mismo... Nadie sabe escapar de esta burbuja. Recuerdo la masa del pan como si fuese arcilla y recuerdo mis días de harina como si fuesen de... Los artesanos conocen la esencia de los días, con sus nebulosas, con sus incertidumbres, con todo eso que arrastra el nacer. Si no somos artesanos es porque no queremos recordar... Anhelamos una civilización perdida, la que brota de nuestros recuerdos: el árbol, el frío, el horno, la nieve, la piedra, la leña... Tiene razón Miguel Parra: nos olvidarán, sin piedad. 

martes, 12 de enero de 2016

ARTE, VIDA Y TECNOLOGÍA

Los senderos creativos forman una red, por eso las ideas nuevas jamás se agotarán. Hay quien piensa que el arte contemporáneo ha tocado techo y que lo hizo hace varias décadas. Ya es imposible sorprender con algo nuevo, original, dicen. Sin embargo, aparecen nuevos territorios, nuevos campos de experiencia generados por las ciencias y la tecnología. Hay creadores que se mueven por las fronteras con atrevimiento, como es debido, si queremos avanzar.
Miguel Parra
 Daniel López del Rincón ha publicado “Bioarte. Arte y vida en la era de la biotecnología” (Akal, 2015), libro que describe un movimiento artístico reciente, en pleno desarrollo, el bioarte, lo que obliga a realizar precisiones terminológicas y conceptuales. Hay dos grandes tendencias, la biotemática y la biomedial. La primera agrupa a los artistas que utilizan la biotecnología como tema, bien sea para criticarla o ensalzarla. Estos autores incluyen en sus obras referencias al ADN, a la ingeniería genética, a los transgénicos, etc., pero sin manipular materialmente esos procesos. La tendencia biomedial trabaja directamente con la vida y recurre a las técnicas utilizadas por los científicos para crear. Mientras que para la corriente biotémática el laboratorio es sólo una fuente de imágenes y datos, para la biomedial el laboratorio se convierte en el taller del artista. Algunos bioartistas han pasado largas temporadas investigando en laboratorios de biotecnología. No se trata de algo esporádico o anecdótico. En el arte biomedial es esencial experimentar directamente con la vida y utilizar las mismas técnicas que los científicos.
  El libro de Daniel López pretende ser sistemático. Realiza una historia del bioarte y habla de cuatro fases. La primera transcurre desde 1920 a 1985, desde las ciencias de la herencia a la genética molecular. La segunda fase va desde 1980 a 1992, en la que surge la primera generación de bioartistas. La tercera fase es desde 1993 al 2001, segunda generación de bioartistas, se pasa de la hegemonía del arte genético a la heterogeneidad del arte biotecnológico. La cuarta fase va desde el 2002 a la actualidad, la consolidación del bioarte como movimiento artístico. Son interesantes las obras de Eduardo Kac, Marta de Menezes, Tissue Culture & Art, Critical Art Ensemble, Paul Vanouse, Allison Kudla, Joaquín Fargas,  Empar Buxeda…
    En la primera fase ya quedan definidas las dos tendencias. Edward Steichen inaugura el arte biomedial con sus trabajos sobre la herencia en los delphinium. Utilizaba un fármaco llamado colchicina para modificar genéticamente las plantas y obtener variedades nuevas. Exponía tanto las fotografías como las plantas mismas. Esta primera fase es de carácter mendeliana, no se abordan técnicas de genética molecular. Por otro lado, Salvador Dalí representa en sus obras la doble hélice del ADN. El tema de la biotecnología aparece como icono, como estructura formal o como asunto controvertido sobre el que reflexionar. La tendencia biotemática trabaja sólo con representaciones, nunca con la vida directamente.
   Ya desde los inicios surgen las primeras controversias, no con la tendencia biotemática, sino con el enfoque biomedial. Modificar organismos vivos, sean plantas, bacterias o conejos, con fines exclusivamente artísticos no ha sido bien recibido por todos, incluidos muchos artistas. Si ya es conflictivo transformar el ADN de un ser vivo con fines médicos o alimentarios, se puede uno imaginar fácilmente los argumentos que cabe esgrimir contra aquellos que sólo pretender crear obras de arte. Una de las razones por las que el bioarte tardó en arrancar fue que aún acechaba la oscura sombra de la eugenesia, sobre todo nada más acabar la Segunda Guerra Mundial.       
La biotecnología ha abierto nuevos campos de experiencia. Ahora bien, cabe preguntarse qué nos puede aportar el bioarte, el biomedial, el que modifica organismos en el laboratorio. Si toda la reflexión sobre las nuevas tecnologías se hace desde fuera, corremos el riesgo de acabar en la ignorancia y carecer de herramientas conceptuales para realizar una crítica seria. El bioarte hace visibles los procesos y nos invita a conocer lo que se está haciendo. Por otro lado, genera obras de gran valor artístico, jamás realizadas, no sólo por su riqueza conceptual, sino por su belleza, con nuevas texturas y formas procedentes de la misma naturaleza. Los artistas pueden, incluso, aportar analogías, comparaciones, metáforas, figuras, dinámicas y relaciones con valor epistemológico en el contexto de descubrimiento, para generar nuevas hipótesis, nuevos caminos. Gran parte del libro está dedicado a estas reflexiones: diálogos interdisciplinares, nuevos materiales, robótica y arte digital, arte y naturaleza…      

domingo, 10 de enero de 2016

ÉTICA DE ROEDORES: EXTRAÑA SENSACIÓN

  ¿Este año también es para nosotros? ¿Todo entero? ¡Extraña sensación! Quizás no merezcamos tanto tiempo... Ya sabemos que el azar es caprichoso, pero un año entero... Otra vez el dinosaurio y sus atrocidades, el roedor y sus senderos... ¿Sabremos esquivar el tedio de los días? Y viajamos a miles de kilómetros por hora para volver al mismo sitio... No hay, seguro, ningún otro ser en el universo que desperdicie mejor el tiempo. Nadie nos superará en eso. Pero un año... Quizás sea demasiado para un maldito roedor, tan ajeno a todo... ¿Será una condena? Tampoco. Sabe el filósofo que sólo merecemos el tiempo que construimos. No queremos regalos envenenados. Sólo merecemos lo que creamos cada día como si fuese el último. Un año entero y regalado sólo puede ser un engaño mortal. Acudid a la cita de los días como si fuese la última cita. Roed la sombra de los días como si se tratase del mejor alimento. Todo lo demás es un regalo envenenado. Sabe el filósofo que un año entero es demasiado...

miércoles, 23 de diciembre de 2015

ÉTICA DE ROEDORES: ACURRUCADOS

  Cuando el terrible dinosaurio agacha la cabeza, como si estuviera herido, se convierte en el animal más peligroso del bosque. Después de un gran huracán todos buscan refugio. Y el cuerpo desmedido del dinosaurio se presenta como el cobijo perfecto para nuestros miedos o para nuestras inseguridades. Pero es horrible esa escena, la del roedor acurrucado al calor del dañino dinosaurio. Agacha la cabeza, sí, pero todo es un cruel engaño, pues sabe el dinosaurio que el roedor es temeroso y sólo quiere ver cada árbol del bosque en su sitio. Acurrucados, heridos, los roedores creen que han llegado a casa. Son momentos de incertidumbre, momentos en los que el viejo dinosaurio aprieta los grilletes, oscurece los senderos. Mas sabe el filósofo que la incertidumbre es madre de la novedad y que los grandes bichos no están acostumbrados a semejantes cambios. ¡Huid de la certidumbre! ¡Huid de la maldita estabilidad que nos esclaviza! ¡Si sois roedores de verdad, elegid el laberinto, el maldito laberinto de la libertad! ¡Que nadie se acurruque al calor del fétido dinosaurio! Porque sabe el filósofo que sólo de la incertidumbre nacen las nuevas ideas, los nuevos senderos. Y tiempo, tiempo, nos sobra. ¿Acaso no tiene tiempo el oprimido? ¿Qué puede pasar si el presor debe posponer su tortura? Nosotros, los roedores, somos los que creamos el tiempo, con el trabajo. Todo lo demás es robo y miseria planificada. ¡Que esperen los explotadores! ¡Los roedores amamos la palabra, el conflicto y el diálogo! ¡El bosque no tiene límites! Y aquellos que se acurruquen a la sombra del gran bicho, aquellos que quieran la bendita paz del bosque, aquellos, falaces, son las malditas alimañas del bosque. Sabe el filósofo que el tiempo pertence a los desposeídos...

jueves, 17 de diciembre de 2015

ÉTICA DE ROEDORES: EL DÍA

Nadav Kander
   Se acerca el día en el que el dinosaurio será abatido, no por la garra irracional del cráneo hueco, sino por la cordura del roedor, del maldito roedor. La palabra, la vieja palabra, la que resuena en los oscuros recovecos del bosque, sólo la palabra nos librará del gran dinosaurio. Se acerca el día. ¡Que nadie olvide el secreto del bosque! Las sombras acogen la dignidad perdida del roedor. Para recuperarla sólo necesitamos recordar el origen de todo. Porque nada brota sin el trabajo. Se acerca el día. Y el dinosaurio, si sobrevive, seguirá creciendo. ¡Recordad de dónde procede todo! Cada bocado de pan, cada trozo de carbón, cada sorbo de leche, cada idea... Se acerca el día. ¡Que nadie olvide su origen! ¡Que nadie traicione a los muertos! Si el roedor, ajeno a la luz, se enreda en los senderos prefabricados por la bestia, arruinará todo futuro. Huid de los cráneos huecos, porque de ellos se alimenta el gran dinosaurio. Sólo el atinado razonamiento o la afinada sensibilidad nos librarán de los enemigos del bosque, de los salvajes.

viernes, 11 de diciembre de 2015

DODOTIS PARA LAS ZAMBOMBAS

  Entre el orín y la herrumbre accedemos a la calle Francos. Lo de herrumbre lo leí en algún pasaje de la Biblia. Ya saben, contrastes conceptuales para resaltar el verdadero bien. Suena la pandereta entre el olor a orín en el centro de Jerez. Vale, no es muy delicado, pero es la verdad navideña. Le digo a Ana que hay que escribir sobre este asunto tan delicado y me dice que sí, que lo haga.  Es tan bonita la navidad, con su orín y todo. Atravesamos el callejón y nos sumergimos en la podredumbre. Dice Ana que es como una inmersión lingüística... Es la calle Francos... Los renos y los camellos, animales sufridos, reparten regalos, presentes, nunca futuros, porque desde su animalidad saben que el futuro está pohibido en Jerez y en Siria. Si aguantamos la respiración, quizás podamos atravesar el espejo y llegar al otro lado, donde todo es posible y las calles sean calles.

LA REALIDAD SE OCULTA

    No sabemos cuándo, ni lo sabremos, pero hubo un tiempo en el que nos bastaban las apariencias para vivir y sobrevivir. Con una corteza cerebral más compleja, los seres humanos pronto comenzamos a pedir explicaciones, a exigir la verdad. Hubo un momento en el que las apariencias se convirtieron en un obstáculo para conocer la verdadera realidad, su esencia. Se inició así un nuevo sendero, el de la racionalidad, quizás con los griegos, el sendero del logos. Ahora bien, con las verdaderas explicaciones el sentido común se irritó. Ya nada es lo que parece. Resulta que los objetos, que parecían tan verdaderos y naturales en su ser, en su aparecer, ya no son nada, son una mera ficción. Y la realidad está al fondo, oculta, sólo accesible para el que sabe de estructuras, para el matemático.
Ilustración de Miguel Parra
         Hace cien años que Einstein terminaba su teoría de la relatividad general. Con David Hilbert pisándole los talones, aquel empleado de la oficina de patentes, dotado de una imaginación desbordante, encontraba la estructura profunda de la naturaleza. Y la encontraba gracias a aquellos matemáticos que habían explorado nuevas geometrías, espacios definidos con otros axiomas. Lo que en principio parecía un entretenimiento formalista, a la larga, fue el andamiaje de la nueva física.
         Lo que Newton jamás llegó a comprender se aclaró con el concepto de campo de Faraday y Maxwell, el primero intuitivo y el segundo con ecuaciones. Y Einstein, acostumbrado a vivir con campos, ya que su padre trabajaba en centrales eléctricas, descifró el enigma. Tras cien años de relatividad general, seguimos perplejos. Lo que las ecuaciones muestran parece difícil de captar por nuestra imaginación. Las metáforas no sirven si la complejidad es inabordable, inconmensurable. Tanto la teoría de la relatividad, las dos, como la física cuántica suponen un reto creativo apasionante.
         Einstein era capaz de imaginar soluciones, conceptos físicos, dinámicos. La matemática vendría después. Que la gravedad tenga que ver con la curvatura del espacio-tiempo provocada por una masa no parece asunto fácil para el sentido común. Nos cuesta representarlo gráficamente. Implica gran esfuerzo entender eso de que el espacio y el tiempo forman una especie de malla. Una bola de hierro sobre un mantel hunde el espacio, sí, pero nos cuesta entender que también el tiempo. No manejamos todos los planos a la vez ni todas las dimensiones. Nuestra imaginación ha surgido por selección natural, en un entorno de objetos a nuestra medida. Los problemas con los que se enfrentaron los organismos que nos precedieron han sido problemas macro, a velocidades y escalas limitadas, las propias de un mamífero. Nuestra percepción, que emerge de la interacción de partículas elementales, funciona en un mundo de cualidades globales que también emergen de esas partículas. Aunque comprendamos matemáticamente cómo funciona la teoría de la relatividad o la física cuántica, nuestra imaginación debe consolarse con una aproximación.
        Cien años de relatividad general no son nada. Y es una teoría que ha confirmado sus predicciones. La luz se desvía al pasar por una masa como el Sol. El tiempo transcurre más despacio cerca de una masa que lejos de ella. Y como la aceleración es equivalente a la masa, pues un objeto que se mueva a grandes velocidades produce la misma curvatura y el tiempo transcurre más despacio. La gravedad queda por fin explicada: los cuerpos son atrapados por ese hundimiento de la malla. A ver cómo encaja todo esto nuestro sentido común… Resulta que el espacio y el tiempo no constituyen ese armazón fijo en el que transcurren los acontecimientos, los hechos.
            La estructura de la realidad parece sencilla. Unas pocas ecuaciones, simples y bellas, lo explican todo. Una hilera de símbolos es suficiente para describir cómo se comporta el espacio-tiempo o cómo se comportan las partículas elementales. La verificación de las predicciones y el uso tecnológico que hacemos de ellas nos dicen que algo tienen que ver con el mundo real. Todo es tan simple que no lo entendemos a la primera. Todo es tan simple que la complejidad de nuestra vida cotidiana nos ofusca. El excelente libro de Carlo Rovelli “La realidad no es lo que parece”, editado por Tusquets, explica con sencillez todo esto y mucho más.

http://www.diariodejerez.es/article/jerez/2172212/la/realidad/se/oculta.html

jueves, 10 de diciembre de 2015

ÉTICA DE ROEDORES: EL GESTO DE PIRRISKY

 Nadie habrá oído hablar del Gesto de Pirrisky, a pesar de la nobleza del trazo. A los roedores nos gustan esos gestos, los que se pierden en la inmensidad de los días y convierten una mañana cualquiera en una obra de arte. Hominen te esse cogita es el aroma a oloroso que rezuma ese noble esbozo inesperado de Pirrisky, entre los viejos toneles. Si mis escritos pudiesen correponder como es debido... Mas sabe el roedor que toda palabra es vana ante los rostros puros de los muros. Y basta una mirada para descubrir a qué distancia estoy de la verdad...

domingo, 6 de diciembre de 2015

INQUIETANTE COSMOS

   Esa teoría que habla de universos paralelos, quizás infinitos, me tiene desconcertado. Menos mal que es una mera especulación, porque me aterroriza pensar que una de esas infinitas posibilidades consiste en un universo idéntico al nuestro salvo en una cosa, la conciencia. Sí, me da igual que haya miles de universos, sin vida, con vida, hay millones de posibilidades. Pero lo que me asusta es pensar que hay una realidad en otra dimensión donde todo es igual a la nuestra menos en la conciencia de lo que ocurre. Me imagino a seres que han construido una gran civilización, pero sin darse cuenta, seres que han creado arte y literatura, pero no son conscientes de ello, seres que viven como si no viviesen, ajenos a todo lo que ocurre, ajenos a sí mismos. No sé, todo es muy extraño.

lunes, 30 de noviembre de 2015

BALADA NIHILISTA

¡No hay mayor placer estético que escuchar con atención cómo un artista o un escritor dicen no, al poder o al rebaño!

viernes, 27 de noviembre de 2015

QUISE

   Le digo a Miguel Parra que no puedo, que lo he intentado y ha sido imposible. Quise hablar del contraste entre la sensibilidad racional y la ofuscación violenta, pero no pude. Quise describir mi miedo ante lo que presencié, un acto violento, y no fui capaz. Y todo ocurrió en la calle Francos, cuando volvía de una conferencia de Eliacer Cansino, que nos había hablado del espacio y el tiempo, de la relación de la escritura con otras artes, nada más... Le digo a Miguel Parra que he sido incapaz de reflejar esa violencia, esos lloros de los niños, en mis palabras. Quise explicar mi miedo ante la muerte inminente de otras personas y no pude, imagínate a un hombre fuera de sí con una papelera de hierro en sus manos y con la intención de matar a otro que se resgurada en la tienda del Rubio. Y los niños lloraban y yo llamaba a la polícía y la policía llegaba y el hombre violento huía por las enrevesadas calles de Jerez. No he podido escribir sobre todo eso porque la escritura necesita el transcurso del tiempo. Y mi miedo fue instantáneo. Como dice Eliacer Cansino, ese es el límite de la literatura. Quizás todo sea como el cuadro de las Meninas, un viaje al infinito tiempo y al infinito dolor. No sabemos la música que suena cuando tenemos mucho miedo porque entonces somos sordos y ciegos.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

ÉTICA DE ROEDORES: MIRADAS

  A veces los roedoeres desfallecen y caen rendidos en las orillas de los senderos, aturdidos. Se miran unos a otros mientras recuerdan el miedo de los días pasados. Abatidos, los roedores se preguntan por el sentido de su caminar. No saben si merece la pena esquivar las sombras del gran dinosaurio. Su pisada es fuerte, hasta en los sueños. Y desfallecen porque las palabras de la mañana parecen caer por un gran precipicio. Al final sólo se percibe un gran estruendo o un susurro. Pero las palabras, tan cargadas de libertad, se retuercen de dolor. Abatido, el roedor recuerda que las bellas intenciones se agotan y que mañana, hoy, la muerte y la sinrazón, brotarán como el musgo. El sendero se oscurece y las alimañas acechan. Sabe el roedor que con el nuevo día volverá el gran rugido. Las orillas de los senderos del bosque están repletas de roedores derribados por la insolencia de las tardes. Se niegan a aceptar que las bellas palabras de la mañana, plenas de utopía, se hundan en los barros del camino, donde la locura abunda. Si al menos las miradas sirvieran para construir otros mundos para ellas...

lunes, 23 de noviembre de 2015

FRÍOS

   Cuando el verano se estiraba demasiado deseaba que llegase el frío, los días cortos, las heladas. Quería el frío porque con él llegaba el calor del enroje, las sopas de ajo y las patatas asadas que mi padre hacía con las ascuas que aún quedaban de haber cocido por la mañana. Ese viento norte, que venía de las peñas, nos obligaba a recorrer las aceras como huidos de la justicia. Quién me iba a decir que esas peñas lejanas iban a tener para mí otros significados, otros placeres... Aquellos primeros fríos, entre la encina y el roble para el horno, me empujaban al calor del suelo, la gloria, donde no esperaba más días, no esperaba nada ya. Quería que todo se quedara así, para siempre, que nada pasara, que el mañana se anulara porque así lo deseaba. Todo eso volvía con el frío, entre la harina y las campanas. Ese viento cortante del norte aparecía sin piedad, quizás traído por las encinas o por la misma nieve. Pero ese viento cortante del norte también nos daba la palabra casa y el deseo infinito de arruinar el viejo mecanismo del tiempo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

ÉTICA DE ROEDORES: MEJOR SEGUIR ADELANTE

Nadav Kander
   Cuando el roedor, entre las sombras del bosque, encuentra a otro roedor, perdido, indeciso, sabe que es el momento de recuperar aquel ímpetu, el de la duda. Y lo hace. Porque sabe que la escritura es un sendero repleto de sorpresas, tantas que ni el cruel dinosaurio las puede imaginar. La torpeza del gran bicho es infinita en este aspecto. Bajo los inmensos ficus, con los mosquitos recordando nuestra condición, los roedores traman ingeniosas salidas de este mundo inhóspito, salidas que el gran dinosaurio ignora. Saben los roedores que lo importante es el camino, cada paso, en ese sendero sinuoso. Aunque no haya nada más, ese sendero abierto con la palabra ya es suficiente. Porque todo es necesario, hasta el vuelo del mosquito inquieto y arrogante. Las palabras son arbustos, no sabemos exactamente dónde nacen, pero están ahí. Recordad, roedores, que nuestro poder está en la palabra y que nos basta la creación de un sendero nuevo para dar vida a todo un universo. Si los dinosaurios creyeron que su triunfo era definitvo, es que que no pensaron en la sombra de cada adjetivo. No hay otra salida. Sabe el filósofo que es en la creación donde permanece la esencia de los días, como si el rumor del viento nos agradara. Sabe el roedor que no queda otra salida. Las palabras, sean lo que sean, nos cobijan, como si fuese un día de invierno... Y los que escriben, los roedores abatidos por la miseria de los musgos, husmean el significado de los trazos, para entretenerse o para recoradar el futuro, quién sabe. El roedor se encuentra con el jardinero y descubre lo que ambos sabían desde los inicios de los tiempos: que los bosques profundos son un bello misterio para los filósofos y para los que saben leer los signos de nuestras desazones.

lunes, 16 de noviembre de 2015

REFUGIADOS

   Los dioses, si es que existen, son caminantes, refugiados que huyen de una realidad que no llegan a comprender. De nada sirve una inteligencia infinita, si ante tu mirada hay un dolor infinito. Los dioses huyen con lo puesto, entre el lodo y la podredumbre. Y mientras escapan piensan en atardeceres frente al mar o en el olor del espliego. Caminan aturdidos porque ven cómo todas las fronteras se cierran a su paso. Son refugiados que buscan otra realidad, otro cosmos, quizás creado por otros dioses más sabios. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

ESPACIOS DE RESISTENCIA Y LIBERTAD

Miguel Parra
  Recuerda que las palabras te servirán para huir de la mediocridad y el aburrimiento. Te ayudarán a perder el sentido de la realidad, pero también a encontrarlo. Y si deseas aventuras, te sumergirás en tu sombra, en tu maldita sombra, tan tierna, tan curel, tu sombra. No lo olvides, los libros serán el único refugio de los inconstantes, de los utópicos y de los que sueñan. Frases bellas, historias apasionantes, argumentos enrevesados, todo lo necesario para hilvanar tu soledad. Recuerda que el saludo de los libreros es algo más que un saludo, porque custodian tus sueños, dedican sus vidas a tu mirada, como si fuese la más importante del universo, porque para ellos lo es. Recuerda las primeras lecturas, quizás de tu madre o tu padre, en voz alta. Esas palabras son las que custodian nuestros libreros...

SOLEDADES

   Los Estados siempre son muy grandes, demasiado. Cuando hay un conjunto de personas, emerge esa propiedad autorreguladora que denominamos poder. Cuanto más grande es el grupo, más violentas son esas estructuras. Cuanto más pequeño es, más posibilidades hay de que emerjan estructuras horizontales de gestión, menos violentas. 

martes, 10 de noviembre de 2015

PASIONES, EMOCIONES Y OTROS ACTORES NO TAN SECUNDARIOS

        Como las bacterias, los dualismos se vuelven resistentes. Todavía andamos enredados con alguna de sus variantes. Cuando parece que hemos acabado con uno, aparece otro, a veces disfrazado, para que no salten las alarmas. Materia y forma, alma y cuerpo, naturaleza y cultura, razón y pasión, son pares de conceptos de gran utilidad analítica y persuasiva…
Miguel Parra
         La razón nos sirve para conocer verdades eternas, como los teoremas de la geometría. Todos los seres humanos los entendemos porque captamos algo objetivo, que está ahí, con independencia de nuestros intereses, deseos o estados de ánimo. La razón, por lo tanto, trabaja al margen de las emociones y las pasiones. Razonar significa calcular, derivar, relacionar, separar y otras operaciones de carácter formal. Razonamos bien si transformamos bien, según las reglas, unas proposiciones en otras.
         Siguiendo con el relato racionalista tradicional, las pasiones, los sentimientos y las emociones son algo confuso, oscuro, difícil de atrapar y entender, son fuerzas, disposiciones y actitudes que pertenecen a nuestra denostada dimensión física. Las emociones nos arrastran y enturbian el intelecto. Aunque son necesarias para actuar, si no interviene la claridad de la razón, carecen de orientación, incluso pueden desbordarse y arruinar todos los cultivos de la inteligencia calculadora y previsora.
         Este relato habla de una razón que conoce cómo es el mundo, descubre qué debe hacer y a continuación transmite ese contenido proposicional a la voluntad para que se inicie la acción. Las buenas decisiones son las que parten de un conocimiento adecuado del mundo y de uno mismo, las malas decisiones son las que se han forjado desde el impulso ciego de las pasiones, los deseos o las necesidades.
        Pronto aparecieron críticas a esta concepción del ser humano. Hume y otros filósofos señalaron que las acciones jamás parten de razonamientos. Las razones no son el motor de nuestras acciones. Son las pasiones, los deseos y las necesidades las que dirigen nuestra conducta. Las razones vienen después, para justificar ese movimiento de la voluntad. Argumentamos sobre lo que nos agrada o desagrada, lo que nos atrae o repele. Como mucho, la razón encauza, pero no genera esa corriente.
         La filosofía hoy ha superado esas caricaturas dualistas, esos esquemas, sobre todo el racionalista puro. Y los ha superado porque ha tenido en cuenta los avances en psicología cognitiva y neurociencias. Si bien es cierto, como dice Victoria Camps, que ya Hume y Spinoza hablaron con sensatez sobre la importancia de las emociones en la ética, han sido los avances de las ciencias del cerebro los que han promovido un cambio de paradigma.
         Desde el punto de vista ético, nadie duda ya de que las emociones son esenciales, tanto a la hora de decidir como para ser una persona comprometida con lo que nos rodea. La indignación moral ante las injusticias sociales no arranca de una argumentación, sino del malestar que provocan semejantes atrocidades humanas. Al elegir las premisas de nuestras argumentaciones están funcionando nuestros deseos, emociones y estados de ánimo. No hay contenidos proposicionales carentes de aspecto emocional. Nuestras creencias sobre el mundo son creencias que ya valoran emocionalmente el mundo: describir ya es valorar.
         Y desde el punto de vista de las neurociencias, aunque el cerebro posee estructuras más o menos diferenciadas, su funcionamiento transcurre en paralelo. No hay una secuencia lineal en la que la información del exterior vaya pasando por varios departamentos hasta que se toma la decisión final. La complejidad de las redes neuronales y la modulación de las sinapsis, a niveles moleculares, nos hacen pensar que todo el organismo actúa a la vez y que nuestra realidad siempre se presenta bajo el aspecto, el color, de nuestros estados de ánimo.

viernes, 6 de noviembre de 2015

GOZNES

Nadav Kander
  Aquello se perdió, como se pierde todo, sin querer, a fuerza de ser, de estar, y nada más. Y lo poco que queda depende de ti, de tu perseverancia: la imagen de tu hija jugando o la sensación de haberla visto jugando, qué más da, no tenemos más tareas, más obligaciones. Escribir, pensar, sólo son máscaras de esa retirada. Porque todo aquello se perdió, entre la bruma de los días, cuando dormíamos, quizás. Y lo poco que permanece anida ahí, en nuestra mirada. Aquello se perdió y no volverá munca más. Mas somos fuertes, capaces de hacer girar todo el universo sobre el gozne de un recuerdo, como si la farsa tuviera un sentido.

viernes, 30 de octubre de 2015

INQUIETANTE COSMOS

Nadav Kander
  Hay luz que viaja hacia ti y que nunca verás, imágenes de estrellas tan lejanas como bellas. No quedará nadie para comprobarlo, pero será así.
 Porque hay luz de camino que te ignora. Los destellos de tu inteligencia, consumidos en miserables enredos, sólo alcanzarán el perfil de tu sombra. Ridículos seres somos, jamás lo dudes. Y si algo de divino poseemos, sólo es nuestra insolencia y nuestro aburrimiento.
  Hay luz que viaja hacia ti y que nunca verás, imágenes de estrellas tan lejanas como bellas. Haz el último esfuerzo y toma el atajo que te lleve en aquella dirección, la del laberinto, la del callejón sin salida, la que aniquila la cruel desidia. 

sábado, 24 de octubre de 2015

ALEJANDRO DURÁN: UN VASO ES UN VASO


He tenido que pensar lo contrario de lo que voy a escribir. Es la única forma de escapar de las estructuras de sentido que vertebran la gramática. Todo sistema de signos y todo intento de representar son prácticas de dominación cristalizadas. Quien desea huir del orden jerárquico y de las topologías de la normalidad necesita situarse en los bordes o en el envés de la representación. Los lenguajes encauzan nuestra creatividad mediante estratos de sentido asumidos en el mismo acto de pensar. La topología del pensamiento genera un territorio de prohibiciones, de clasificaciones y de esclavitud.
La praxis del artista consiste en desmontar esas anquilosadas gramáticas para que surja lo nuevo, lo diferente, lo que resiste ante cualquier clasificación o interpretación. La transgresión es un proceso que permite subvertir los lenguajes, un proceso de ensayo y error que abre nuevas posibilidades expresivas, nunca predecibles.
Abordar lo indecible, la diferencia repetitiva que anula cualquier fundamento, supone traspasar los signos, darles la vuelta. El rotulador deja una huella, un rastro, que ni el mismo autor domina. El deseo creativo encuentra entonces las grietas de la libertad: el reverso del papel muestra lo que no pintó Alejandro Durán. Es una forma de resistencia creativa, frente a las propias categorías estéticas del autor, generadas por el poder, y frente a las categorías interpretativas, clasificatorias, que maneja el receptor, también diseñadas por el poder.
            Los colores y los trazos, entonces, desvelan las zonas difusas del sujeto, lo que se cuela por los poros que deja el sistema: lo anormal, lo que no encaja, lo que ni siquiera se puede definir. La praxis liberadora es un fluido que atraviesa el papel y desata “la oscura violencia repetida del deseo que agita los límites de la representación”, como dijo Foucault.

jueves, 22 de octubre de 2015

martes, 20 de octubre de 2015

TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA VIII

Nadav Kander
  Si ya es extraño eso que denominamos objeto externo, mucho más raro nos debería parecer la unidad del yo. Evolutivamente nos ha sentado bien esa farsa. La organización del ser vivo, de la célula al animal, se ha beneficiado de esa variación. Pero es que para hablar y juzgar, dirán algunos, se requiere la unidad del sujeto, que se dedica a realizar síntesis. Ya, condición de posibilidad, pero no sustancia ni nada parecido. Porque condición de posibilidad puede ser también algo disperso, un estado difuso, como la cresta de una ola que se desvanece.

viernes, 16 de octubre de 2015

ÉTICA DE ROEDORES: THE END

  Quizás ha llegado el momento de reconocer que los terribles dinosaurios han ganado y que todo esfuerzo ha sido en vano. Miramos hacia atrás y sólo contemplamos ingenuidad. Nos ha aniquilado nuestra propia sombra. ¡Sobran tantos senderos...! 

martes, 13 de octubre de 2015

DESTERRAR LA IGNORANCIA CONSERVANDO EL ASOMBRO

       Que vivimos en un inquietante y extraño cosmos ya nadie lo niega. Este curso nos ofrece fenómenos extraños: un alumno de bachillerato tiene que elegir entre Cultura científica, Religión o Ética. El viejo proyecto de la Ilustración no logra arrancar del todo por estas tierras. Los sistemas educativos, que deberían preparar a nuestros alumnos para saber utilizar el método científico, tanto en las ciencias de la naturaleza como en las ciencias humanas, y para ser ciudadanos críticos y participativos, se convierten cada legislatura en una marioneta en manos de oscuros intereses.
         El fanatismo y la superstición quizás nunca sean extirpados de las sociedades, sin embargo nuestra responsabilidad como educadores estriba en mantener como ideal regulativo la racionalidad y el escepticismo sistemático. Proponemos en esta sección un ejercicio de reflexión sobre el conocimiento científico, sobre la filosofía y sobre las artes. Hablaremos de libros y revistas de divulgación científica y filosófica, pero siempre examinando críticamente el contexto social y político en el que surgen. Recorreremos, entonces, los senderos de la razón y la experiencia, adentrándonos en los intrincados recovecos de la creatividad.
         El título de este artículo es una frase de Peter Atkins, químico y divulgador de la ciencia. Está extraída del libro “Indagaciones de un científico acerca de las grandes cuestiones de la existencia” (Alianza Editorial, 2014). Ha abordado la química física, la química inorgánica y la química cuántica. Es un pensador optimista, ilustrado. Su confianza en el método científico y sus intereses filosóficos le han llevado a tratar los grandes interrogantes acerca del ser, con un enfoque claramente materialista, naturalista y ateo.
         Atkins ha escrito un jugoso libro de sólo ciento cincuenta páginas. Con un estilo ágil, va entrelazando los argumentos de forma clara. No oculta sus premisas. En la estela de Richard Dawkins o Daniel Dennett, por mencionar algunos ejemplos, investiga esas preguntas radicales que filósofos y científicos se formulan constantemente. Pero las aborda desde la razón. En todo momento queda claro que los atajos de la religión sólo suponen un abandono de la racionalidad humana. Ni los creacionistas ni los partidarios del diseño inteligente ofrecen verdaderas explicaciones.     
Miguel Parra
    En primer lugar, el comienzo. Todos los mitos han elaborado narraciones para ofrecer respuestas a la pregunta sobre el origen del universo. La pregunta es compleja, desde luego. La ciencia ha retrocedido hasta los instantes iniciales. Sabemos ya mucho del primer segundo. La teoría del Big Bang ha refinado sus descripciones utilizando los datos experimentales y las matemáticas. Aunque es cierto que siempre quedará una última pregunta, hoy se habla de las fluctuaciones cuánticas del vacío para explicar el surgimiento del universo. La ciencia siempre está de camino: busca lo más simple para explicar lo más complejo. Recurrir a agentes creadores de carácter divino es una solución fácil, tan fácil que sólo prueba la pereza intelectual de quien la esboza. Para Atkins “no es que surgiera algo a partir de la Nada, sino que la Nada original se convirtió en una Nada actual mucho más interesante y potente cuando ocurrió algo que separó la Nada en opuestos eléctricos”.
     A continuación viene la pregunta por el origen de la vida. Obsesionados con la finalidad, buscamos siempre una inteligencia ordenadora del cosmos. Los creacionistas y los partidarios del diseño inteligente creen que la materia por sí sola no ha podido llegar a organizarse con tal grado de complejidad. No admiten que la entropía, el azar y la selección natural hayan sido suficientes para dar lugar a estos sistemas llamados seres vivos, incluso inteligentes. A pesar de que queda mucho camino por recorrer, Atkins, como ya dijera Descartes en su momento, sostiene que la capacidad del método científico permitirá acercarnos a explicaciones cada vez mejores. Como ejemplo, el concepto de vida: “podría ser la conservación de información mediante un flujo de energía. De modo que un organismo vivo sería un dispositivo que consigue esa conservación, tal vez a falta de su propia inmortalidad, mediante la transmisión de la complejidad estructural que contiene la información a una serie de generaciones capaces de adaptarse para competir y desenvolverse en un entorno cambiante”. 

http://www.diariodejerez.es/article/jerez/2131334/desterrar/la/ignorancia/conservando/asombro.html

viernes, 9 de octubre de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LXXIII: LAS GRIETAS

Nadav Kander
  Sabe el roedor que toda geografía humana es enrevesada, tanto como los acantilados del norte. Nadie en su sano juicio querrá cartografiar para siempre semejante piel, texturas trágicas, aromas de la memoria. Tras los senderos del bosque, ocultos entre las rocas, discurren los caminos de la carne, los únicos, los olvidados por tantos fabuladores, como dijo el filósofo. Para el roedor no hay otro universo. Le basta el cabello enredado. Es suficiente la tersa piel. Recorrer esos mapas, sabiendo que son finitos, sabiendo que se agrietarán... No teme a las grietas que genera el tiempo, sólo se asusta ante la tristeza de su propia mirada, tan débil...

martes, 6 de octubre de 2015

TRAMPAS DE LA AUTOCONCIENCIA VII

  Toda esa corteza cerebral, con toda esa cantidad de neuronas capaces de conectarse, ha dado mucho de sí. Nos ha servido para resolver problemas básicos de supervivencia. Los individuos que nacían con esa variación, a la larga, sobrevivían más. Pero la capacidad de asociación de ideas es una herramienta de carácter formal y flexible. También la utilizamos para entretenernos, incluso para elaborar teorías sin fundamento o bellas historias. La gran trampa consiste en pensar que por darnos cuenta de que existimos debemos ocupar un lugar privilegiado en un gran relato, con principio y final feliz. Nos seducen sin piedad las narrraciones que dan sentido a toda nuestra existencia y nos colocan en el centro. Como conocemos, somos mejores, estamos en otra categoría. ¡Qué facil es mezclar ideas, generalizar, interpretar signos, conectar e imaginar!

lunes, 5 de octubre de 2015

jueves, 1 de octubre de 2015

TRUEQUES

La sombra de la materia asusta,
intimida,
no por su oscuridad,
ni por su misterio,
sino por su sencillez,
opaca y terca.
Quieren los vendedores de sueños
que toda esa nitidez
la perdamos a cambio
de una historia enrevesada,
tierna y falsa.