martes, 12 de mayo de 2015

ABISALES: UN VIAJE POÉTICO A LAS PROFUNDIDADES

    “Hablo también de un mundo
remoto y desconocido, feroz como un cántico
primigenio que construyera alas de asombro
en cada parpadeo.”
        
         Los poetas siempre nos han cantado un viaje, el que realiza el héroe o el que lleva a cabo el poeta mismo. No hay poesía sin inmersión en las profundidades de lo que somos o lo que deseamos ser. Es el precio que debemos pagar por ser animales conscientes, seres capaces de cartografiar nuestro interior. Así describe el libro Rocío Hernández Triano: “Pedro Sánchez nos propone en este conjunto de poemas que constituyen Abisales un paisaje vertiginoso, una aventura hacia el abismo, de una oscura lucidez, donde nos serán revelados de una manera muy clara los enigmas de la conciencia. Este viaje es de ida y vuelta, una rápida caída libre que luego se convertirá en ascenso hacia la luz y hacia la vida.” Todo aquel que se acerca a la conciencia necesita utilizar metáforas: estratos, capas, pliegues, profundidades… Pensamos a través de lo que ya conocemos, trasladamos las estructuras de un ámbito a otro diferente con la esperanza de atrapar lo esencial. Abisales es un libro clásico en este sentido.
         En las profundidades el poeta ve desfilar diferentes máscaras, símbolos de sí mismo, de sus miedos y de sus obsesiones. En medio de la terrible oscuridad, la palabra poética capta la luz, la esperanza que habita en las tinieblas. Según Rocío, son máscaras, metáforas y símbolos, que utiliza el poeta para conocerse a sí mismo: “Los seres abisales habitan en los sueños y nacen de la intuición de la palabra poética. Son un reflejo de nosotros mismos, de nuestra esencia más pura y terrorífica. El monstruo marino, el pez de las sombras no es otro que el poeta que asiste maravillado a un mundo que es traducido a través de los signos del lenguaje primigenio, a veces ingenuo e impreciso y, en otras ocasiones, redondo en su forma y en su significado.”
         Con un lenguaje épico, simbólico y a veces surrealista, Pedro Sánchez consigue salir a la superficie, donde hay más luz, con la posibilidad de comenzar algo nuevo, aunque nos tememos que sólo sea un breve descanso para iniciar otra inmersión. Porque lo importante de todo viaje es el camino en sí mismo, el proceso de aprendizaje. Al zambullirnos en el abismo aprendemos a distinguir con mayor precisión todos los grados de oscuridad, pero también los frágiles destellos de la utopía. El viaje ha merecido la pena si después de cada inmersión hemos desvelado algo más del entramado de nuestras emociones y los ritmos de nuestra sensibilidad.
         Pedro Sánchez es profesor, traductor, y ha sido coeditor de la revista literaria y cultural “El Ático de los Gatos”. Ha publicado la colección de relatos Huidas Imposibles (Sevilla, 2011) y los libros de poemas Ciudadela Sitiada (Huelva, 1998), Nocturno en Amaranta (Sevilla, 1999), Las huellas en la nieve (El Puerto de Santa María, 2003), Memoria del amor deshabitado (Sevilla, 2011), La piedra nocturna (Jerez, 2011), La templanza y otros georemas (Sevilla, 2013) y Un relámpago atrapado en un puño (Jerez, 2014). Ha obtenido diferentes premios, entre los que destacan el Premio Internacional Platero, premio otorgado por el Club del Libro en Español en Naciones Unidas, y el Premio Internacional de poesía Rilke (Oviedo, 2000). Como muestra de su sensibilidad poética y de su pensamiento les mostramos un poema y una entrevista que nos concedió amablemente unos minutos antes de iniciar la presentación del libro.
        


LUZ EN LA TINIEBLA DEL OCÉANO


La mano benévola del mar en primavera
te salvó de acabar siendo un cuerpo sin destino.
Pisar la orilla, besar la tierra para dar
gracias por seguir siendo un cuerpo que se estremece,
dolorido, humillado por la incertidumbre;
un rayo de luz en la tiniebla del océano.
Ante ti un mundo brillante, contador a cero,
paisaje impreciso, canción extraña, espacios
cerrados y aromas que no pueblan tu memoria.
Piensas que quizás empujó tus velas un viento
equivocado, pero el mar a tu espalda es ya
una gran muralla de sudor disuelto en sangre.
Has tirado los dados, vieja ruleta rusa,
sin saber si el futuro te guarda algún abrazo.




¿Qué nos vamos a encontrar en este libro?

         El libro es un viaje a las profundidades de los fondos marinos, como metáfora de un viaje a la oscuridad del alma humana. Y dentro de ese viaje se encuentra uno con una galería de personajes que funcionan como oráculos que van contando su historia. Lo que tienen en común es que son todos unos perseguidores de quimeras. Son personajes en cierta manera oscuros pero que brillan con luz propia, como los seres  de los fondos abisales. Básicamente es un libro que plantea la imperfección del ser humano y que saca a la luz la debilidad, la fragilidad humana.

¿Lo sublime de los abismos, al estilo romántico?

         Sí, hay algo de eso. Es un libro que parte de la oscuridad. El lenguaje y la imaginería que aparece, ciertos personajes de ficción, como los vampiros o el Capitán Nemo, pueden recordar a esos seres del  romanticismo, seres oscuros. Pero en realidad yo no los veo como monstruos o como locos simplemente, sino que son buscadores de utopías.

¿Hay cierto pesimismo ético al contemplar el abismo?

         No es tanto un pesimismo como un viaje de ida y vuelta. De hecho, el libro tiene una estructura basada en los clásicos: la bajada a los infiernos en busca de respuestas, un viaje del que siempre se sale, pero no intacto. Siempre se lleva uno una enseñanza, pues se sale con esperanza, con un aprendizaje.

¿Qué autores le han influido?

         Muchos, a Bonald se le cita en el libro, Cernuda, también mucha poesía inglesa, por mi formación, pues me dedico a la enseñanza del inglés y la literatura inglesa, lo que hace que tenga un bagaje de lecturas de autores ingleses, no sólo del romanticismo, sino también del siglo XX y actuales. Hay muchos, no sólo poetas. También Tolstoi es un autor que me influye en cuanto al pensamiento.

¿Cómo surge el poema?

         En mi caso es un proceso de lectoescritura. Todo va unido, la lectura y la escritura. Es a lo que me dedico, prácticamente, en mi tiempo libre, que es poco, después del trabajo y las obligaciones familiares. Mi pasión es la literatura. Siempre estoy leyendo, escribiendo o ambas cosas a la vez. Y también es un camino de ida y vuelta. Un libro empieza con un runrún, con una idea que uno tiene en la cabeza, una imagen, algún verso, bien que le ha surgido a uno o bien que ha leído en algún sitio. Y a partir de ahí puede comenzar todo el proceso de construcción de un libro.

¿Qué función atribuye a la poesía?

         A parte de ser una indagación personal, del escritor y del lector, la poesía tiene un valor moral, como la filosofía. Cada vez estoy más convencido. Me refiero a la moral como indagación, como búsqueda del sentido de las cosas, de la belleza del mundo. Y en cuanto al valor social, me parece muy importante, no en el sentido de poesía social de los años cincuenta, sino en el sentido de educación sentimental. La poesía tiene un papel fundamental, como otras artes, en esa educación sentimental.

¿La poesía nos hace mejores personas?

         Efectivamente, nos hace mejores personas. Y es una parte de nuestra cultura que está muy olvidada. Insistimos mucho en la educación académica, en el título, pero nos hemos olvidado de trabajar la educación sentimental.

Ha recibido varios premios. ¿Cuál es el más importante para usted?

         Sí he recibido algunos, sobre todo al principio, cundo empecé. Todos me han sorprendido y agradado. Son premios, además, modestos. El que más me sorprendió y más me llenó fue uno de relatos, no de poesía. Tengo alguna incursión en la narrativa, un libro de relatos. Me dieron el premio internacional “Platero”, que lo otorga el Club del Libro en español de Naciones Unidas. Y era la primera vez que me atrevía a escribir narrativa y a presentarme a un premio de narrativa. Este premio sí es de cierto renombre. Se presentan cientos de obras de todo el mundo y lo otorga Naciones Unidas.

¿Y tiene algún proyecto más de narrativa?

         Proyectos tengo muchísimos. Tengo novelas en proyecto, esbozadas. También otro libro de relatos comenzado, ensayos, un libro de poesía que estoy terminando, un libro de poesía erótica a medias… Son muchos proyectos que espero ir terminando poco a poco.

         También ha sido editor de la revista cultural “El Ático de los gatos”…

         Fue un proyecto que inicié con Rosario Troncoso. Por cuestiones de tiempo y energía luego me desvinculé de la revista, aunque he seguido colaborando. Más que aportar poemas, en principio me volqué más en labores organizativas, logísticas, y en dedicarme al periodismo cultural: entrevistas, reseñas y alguna traducción. Esa es otra de mis facetas, la de traductor de poesía.

¿La enseñanza de la literatura, de la poesía, va por el buen camino?
        

         Puedo hablar de mi experiencia personal. No soy profesor de literatura, sino de inglés. Mis clases de inglés van siempre unidas a la cultura inglesa. Por otro lado, en mi centro, IES Sofía, en el que enseño, hemos realizado encuentros con poetas. Durante cuatro o cinco años, han venido autores locales, comarcales,… Es una experiencia que cada vez tiene más éxito y ha calado mucho en el alumnado. Al principio el alumnado lo veía como algo ajeno o una clase más, pero ahora lo demandan porque les gusta. Es muy interesante tener al autor delante cuando recita y poder hacerle preguntas. Además tenemos un certamen de microrrelatos para todos los centros escolares de la localidad. Y funciona muy bien. Cada vez hay más participación. Fomentamos no sólo la lectura, sino también la creación. Estamos contentos y sorprendidos con la respuesta de los estudiantes. Han aumentado, por ejemplo, los préstamos de libros de poesía en la biblioteca. Tiene mucho que ver con haberles acercado la poesía. Y además los chicos están en una edad en la que quieren expresarse y descubren que la poesía es un buen camino.

domingo, 10 de mayo de 2015

LA PUERTA AZUL: OTRAS FORMAS DE EDUCAR, OTRAS EXPERIENCIAS

      La educación es una tarea tan complicada que siempre andamos pensando cómo mejorarla: nunca estamos contentos del todo, tanto en casa como en la escuela. Siempre ha existido una reflexión sobre qué es educar y cuál es el mejor método, desde los primeros filósofos, Sócrates y los sofistas, hasta los estudios científicos actuales. Los sistemas educativos de las sociedades industriales se han basado en un modelo vertical, que toma como modelo la fábrica. Como decía Foucault, todas las instituciones, fábrica, escuela y cárcel, comparten el mismo esquema: un sistema jerárquico donde los individuos son unidades de producción que han de ser controladas, estudiadas científicamente, para que rindan; un sistema basado en el miedo, en la vigilancia y en la disciplina; un sistema donde el individuo cumple las órdenes, nunca decide. Hace décadas que varias teorías pedagógicas recuperaron ideas de Sócrates, Rousseau, y de muchos otros pensadores, para proponer otro paradigma, otro modelo.
         El miércoles pasado el AMPA del IES Seritium organizó una charla dedicada a la escuela libre. Montserrat Gómez, profesora de Lengua y Literatura, nos habló de la pedagogía activa, del acompañamiento respetuoso, de su experiencia en Ecuador y del nuevo proyecto que ha puesto en marcha en Jerez. La sesión fue muy enriquecedora, no sólo por las ideas expuestas por Montse y su marido, sino también por las preguntas que plantearon los asistentes: miembros del AMPA y profesores de varios centros educativos de la zona.
Fotografía de Geli Sánchez
         Las metodologías basadas en la pedagogía activa y el acompañamiento respetuoso consideran al niño el protagonista del proceso educativo. El niño, desde que nace, tiene que pasar por varias etapas. Es él quien tiene que pasarlas y madurarlas. No son necesarios profesores para que le enseñen. Él niño puede descubrir todo por sí mismo: sólo requiere que le proporcionemos lo que necesita, que le construyamos un ambiente adecuado, para que él elija y dirija todo el proceso con libertad y autonomía. El acompañante está al lado, observa para ver qué le hace falta en cada momento. Son pedagogías muy respetuosas con el crecimiento del niño. Incluso el acompañante sigue creciendo, sigue aprendiendo, va más allá de la madurez. En la interacción retoma su niñez y mejora como persona, se enriquece.
         “El ser humano, dice Montse, se desarrolla desde dentro hacia afuera. Nosotros estamos sostenidos por una sociedad que nos da unas normas, ahí nos insertamos y ahí tenemos que buscarnos a nosotros mismos. En estas metodologías es fundamental el espacio, el ambiente, saber crear los estímulos necesarios. En un instituto convencional la profesora es la protagonista en el aula, los alumnos son la mayor parte del tiempo espectadores pasivos. La distribución del aula refleja ya una jerarquía. El profesor puede desplazarse cuando quiere por el aula. Los alumnos tienen que permanecer sentados. Los materiales: pizarra, libro, cuadernos. En la pedagogía activa los alumnos se desenvuelven en un ambiente distinto. Hay diferentes materiales a su disposición para que ellos elijan lo que quieren hacer, según sus intereses y necesidades. Pueden trabajar con lo que quieran el tiempo que quieran. Tiene mucho que ver con el conocimiento en red.”
         Cuando nació su hijo Rodrigo se plantearon otras posibilidades. Encontraron la asociación “La luciérnaga”, dedicada a la pedagogía activa en la Bahía de Cádiz. Allí conocieron a gente de Jerez, con la que formaron una asociación, “Escuela libre de Jerez”, de la que salió una escuela Montessori, para niños entre 2 y 5-6 años. Hay que recordar que hasta los seis años la escolarización no es obligatoria. Su hijo comenzó a asistir a esa escuela. Comenzaron a leer libros relacionados con estas pedagogías. Algunas familias se retiraron del proyecto. Pero Montse y su marido se empeñaron en seguir con esta idea.
         Entonces tomaron varias decisiones: una, ir a vivir al campo y, otra, ir a conocer el proyecto integral “El león dormido”, en Ecuador. Conocer este proyecto les supuso una transformación profunda. El proyecto se inició hace 30-35 años, con Mauricio y Rebeca, escritora y maestra especializada en materiales Montessori. La escuela que fundaron al principio fue cambiando. Los guías no daban abasto. Se vio la necesidad de convertirla en una comunidad integral. Los padres comenzaron a participar en el proceso y se creó una comunidad con varias casas para que los padres vivieran allí. Los padres podían trabajar dentro de la comunidad, acompañaban a sus hijos y a su vez ellos aprendían.
         Allí, nos contó, los padres observan y preparan el ambiente, facilitan lo que necesitan. Mauricio y Rebeca se dan cuenta de que lo importante es partir de una pedagogía de la observación y saber crear contextos para que el niño se desarrolle, ambientes silenciosos y meditativos. El acompañante está en silencio. Es el niño el que elige. El acompañante sólo acompaña. Pero su función es también poner límites claros. Si el niño choca con el límite, el niño cae en el enfado y llora. El acompañante sostiene, sin juicio, al niño para que se produzca una autorregulación del organismo completo. Reconocerá el límite y se quedará tranquilo. Es el respeto por lo que siente. La organización de los espacios es fundamental. El niño elige los materiales, que han sido diseñados para que los utilice de forma autónoma. El acompañante los utiliza una vez delante del niño, despacio. Luego el niño va a usarlos cuando quiera. Y es esencial el juego. Cuando el niño juega concentra toda su atención en ese proceso. Atención no dividida.
         Tras conocer esta experiencia deciden comenzar en Jerez un proyecto de acompañamiento familiar, “La puerta azul”. “Se trata de un proyecto vital, dice Montse, es mucho más que una metodología. Un proyecto que consta de tres círculos concéntricos. El primero es el interior, el tuyo, de reflexión y formación personal, como padres. El segundo es el del acompañamiento respetuoso. Tu hijo puede estar en la enseñanza pública, y por las tardes realizar sesiones de acompañamiento. Ahora mismo martes y jueves. Un día trabajamos taller con la mamá, y el papá acompaña. El acompañamiento respetuoso se realiza con el hijo en un ambiente libre, con materiales que fomentan la creatividad, en contacto con la naturaleza. Y otro día trabajamos el taller con el papá, y la mamá acompaña. El último paso es la comunidad, cuando se convierte en un proyecto vital. Las edades van desde los más pequeños hasta adolescentes. Realizamos cursos intensivos, como el que vamos a impartir el día 9.”
          A lo largo de la sesión quedó claro que esta pedagogía implica un  cambio de paradigma. Las preguntas de los asistentes generaron un interesante diálogo. Traducir los conceptos de un paradigma a otro es muy difícil. Además, es un modelo de educación que no encaja muy bien con los fines de la sociedad industrial. La dificultad de implantar estas experiencias en los centros educativos actuales es obvia. La masificación es el primer escollo. Otro problema es saber si esta pedagogía activa permite alcanzar los conocimientos que se requieren para ir a la universidad. Montse insistió en que las experiencias llevadas a cabo con alumnos adolescentes han demostrado que sí funcionan. Trabajar con proyectos que ellos eligen y luego proporcionarles los recursos necesarios conduce a despertar el interés, la creatividad y la integración de todos los conocimientos.
         Hay más de cuatrocientos proyectos funcionando en España relacionados con la pedagogía respetuosa. La bibliografía es muy amplia. Recomendó los libros de Rebeca Wild, como “Educar para ser. Vivencias de una escuela activa” y “Etapas del desarrollo”
         Así describe Montse Gómez el proyecto en su blog,  http://lapuertaazuljerez.blogspot.com.es/


         “La puerta azul es un espacio de arte, aprendizaje y juego en un bosque de olivos y eucaliptos en Jerez. Preparado para que las familias convivan y jueguen en un ambiente relajado. Un espacio respetuoso, de libertad. Un lugar de atención plena y no dividida hacia los hij@s.
         A la puerta azul los niños y niñas entran y permanecen acompañados de un familiar. Hay espacios para que bebés, niños, adolescentes y adultos puedan desarrollarse y jugar/aprender en un entorno preparado y relajado.
         En la puerta azul hay una casita redonda. En ella trabajaremos los acompañantes (madres, padres, abuelos, guías...) antes de acceder por primera vez con los peques, y también durante el curso, reflexionando y vivenciando en algunos talleres de crecimiento familiar la manera respetuosa y libre de acompañar a nuestros hijos, nietos, etc.
         Esa casita durante el tiempo de juego se transformará en el lugar de cobijo y recogimiento para los niños, con juegos basados en materiales Montessori, Waldorf, Reggio Emilia, Stern, en el constructivismo y los Wild, y otros propios de La puerta azul. Son materiales que se pueden usar de manera autónoma una vez conocidos y permitirán a los peques crecer en libertad e interactuar con respeto. También propondremos talleres artísticos familiares.

         En el bosque ahora mismo hay nidos de gorriones, las gallinas también han anidado y han puesto huevos y criado sus pollitos, muchos árboles, plantas e insectos, hay una lancha para imaginarnos navegando, y el resto... está en construcción.”

sábado, 2 de mayo de 2015

DESAPRENDIZAJES

“Todavía estás a tiempo de reconstruir tu casa, reescribir tu historia, desaprendiendo al fin lo consabido.”

         Decía Eliot que la única crítica literaria posible sobre un poema consiste en volver a leerlo. Se trata de unas palabras citadas por J.M. Caballero Bonald para recordarnos la imposibilidad de explicar cualquier verso. Con más razón en el caso de “Desaprendizajes” (Seix Barral, 2015), un libro de poesía condensada, repleto de ideas. El lector percibe inmediatamente que se encuentra ante unos poemas que deberá leer infinitas veces, y ninguna por obligación. Degustará los pensamientos sin prisa. Y en cada relectura apreciará la densidad exquisita de un escritor escéptico, inteligente.
         Imágenes de su historia personal (de esa leyenda privada que es la identidad, un recuerdo impreciso) atraviesan los poemas, imágenes cargadas no sólo de reflexiones, sino también de emociones y experiencias estéticas significativas. Felipe Benítez Reyes resaltó el ímpetu creativo de Caballero Bonald, un ímpetu juvenil, que nace de la rebeldía y el inconformismo. Claro que esa rebeldía, dice el autor del libro, hay que entenderla también como resistencia: “Con la poesía me defiendo de lo que me ofende, de los desmanes que ocurren a mi alrededor”.
       
  Según Benítez Reyes nos hallamos ante uno de los pocos creadores que mantienen una línea ascendente, porque nuestro premio Cervantes no se ha conformado nunca con sus logros, en todos los géneros. Sigue mostrando una fe inquebrantable en la poesía, en la palabra como testimonio de una conciencia alerta. Y sigue indagando en el lenguaje, para que las palabras no sólo digan más de lo que dicen, sino para que también sepan callar. En todo buen poema, dice Felipe Benítez, hay un equilibrio portentoso entre la evidencia y la sugerencia, entre lo explícito y lo inefable. Esta indagación estilística y este pensamiento condensado se concretan en una pluralidad de géneros, aunque todos al servicio de un único Caballero Bonald, capaz de aliar con maestría las palabras y los conceptos para acercarnos a la comprensión de nuestras dudas esenciales. Y jamás con un lenguaje rutinario y previsible, dice Felipe Benítez. El autor de “Desaprendizajes” calificó esta introducción como: “La mejor de las lecturas posibles, una muestra de inteligencia crítica”.
         Que los textos no posean la estructura del verso cortado no significa que no sean poemas. Si alguno tuvo la tentación de llamar a estos escritos “prosa poética” o algo similar, no ha acertado. Así de claro lo dejó el autor nada más comenzar su intervención: “Es un libro de poemas, aunque el texto esté dispuesto tipográficamente en forma de prosa. No me gusta llamarles poemas en prosa. Es un apelativo equívoco con el que no estoy conforme. Son poemas, pero la apariencia es de prosa”. Por lo tanto son poemas dedicados a reflexionar, para que el lector piense con ellos: “Es un libro reflexivo, meditativo. Más propio para leer en la intimidad que para oír en los labios de otra persona, aunque sea el autor”.
         ¿Sobre qué temas tratan? Ya el título indica el tono: escéptico, corrosivo y descreído. La edad de J.M. Caballero Bonald, su experiencia, es muy propicia para una reconstrucción radical de lo vivido y pensado, tan necesaria siempre: “Puede parecer un título áspero, árido, incluso insultante, pero en realidad es humilde lo que quiere sintetizar… Hay cosas que se han aprendido mal, de forma deficiente, y que hay que olvidar o aprender de otra manera, la que produzca nuestra conciencia vigilante”. Todo lo que dimos por natural, por verdadero y fundamentado, se desvanece con el tiempo, cuando hemos dejado que la razón trabaje sin miedos, sin compromisos. Las imposiciones pueden venir tanto de fuera como de dentro, que son las peores, de nuestras zonas más sombrías: “Son poemas que penetran en un mundo del que ni yo mismo sé cómo salir… Cada uno tiene su parte oscura: yo también me asomo a esa parte oscura, intento aclarar por dónde voy pero a veces me confundo, a veces me pierdo, no sé la respuesta… Hay muchas preguntas en este libro… algunas he respondido, pero muchas no tienen contestación”.             
         La forma de escribir los poemas le permite ser tajante y poético a la vez. Las frases, que son sentencias filosóficas, éticas y políticas, adquieren un tono poético inesperado mediante la adjetivación precisa, las metáforas y otras figuras al servicio de la mirada liberadora y crítica. Escribir es resistir: “Hay que reaccionar contra ciertos lavados de cerebro que te hacen pensar que hay verdades absolutas.”
         En todas las páginas del libro hay belleza ácida suficiente para pasar un buen rato meditando. Al final de la sesión pude preguntarle al escritor sobre su poema titulado “Ciudad de sectarios”.


CIUDAD DE SECTARIOS

Desde la ventana se alcanza a vislumbrar una ciudad apenas deseable. Tampoco es propiamente una ciudad que se haya mantenido consecutivamente adscrita a los rechazos del observador, sino que ha ido adocenándose, envileciéndose conforme acudían a su arrimo gregarios de varia catadura, jerarcas escoltados por sus correspondientes moscas de muladar, híbridos de clérigo y conmilitón, cabreros pertrechados del poder de los truhanes, todo un censo abominable engrosado en los últimos lustros con nuevos prosélitos y consanguíneos. (…)

         Su respuesta, inteligente, nos hizo reír:

         Hay un poema que se titula “Ciudad de sectarios”. Me imagino que no se refiere a una ciudad muy lejana… ¿Hemos desaprendido lo suficiente?

         Es un poema muy concreto. Recuerdo vagamente el poema… Sí sé que penetraba en una crítica a una sociedad, a un conjunto de episodios urbanos con los que estaba disconforme…

¿Se refiere a Jerez?
        
         No, no me refiero a Jerez. Me refiero más bien a Madrid. Pudo ser Jerez en cierto momento, ya no.


SOBRE LA EFICACIA DE DE LA DUDA

La carencia de dudas vertebra el catecismo del dogmático. Nadie que esté seguro de todo lo que afecta a su experiencia cotidiana, a sus condicionantes afanosos, está capacitado para esgrimir la incauta potestad de lo irrefutable, sólo podrá emular a los que gustan de la hipocresía como incumbencia del saber. Nunca es lo fidedigno una premisa ni siquiera fugaz para acceder a la espesura del conocimiento, pues ninguna lección más perniciosa que la que suministran quienes jamás incurren en erratas. Hartos impartidores de verdades se juntan de continuo en los podios del discernimiento, allí donde se dilucidan las más conspicuas tramas de lo nunca dudoso. Qué palabra inhumana la palabra certeza, dije en difusos días discordantes. Pero aquí no hay respuestas, sólo preguntas imprecisas, volubles, provisorias. Nada es palmario ni veraz, todo es versátil y azaroso. Pobre de mí que, después de tan tenaces pretensiones, apenas he logrado dudar de unas pocas materias esenciales de la vida.

http://www.lavozdelsur.es/hay-que-reaccionar-contra-ciertos-lavados-de-cerebro

jueves, 30 de abril de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LVIII: ARRAIGOS

  ¿Cómo saber dónde arraiga el sinsentido? Imagínate a unos humanos intentado educar a otros, para conducirlos por ciertos senderos, todos contingentes, llenos de señales. Rara experiencia, inofensiva, pero harto peligrosa. La pisada del dinosaurio no puede ser esquivada, por eso debemos conocerla en todos sus detalles. Dedicaremos cada hora a una uña. Y que nadie olvide el protocolo, el de la miseria. Que nadie invente historias raras, donde los roedores viven sin miedo, sin pánico. Esas leyendas hacen mucho daño. Aprenderemos a ser aplastados por la terrible pisada del dinosaurio. Y si no existen, los construiremos, con nuestras debilidades, con nuestra tristeza. ¿Cómo saber dónde arraiga la ruina? Olvida aquellos sueños, los que hablaban de nuevos senderos, desconocidos. Olvídalos, no tienen nombre. Nunca lo tuvieron. ¿Acaso la espesa niebla tiene nombre? Imagínate a unos humanos dirigiendo la miseria de otros humanos, noble tarea para embaucar al aburrimiento. Ya sabemos hasta dónde llega la mirada, ya hemos situado el horizonte, y no deseamos ver más allá, porque no merece la pena.

lunes, 27 de abril de 2015

EXPOSICIÓN COLECTIVA SOBRE EL LIBRO DE RICHARD BRAUTIGAN: EN AZÚCAR DE SANDÍA

“Hemos construido meticulosamente nuestras vidas a partir de azúcar de sandía, y luego hemos viajado hasta nuestros sueños por caminos flanqueados de pinos y piedras.”


         Si hay un libro donde todo es posible, el arte verdadero es posible. Cualquier registro artístico cabe en el rastro de este libro, unas páginas donde puede ocurrir de todo, donde la sandía es la materia esencial, un libro donde cada frase es un pequeño poema. Quien lee un libro así sabe que tiene que pintar, sabe que tiene que dibujar un futuro posible. Todas las obras que vemos en la exposición son insuficientes para captar una escritura tan sencilla, tan ingenua, naif. Si se ha calificado de contracultural es porque la sencillez es hoy contracultural, revolucionaria. ¿Que todo esté hecho de azúcar de sandía significa que es un mundo ideal, un mundo hecho de sueños o una utopía? No lo sabemos.


“Si pensáis en algo que pasó hace mucho tiempo: alguien os hizo una pregunta y no supisteis la respuesta.

         Ése es mi nombre.”


         ¡Todo es tan extraño en yoMUERTE…! Ni el nombre del protagonista se deja atrapar por la vieja racionalidad. Es el escritor que escribe lo que sucede en esa población, comuna, aldea, espacio de la imaginación, del deseo… Es un escritor que narra en otro tiempo, ajeno a las categorías de la burocracia oficial. No tiene un nombre porque posee todos los nombres, quiere tenerlos todos. Habla de ese mundo con frases sencillas, de recién nacido. Diríamos, con Nietzsche, que usa palabras despojadas de la pesada carga de la rancia civilización.

 
Daniel Diosdado
“El viejo Chuck se acercó al puente abandonado, sacó una cerilla de quince centímetros de su mono y encendió el farol del lado del puente que daba a yoMUERTE. El puente abandonado ha estado así desde la época de los tigres.”

         Describe un territorio con lugares inquietantes, como Olvidería; con personajes malos, como enHERVOR; con animales que hablaban, como los tigres; con seres entrañables, símbolos de algo quizás profundo; con estatuas de verdura, como la alcachofa; con tumbas en el lecho del río… ¿Se trata de un territorio que ha sufrido un gran desastre? ¿Qué quieren olvidar? ¿Qué han olvidado? ¿Es el mundo después del gran cataclismo? No lo sabemos.


         “Justo antes de llegar a yoMUERTE, la cosa cambió. yoMUERTE es así: siempre cambia. Es para bien. Subí los peldaños hasta el porche de  delante, abrí la puerta y entré.”


         La exposición de la calle Santo Domingo, organizada por Infusiones Urbanas, Suricatta Gallery y Ungatoenbicicleta Librería Arte,  debe invitar a leer el libro. Más de treinta artistas han trabajado alrededor de la obra de Richard Brautigan: Daniel Diosdado, Emilio Subirá, Ana Barriga, Rosario Rodríguez, Alejandro Ginés, Laura Pintado… La pluralidad de estilos y técnicas encaja bien con las palabras, muy poéticas, simbólicas, oníricas, de un escritor considerado contracultural. Las obras acuden al collage, al pop-art, al cómic, a la abstracción, a los tejidos… Los artistas se han acercado a este hermoso libro desde sus perspectivas, como lectores y como creadores. Al lado de cada obra hay un fragmento del texto. Es una novela donde casi cada frase, diálogo, descripción, es un poema o un pensamiento, lo que permite exprimir su potencial plástico con bastante libertad creativa. Que los objetos se salgan del cuadro o que las miradas de las figuras sean dulces caricaturas sólo se comprende si leemos y contemplamos “En azúcar de sandía” con la ingenuidad desbordante que propone el novelista.


Fragmentos de las obras, de Suricatta Gallery. “En azúcar de sandía” está editado en Blackie Books. 

       

viernes, 24 de abril de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LVII : LOS GATOS

  Y los roedores, conscientes de la magnitud del desastre esencial, contemplan a los gatos, tan temidos en la mitología. Y los gatos, moribundos en los rincones de la ciudad, se tambalean entre los instantes no elegidos, como nosotros, igual. Cuando la vida se agota, toda explicación es una figura literaria, retórica. No puede con su pequeño cuerpo: ya no hay energías. Todo se desvanece, como nosotros, igual. Quizás sea propio del gato morir en la calle, observado por un filósofo ignorante, un ser vivo asustado ante los viejos recuerdos. Acurrucado en una esquina, aturdido, cansado, así muere el gato, como nosotros, igual. Ni la esencia, ni la existencia, ni lo necesario, ni lo contingente, ni la causalidad... Quizás sea propio del filósofo ser interrogado por la muerte del gato, interrogado desde los adoquines... El gato se tambalea, muere, como nosotros, igual. Ninguna mitología podrá ocultar la debilidad del gato. En los adoquines, en la puerta de tu casa, sin nada más, bajo la mirada de un roedor triste, muere el gato, como tú.

miércoles, 22 de abril de 2015

PIENSO PARA PERROS

            Si editar es una tarea difícil, editar pensamiento libre constituye una hazaña propia de héroes como Abelardo Linares, de la Editorial Renacimiento. Porque Pienso para perros (Renacimiento 2014) es precisamente eso, pensamiento libre condensado. La noble labor de los editores debería ser recordada más a menudo; me refiero a los editores de verdad, los que leen, degustan, dialogan, piensan, escuchan y arriesgan. Un editor sensible y comprometido con su oficio no sabe resistirse ante las muestras de ingenio, tan escasas hoy. Y no puede resistirse porque entiende la edición como un acto cultural, ilustrado, como una obligación con los ciudadanos y con la verdad.
         Luis Martínez de Mingo (1948) ha reunido en este libro reflexiones, pequeños relatos, anécdotas, notas de viaje, pensamientos sobre escritores, poemas, apuntes,… Es el pensamiento de fondo de un autor que no para de crear y de escribir. Es el rastro de una labor literaria de décadas: el poso que dejan las lecturas y las conversaciones con otros escritores; el sedimento de la vida diaria, captada por una profunda sensibilidad.
    El poeta Luis Lamillar recordó en su presentación a los cínicos, los filósofos del perro. Recuerden a Diógenes, que vivía en un tonel, con lo justo, con lo mínimo. Recuerden que criticaba todo lo accesorio y la banalidad de las costumbres. Las necesidades artificiales son las que nos embrutecen, nos esclavizan. Criticaba a los filósofos que hablaban de grandes Ideas, demasiado abstractas, y luego se olvidaban de lo concreto, de cómo vivir con libertad.
         Pienso para perros presenta una escritura directa. Luis Martínez de Mingo dice lo que tiene que decir, de sí mismo y de los demás. Pero sabe combinar muy bien ese estilo corrosivo con un tono poético. Vamos leyendo fragmentos, entradas, en diferentes géneros, con registros muy distintos. Sin embargo, la tensión creativa y crítica del autor permanece en todas las páginas. Por eso el libro es entretenido, divertido, ácido, triste a veces, y, en cierta forma, utópico, en el buen sentido. A pesar de la realidad, de las miserias del mundo literario, el libro rezuma libertad: todavía se puede ser independiente en la literatura.
         Su labor intelectual ha abarcado todos los géneros. Es Doctor por la Universidad de Barcelona con una tesis sobre el romanticismo. Ha sido Catedrático de Lengua y Literatura. Ha publicado libros de poesía, relato, novelas, biografías, ensayo y ha escrito artículos en varios periódicos. Cabe resaltar la biografía sobre José Luis Borau y un tratado sobre miedo y literatura.

         Les dejo dos muestras de Pienso para perros y una entrevista que nos concedió muy amablemente unos minutos antes de la presentación del libro, una presentación a la que acudió incluso el guitarrista de su boda…

Clínica oftalmológica en Salamanca. A las doce del mediodía me someten a 40 disparos de láser en la retina de mi único ojo válido, el izquierdo, para sujetármela hasta que se pueda. Ya es la tercera vez. Mi novia buena, aguanta sentada detrás de mí y me cuenta que bramaba, contenido, como cuando los terneros barruntan el matadero. Cuando el verdugo acabó se acercó a enchufarme amor y dice que sudaba como en trance: “Olías a azufre, a huevos podridos, como si se hubiese abierto en ti el centro de la tierra”. La ceguera, amor, huele a tierra preñada de sangre. Dentro de la tierra la soledad es negra como la pez; ahoga.


Hoy, que ya caen las horas en mi mano
como mercurio sobre la palma.
Hoy, que siento también
a dónde he llegado con esto de la literatura:
a ningún sitio,
a la orilla del miedo, donde siempre estuve
como rabo de cérvido.
Hoy, que ya conozco además a suficientes poetas,
declaro que no hay más llama que la vanidad
ni más pretexto que seguir escribiendo:
no se puede librar la mente
de esta sarta encadenada de milongas
que es lo que somos.
Y no hay más.
Hasta que se consuma el fuego.

   
¿Qué es Pienso para perros?

         Es un dietario de reflexiones y notas que el escritor va tomando a medida que escribe la obra de fondo, la novela o los ensayos que el escritor tenga entre manos. La palabra dietario es de Josep Pla, que es el primero que comenzó a realizar dietarios en castellano. Uno va tomando notas, reflexiones sobre caracteres que se encuentra por la vida o libros que va leyendo, viajes… Y al cabo del tiempo uno vuelve sobre sus notas y selecciona. El resultado de esa selección es este libro. Había más de quinientas páginas y me quedé con ciento veinte. Lo que pretendo es la densidad y, sobre todo, no aburrir al lector. Quiero que el lector vaya avanzando y lo pase bien sin que le pese. Se mezclan los aforismos con las reflexiones, pequeñas historias y pequeños cuentos.

He visto que es muy variado, hay incluso crítica literaria…

         Sí, hay de todo, notas de viajes, opiniones sobre colegas, sobre Trapiello, sobre Vila-Matas,… sobre muchos compañeros escritores. Y reflexiones personales, porque el escritor también debe tener autocrítica. Hay opiniones en contra de mí mismo. Incluso la portada, que ya ha sido criticada en la red, quiere ser una analogía del personaje que se va revelando a medida que se lee. Es un personaje desengañado, duro, que muestra las huellas que la vida va dejando, el rostro del sujeto, del escritor.


Es corrosivo y con un sentido del humor ácido…

          Sí. Ya llevo unos cuantos libros. Fui finalista del Premio Nadal con El perro de Dostoievski. Tengo otro libro sobre Francis Bacon,  premio de novela corta, titulado Pintar al monstruo, y me atraen los personajes con la vis expresionista, que han vivido la vida al límite, como Bacon y Dostoievski. Aborrezco este chisgarabís de la burguesía en que estamos metidos y esta cursilería de los perritos que acompañan a la gente, las mascotas,... A mí lo que me preocupa es la gente que se está muriendo cada día en Italia, en Melilla,… Ahí es donde está la llaga, no en que los perros lleven el pelo cardado o lleven bufanda…

Usted quiere ser independiente. En uno de sus aforismos dice que nunca entró en el Partido Comunista porque intuía que le iban a pedir que renunciara a su individualidad…

         No, nunca he tenido carnet. Mi padre fue socialista, de Tierno Galván. Mi padre sufrió el bombardeo de Guernica. Luego estuvo en los campos de concentración. Soy un hijo de la postguerra. Entonces la tendencia era ir al partido, al Partido Comunista. Pero exigían entregar las señas de identidad, dejar tu individualidad en nombre de la ideología. Y a mí las ideologías me parecen una abstracción. Nunca he sido de ningún partido. Pero ahora estoy con PODEMOS, porque me conformo con que hagan el diez por ciento de lo que dicen, que ya es más de lo que promete el resto. Todavía no he votado, pero ya he puesto dinero para el crowdfunding de PODEMOS.

¿Es fácil ser independiente en la literatura y mantener una posición crítica?

         Como escritor, y eso lo sabe uno de mis maestros, Caballero Bonald, o eres tú o no hay nada que hacer. La literatura es la historia individualizada. Es la historia que cuenta el sujeto que ha vivido los distintos episodios de su devenir. O eres tú, con todo lo que eso tiene, de Quijote, de indefenso, pero insobornable, o no eres nadie. Desde esa posición, que está sometida a toda la crítica y a toda erosión, sigo defendiendo toda mi individualidad. Las opiniones que vierto en el libro son mías. Y que las contradiga o sopese el que quiera.

Y los géneros están al servicio de su pensamiento. Por eso va de un género a otro con tanta libertad…

         Tengo tres libros de poemas publicados, y de cuentos, hace muchos años. También libros de ensayo, novelas,… Cuando uno se dedica a las humanidades, pues está en el fango, es todo… Y los géneros, por supuesto, están al servicio del pensamiento, del devenir poético del sujeto. Sujeto, decía Lacan, como supuesto saber. Yo soy un supuesto saber. Yo intento saber. Yo no sé. Lo único que hago es verter preguntas.

También ha escrito en los periódicos: ¿Cómo ve la escritura de la prensa? ¿Hay pensamiento libre?

         No, cada vez menos. El año pasado estuve en el jurado de Premio de la Crítica, de la asociación de críticos españoles. Y la crítica cada vez tiene menos peso. Pero es que la literatura está perdiendo densidad y está perdiendo interés en la sociedad por momentos. El intelectual antes era una persona que tenía importancia y se le consideraba algo. Hoy en día es un mindundi. No tiene nada que ver con lo que era Unamuno, con lo que era Baroja, a principios de siglo, o en la generación del cincuenta con Caballero Bonald o Gil de Biedma. Hoy un intelectual no vale para nada. No tienen ninguna relevancia. Lo que sí tiene relevancia es Sálvame Deluxe y lo que sale en la tele.

¿Y qué futuro hay?

         Tengo sesenta y seis años. No soy adivino. Lo único que pretendo es seguir leyendo y escribiendo. Pretendo tener tensión para que el que se acerque a mis libros pueda decir “aquí hay un tío comprometido con la literatura y que piensa de modo tenso”. Pero hacia dónde va esta sociedad no tengo ni idea. Es una sociedad que está atrincherada contra los que nos invaden, por Sicilia y Melilla. Y defendemos nuestros privilegios sin nada más. No veo valores en contra de los otros. Es una democracia de unos pocos. ¿Qué pasa con los desheredados, con el sueño del proletariado de Marx? La vida se ve de forma diferente a los veinte, a los cuarenta y a los sesenta. Sólo pretendo hacer lo mío. Me encuentro bien conmigo mismo y respondo de mi literatura. El que se acerque a mi libro que me hable de su calidad, nada más. No pretendo ser profeta.

¿Qué está escribiendo ahora?

         Ahora tengo una novela que sale pronto, para la Feria del Libro de Madrid, publicada por una editorial hispano-cubana llamada Verbum. Es una novela histórica, sobre el siglo XIX, se titula La reina de los sables, sobre Isabel II, Espartero, Prim,… sobre ese cambalache que dio lugar al ruedo ibérico de Valle Inclán. Isabel II era una ninfómana, que no sabía ni vestirse. Intentó toda su vida aprender francés y no dijo ni comment allez-vous? Una señora inútil que tenía el palacio lleno de perros, de distintas razas… Se acostó con todos, con Serrano, Narváez… Impresentable, como todo el mundo sabe.

domingo, 19 de abril de 2015

EN LAS PALABRAS

¿Cómo hablar hoy de poesía sin hablar de Juan Bosco Navarro? En todos los versos habitan todos los poetas. Quizás sea la poesía un arte donde los derechos de autor carecen de sentido, porque el espacio poético es un espacio común. Y con más razón cuando hablamos de Bosco, él, prudente, defensor del bien común, él, sensible, amante de la cultura, él, poeta, capaz de atrapar lo sublime con la sencillez de quien sabe escuchar... Sabía usar la palabra, ser la palabra, la que nunca hiere, la que abraza, la que sugiere... Sabía mirar, valorar, matizar y dialogar... ¿Cómo hablar hoy de poesía sin hablar de Juan Bosco Navarro?

sábado, 18 de abril de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LVI: SENDEROS

  ¿Sabrán, por fin, que sólo los senderos de la ciencia conducen a alguna parte? ¿Necesitaremos más siglos para comprender algo tan sencillo? Es difícil renegar del oscurantismo. ¡Es tan cómoda la oscuridad! Y volver a caminar a palpas, entre fantasmas aburridos ante semejante descalabro. Nunca reconocerán los dinosaurrios que sólo los senderos de la ciencia, el escepticismo institucionalizado, pueden alumbrar en medio del bosque. Pero prefieren la enmarañada ignorancia y la esclavitud. Porque de ellas se nutre el dinosaurio, de ellas brota su teología, la superstición y el miedo. ¿Es que los roedores conocen el camino? Imposible, pues no hay un camino, sólo senderos efímeros, los que proporcionan la razón y la experiencia. ¿Y si además los roedores crean sus senderos, los que creen necesarios? El dinosaurio dirá que la ignorancia del roedor debe ser remediada con el único camino, el de sus pisadas terribles.

viernes, 17 de abril de 2015

ROSARIO TRONCOSO: TRANSPARENTE

“Cuando me despiertan las palabras en la noche
rugen los versos”.


         La presentación del libro Transparente (La Isla de Siltolá, 2014) estuvo impregnada de poesía, pintura, música y emociones. En la Casa de la Poesía, expresión que suele utilizar Josefa Parra, resonaron los acordes y la voz de Jéssica Báez junto a los poemas de Charo Troncoso. Y, al fondo, un nuevo retrato de Caballero Bonald, realizado por Hernán Cortés para la serie de Premios Cervantes, escuchaba aquellos ritmos de perfil. Julia Bellido, la presentadora, y también poeta, desveló la esencia de la poesía, el núcleo de todo buen poema: las emociones que palpitan entre sus palabras y que nos permiten acercarnos a nuestros iguales, los demás.
         Rosario Troncoso (Cádiz, 1978) define la poesía como goce de los sentidos, una reflexión para tomar perspectiva de la realidad que nos rodea, para sacar todo el jugo a estos cuatro días que tenemos por delante. El libro tiene dos partes. Derribos controlados, dice Julia Bellido, nos muestra el espacio más íntimo de una mujer luchadora y valiente: “Cómo se atreve/el día a amanecer/ sin ti” (Buenas noches). La segunda parte, Ya no son infalibles las rutas conocidas, realiza un vuelco hacia afuera, hacia el exterior, aunque sin dejar Charo de ser ella misma: “Lo decía siempre el abuelo:/no hay que fiarse nunca de las paredes” (Desahucio).
         Julia Bellido reconoció que Trasparente la había trasladado a experiencias pasadas, a lugares comunes donde se reflejan sus propios recorridos emocionales, sus vivencias. Sin pretender llevar a cabo un análisis técnico del libro: “Me gustaría hablar de Transparente desde el único tema que me interesa, las emociones. No voy a detenerme en la música vigorosa y limpia, bien temperada de sus versos o en ese desarbolamiento que se permite cometer a veces, en esa mujer que se yergue poderosa o vulnerable según soplen los vientos, en su acertado manejo de un vocabulario propiamente femenino, en su agradecida libertad métrica o en su lenguaje impulsivo, sencillo y a la vez demoledor, de una poesía que hiere, en el mejor de los sentidos, la sensibilidad de quien lo lee.” Aunque también añadió: “Es cierto que he echado en falta quizás una voz más queda y algún que otro silencio explícito”.

NADA

Quizás ya nada tenga la importancia.
Ya nada importa nada.

No importa que se abran
los hilvanes, de pronto,
y quiebre la certeza
cayendo el equilibrio
al fondo del olvido.

Quizás hoy todo sea esto: la nada.

Y la piel y el calor
un virtual algoritmo:
amor enfermo, muerto
por saludos cordiales.

Quizás nada ya importe demasiado
cuando no hay asideros,
ni veo ninguna luz en esta orilla.




         Rosario Troncoso, licenciada en Humanidades, y Máster en Periodismo por la Universidad de Sevilla, publicó su primer libro en 2006. Se titula Huir de los domingos (Editorial Padilla). Luego han llegado Delirios y mareas (Publicaciones del Sur, 2008), Juguetes de Dios (CVA Ediciones, 2009), El eje imaginario (Ediciones en Huida, 2012), Yo no soy Dorothy, y esto no es el Reino de Oz. (CVA Ediciones, 2012) y Fondo de Armario (Los libros de Umsaloua, 2013). Ha realizado una adaptación didáctica de La Celestina (AE, 2009). Y ha participado en numerosas antologías de poesía, como Autores docentes de la provincia de Cádiz en torno a la Generación del 27 (Consejería de Educación, Junta de Andalucía, 2007) y Estrofalario. Voces nuevas en Cádiz (Quorum Editores, 2009). Coordinadora también de esta antología, con prólogo de José Manuel Benítez Ariza. Ha impartido talleres de creación literaria y ha participado en diversos proyectos culturales y editoriales.
         De todas estas inquietudes pudimos hablar con ella antes de iniciar la presentación de su libro:


¿Qué es Transparente?

         Es un libro de poemas, pequeño, pero concentrado. Y es un punto de inflexión en mi trayectoria. No es que lleve muchos años escribiendo, pero sí que es verdad que de todo ese tiempo que llevo experimentando con la poesía, es el libro que, según dicen mis amigos, mejor me ha salido, porque es el que más he trabajado, porque he ido madurando lo que iba escribiendo, contrastando con mis lecturas, descartando mucho,… Estoy muy satisfecha con el resultado porque el libro ha quedado redondo y espero que guste a la gente. De momento, mis amigos poetas, que son muy críticos conmigo, dicen que el resultado ha sido positivo. Aunque no me lo creo del todo, eso me anima a seguir y a aprender.

Algunos de los poemas del libro son muy pesimistas, como el titulado Nada

         Es cierto y, además, me lo han dicho, que quizás tiene un trasfondo negativo. Según se mire, más que negativo, realista. En los libros anteriores sí que es verdad que había poemas más erótico-festivos, más lúdicos, más de juego con el lector, y en este profundizo un poco más en mí misma, como autora, pero también mirando lo que ocurre a mi alrededor. Estamos en unos tiempos complicados y, aunque soy una persona feliz y no tengo grandes problemas, tengo bastante conciencia social y hago una crítica a lo que veo alrededor, siempre desde un punto de vista muy personal.

¿Cómo surge el poema? ¿Cómo arranca la creatividad?

         Antes sí que era más ordenada y tenía un hábito a la hora de sentarme a escribir, el oficio, como suelen decir, pero ahora mismo todo es un poco caótico, desde que soy madre y los horarios de mi hija se imponen. Robo al día y a la noche el tiempo que puedo. Y si la inspiración viene en medio de la noche, soy capaz de levantarme y escribir la idea que tenga en la cabeza. El poema me saca de la cama, aunque luego lo deje reposar y lo retome y lo trabaje. Me puede venir en cualquier instante porque en este momento de mi vida el hábito de sentarme a escribir no funciona, ya que acabo muy agotada. Ahora escribo menos y leo más. Estoy nutriéndome. Los ratos que tengo libres los utilizo más para leer que para escribir.

Ha realizado talleres de creación literaria: ¿se puede enseñar a escribir poesía?

         Se puede enseñar lo que sea a una persona que quiera aprender, da igual la disciplina que tratemos. He tenido suerte en mis talleres literarios porque siempre he contado con gente que ha asistido para aprender. Sabían a lo que iban y hemos logrado entre todos resultados muy interesantes. El último fue un taller de poesía erótica que impartí en Cádiz. De ahí han salido amigos con los que luego he compartido tertulias, cafés, y lo que vamos escribiendo, amigos como Paco Márquez, un gran escritor. Los talleres son lugares de encuentro. Claro que se puede enseñar poesía, también es técnica.

¿Y en el sistema educativo es posible enseñar a crear?

         Ahí es más complejo. Depende del centro donde impartas clase, las edades… Hay que enseñarles a los chavales cosas que estén en consonancia con lo que ellos viven, con su mundo. Si a unos chavales de un barrio complicado les hablas del sintagma nominal y de gramática pura y dura, pues no se enteran. Pero si a la hora de enseñarles literatura les pones un rap o una canción de las que ellos escuchan y les muestras que eso también es poesía, entonces quizás les abras lo ojos de otra manera.

Ha colaborado también con Indocentes, un grupo de profesores dedicados a la creación literaria…

         Sí, colaboraba antes con ellos. Son amigos míos. Realizan una gran cantidad de actividades y muy interesantes. Los envidio, pero no puedo ir ni a la mitad de las que organizan. Aunque de vez en cuando me reúno con ellos, ya no estoy tan implicada.

Dirige El Ático de los Gatos

         Sí, es una publicación que empezamos con la intención de que fuese semestral pero es imposible. La hemos dejado anual, con más páginas, más contenidos y más elaborada. Esto sí lo puedo llevar a cabo porque tengo más tiempo y un equipo que me echa unos cables increíbles…

¿Qué función tienen las revistas literarias, de poesía? Y en papel...

         Sí, es en papel. Vamos a dar el salto a digital en cuanto podamos. El número cinco sale ahora y es en papel. Somos muy románticos y estamos muy pegados al papel todavía. Nuestra revista es más cultural que literaria, porque tenemos de todo, es multidisciplinar. Ahora hay revistas de poesía, como La Gaya Ciencia, que combinan muy bien el papel con lo digital y están funcionando muy bien. La Isla de Siltolá, que es la editorial de este libro, también edita una revista de poesía que a mí me encanta y tiene gran prestigio. A la gente le gusta.

También participa en una editorial…

         Hace un par de años Paco Mármol y yo montamos una editorial, Dos Mil Locos Editores, y hemos publicado tres títulos y la revista, desde el tercer número. Ahora estamos en espera, viendo cómo va surgiendo todo. Queremos seguir editando. Aunque ahora estoy sola. Mi amigo ya no sigue con la editorial, aunque me ayuda y se va uniendo más gente.

Escribe artículos de opinión en la prensa: ¿Cómo ve el periodismo cultural?

         Me gusta. Y ahora que me están solicitando colaboraciones aprovecho y me quito la espinita de escribir en otros ámbitos. Tengo muchos amigos que trabajan en ello y actualmente está complicado, como todo. Sin embargo, quizás ahora se está remontando. Se está acercando a unos buenos momentos. Soy optimista. Veo que hay mucha actividad. Tengo esa percepción. Hay un resurgir de medios. De hecho, Mª Ángeles Robles, que es periodista, acaba de publicar una revista digital que se llama CaoCultura, en la que también colaboro, junto con José Manuel Benítez Ariza, Manuel Ruiz Torres…


¿Qué otros proyectos tiene?

       Además de seguir editando la revista, me gustaría dar el salto a la narrativa. Tengo un proyecto de novela, a largo plazo, pero de momento quiero publicar un libro de relatos, de cuentos.

martes, 14 de abril de 2015

LA CIENCIA EN LA CALLE: RETOS DE LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA

  Desde la mítica serie de Carl Sagan han sucedido muchas cosas en el ámbito de la divulgación científica, tantas, que hasta los términos han cambiado. La expresión “divulgación científica” ha sido sustituida por una más amplia: “comunicación científica”. Detrás de cada palabra hay un mundo, un universo. En este caso, el cambio terminológico implica un nuevo acercamiento a la actividad científica real.
         La comunicación científica abarca un conjunto de prácticas muy diferentes dentro del sistema tecnocientífico. La divulgación en los medios es sólo una de ellas. Las instituciones científicas, públicas o privadas, tienen que diseñar estrategias para que el conocimiento circule, se transfiera. Los equipos de investigación redactan informes y artículos para dar a conocer sus proyectos y sus resultados. El investigador comunica sus trabajos a otros investigadores o a los directivos de la institución para la que trabaja. Estos procesos de comunicación hoy sabemos que son esenciales porque los científicos trabajan en redes o en instituciones complejas. La planificación de la investigación, su financiación y su ejecución dependen de esa transferencia de conocimientos.
Miguel Parra
         Lo que se hace en los laboratorios luego se concreta en teorías, leyes, técnicas… La producción de un equipo se mide por sus publicaciones en revistas científicas. El prestigio académico de un proyecto depende, en gran parte, del impacto de las publicaciones que genera en revistas especializadas. Tanto a nivel individual como colectivo, saber comunicar las investigaciones es hoy imprescindible.
         Las teorías consolidadas pasan a formar parte de los libros de texto, herramientas todavía básicas para difundir los cimientos del paradigma vigente. En los diferentes niveles del sistema educativo los profesores transmiten conceptos, leyes, procesos y valores. A algunos no les gusta escuchar que los profesores somos divulgadores científicos, sea de las ciencias de la naturaleza o de las ciencias humanas. Los términos “cultura científica” y “comunicador” tienen más éxito.
         La divulgación se suele identificar con las revistas, periódicos, programas de radio y televisión, y ahora blogs, páginas web, redes sociales, etc. Los periodistas especializados en ciencia y tecnología, muchos de ellos con formación científica, escriben artículos con un vocabulario accesible a todo el mundo y exponen lo que se está investigando en física, biología, neurología,…  
         Pero hay más formas de comunicar la ciencia, formas que den más protagonismo al que aprende. Hay dos modelos básicos de entender la divulgación. En el clásico, se piensa que los ciudadanos son meros receptáculos vacíos, con una carencia que hay que subsanar. El espectador o el lector, según esta idea, es un ser pasivo que debe limitarse a asimilar lo que los expertos le transmiten. Sin embargo, hace tiempo que este modelo ha sido sustituido por el modelo participativo.
         Las ferias de la ciencia, por ejemplo, dan mucha importancia a la participación del alumnado en todas las dimensiones de las prácticas científicas. Los alumnos proyectan una experiencia creativa. Intervienen en todas las fases del proyecto. Investigan qué repercusión social tiene el problema que van a tratar, qué teorías científicas son relevantes, qué técnicas de trabajo se utilizan, qué materiales son necesarios… Ya no se trata de saber lo que hacen los científicos, de comprenderlo teóricamente, ahora se trata de acercarse a las prácticas reales de las ciencias.
         En el sistema tecnocientífico están conectados varios subsistemas, el productivo, el político, el educativo,… La comunicación  científica, la divulgación, tiene hoy una función social y política. En una sociedad democrática, que debería ser participativa, los ciudadanos tienen que ser conscientes de la importancia de los proyectos de I+D+i para nuestro futuro y nuestro modelo de vida. Los diseños de esos planes no pueden realizarse al margen de los ciudadanos. Aunque es evidente que los expertos representan un papel relevante, hay decisiones que exceden su competencia científica. Los ciudadanos debemos debatir sobre las necesidades básicas y el modelo de bienestar que deseamos. Para lograrlo hace falta que el ciudadano adquiera una cultura científica sólida y amplia. Pero también hace falta que existan mecanismos de participación reales. Si la comunicación científica se reduce a un espectáculo de masas, puede convertirse en un simple acto de propaganda.     

http://www.diariodejerez.es/article/jerez/2006292/la/ciencia/la/calle/retos/la/divulgacion/cientifica.html

sábado, 11 de abril de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LV: LAS TARDES

   Y por las tardes, cuando la luz huye, el roedor recuerda todo lo que pudo haber sido. Y lo recuerda porque no queda otro remedio, porque la memoria puede ser la mejor aliada en casos de necesidad extrema, es decir, cada minuto, cada segundo. No es que la luz estorbe, pero su huida es necesaria. En la oscuridad todo es posible, por eso nos aterra. No estamos preparados para tanta posibilidad. El roedor, al atardecer, cuando las sombras recorren el adobe y el atrio, imagina el futuro, porque entonces todo es futuro... Y sólo asoma el miedo, como cualquier sombra mediocre. Huye la luz, porque es necesario. Y el roedor, atrapado en sus sueños, sabe que todo está allí y no hay nada más. Sabe que todo empezó y terminó con el ruido de un vencejo o el calor del horno. Huye la luz... y huyen los ruidos de la maquinaria infernal. Son las tardes, recuerda, cuando el horno parece que se enfría y no hay mañana... Son las tardes, olvida, cuando las ascuas luchan contra las campanadas de las seis y media... No hay forma de deshacerse de aquel presente, de harina y encina o roble, de aquel tiempo, el tiempo. Para eso inventaron la luz, para que desaparezca al anochecer y se lleve todo, tanto el presente como el presente... Inventaron la luz para que hubiera tardes, terribles tardes, y el roedor pudiera recordar lo que no fue.

sábado, 4 de abril de 2015

ÉTICA DE ROEDORES LIV: ESCULTURAS

Senda de Ursi
    Entre las esculturas, agazapado para evitar el viento, se esconde el roedor. Extraños árboles, piensa. Extrañas piedras, duda. Quizás sean restos de una civilización perdida, la civilización, la que no supo contener su bella racionalidad. Quizás sean las sombras de una mala conciencia. Extrañas figuras, imagina. Amasijos de hierro con formas altaneras, eso son. Piedra y madera modeladas con la soberbia, eso son. Porque la civilización que agoniza hace tiempo que olvidó los senderos del bosque y los robles. Olvidó las nieves y los musgos. Y estas esculturas son nuestras pesadillas.