Obra de LUIS MIGUEL "MOGA"
martes, 14 de marzo de 2023
De todas las formas
domingo, 5 de marzo de 2023
Dos novelas sobre nuestros deseos y los límites éticos
sábado, 4 de marzo de 2023
Máquinas y democracia
Pablo Gutiérrez publica 'La tercera clase. Una historia sentimental del hachís en la Baja Andalucía'
martes, 14 de febrero de 2023
Memoria, educación y democracia
domingo, 29 de enero de 2023
Gracias a los libreros
La inteligencia artificial predictiva es muy lista, pero se equivoca, como todo el mundo. Hace predicciones en función de tus preferencias. ¡Lee más de lo mismo! No tiene mérito esa inteligencia. Así acierta cualquiera. Prefiero la sabiduría de los libreros de carne y hueso, esas personas observadoras y prudentes que te recomiendan libros nuevos, autores que todavía nos se han cruzado en tu camino. Gracias a ellos, los libreros, descubres otros mundos. Para el que necesite pruebas... Gracias a Adrián, de la librería El laberinto, he leído dos libros magníficos. El primero es Claus y Lucas, de Agota Kristof, publicado por la editorial Libros del Asteroide. El segundo es Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel, en el sello Las afueras. Este último me lo recomendó en la pasada feria del libro. Para mí, solo por la lectura de esta obra ya ha merecido la pena esa feria.
domingo, 22 de enero de 2023
Ruinoso mecanismo de pensar
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| Silent Word, de Chiharu Shiota |
martes, 10 de enero de 2023
Revista de Occidente, cien años de ideas
sábado, 17 de diciembre de 2022
Personalismo escéptico
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martes, 8 de noviembre de 2022
Los valores del deporte
| Ilustración de Luis Miguel "MOGA" |
sábado, 5 de noviembre de 2022
La persona como límite
Las personas están por encima de las leyes, la burocracia y las políticas económicas y educativas. Las leyes tienen como función garantizar el pleno desarrollo de las personas. Para eso están los derechos fundamentales y la división de poderes. Somos sujetos materiales atravesados por relaciones sociales. Seres de carne y hueso, claro. No hace falta apelar a ninguna realidad trascendente para sostener que las personas tenemos dignidad, no precio. No somos un medio, sino un fin en sí mismo. No hay excusa para olvidar estas pequeñas ideas de la razón práctica. Ni el bien común ni la razón de Estado pueden estar por encima de esa dignidad inmanente, ese mínimo ético. Lo público y lo privado cobran sentido si reconocemos la importancia de las personas concretas. A veces las grandes ideas nos ofuscan, nos impiden ver el horizonte con claridad. Argumentamos pensando que las leyes tienen valor en sí mismas.
La ideología es una forma de olvido de lo real, de las relaciones sociales concretas, de las vidas individuales. La persona es una condición de posibilidad del discurso ético y político. La crueldad humana, las injusticias y todo tipo de exclusión se olvidan de que toda política ha de ir de abajo arriba. Si no es así, estamos perdidos. Hay que dudar de toda estrategia que deje a un lado a los ciudadanos concretos, por muy bellas que sean las palabras, por muy nobles que sean los argumentos. Perdidos en las ideologías, en los grandes planes, corremos el riesgo de ignorar quién sufre realmente con nuestras decisiones. Izquierda, derecha, público, privado... Las grandes palabras de la política pueden cegar nuestra sensibilidad ética, nuestro sentido común.
lunes, 31 de octubre de 2022
Lo que siempre falta
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| Casa museo de Zenobia y Juan Ramón, en Moguer |
viernes, 14 de octubre de 2022
Los relojes del poder
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El tiempo va sobre ruedas hasta que se topa con el poder. Porque el tiempo pertenece a las instituciones que administran nuestras vidas, en lo político y en lo económico. Los mecanismos de precisión para medir el tiempo fueron creados para controlar los ritmos de producción y los transportes de mercancías. Lograron que todos lleváramos amarrado al cuerpo un reloj, de bolsillo o de pulsera, pero todos con una cadena. Decir que ha salido el sol o que está anocheciendo es tan impreciso y antiguo que ya solo lo encontramos en la poesía.
El poder gestiona su tiempo y el nuestro. Hay veces que todo va muy rápido, con plazos férreos, como cuando te ponen una multa o tienes que pagar impuestos. Ahí el tiempo es oro. Los plazos para pagar o solicitar ayudas son claros. El que se duerme se busca un problema. La convocatoria es clara. Está escrito y publicado. El desconocimiento de la ley no nos exime de su cumplimiento. Para talar los árboles que molestan o son un "peligro" tampoco hay demora. Primero los cortan y luego argumentan.
El tiempo propio del poder es otro asunto. Las cosas de palacio van despacio. Cuando tú vas con la lengua fuera para llegar al trabajo, los presidentes y diputados se hacen los remolones o juegan al escondite. Mientras tú pierdes una ayuda por haber presentado tarde un papel, el órgano que coordina a los jueces, nada más y nada menos, sigue sin ser renovado como la ley establece. Para nombrar un defensor del ciudadano o un interino a tiempo tampoco hay prisa. Los intereses económicos y políticos convierten los segundos en años, como en las películas de ciencia-ficción, cuando nos acercamos a un planeta muy masivo o viajamos a velocidades muy altas.
En palacio todo se vive de otra forma. Pedir un permiso de obras puede dar lugar a una espera que roce la eternidad, ya sea para abrir un negocio o para instalar unas placas que nos recuerden a los que murieron en los campos de concentración. Se ve que los ciudadanos, por mucho que lo intentemos, somos incapaces de entender esa física del tiempo burocrático, o esa metafísica, quién sabe. El poder siempre tiene una explicación para que sigas en la lista de espera o para que pagues el recargo de la sanción.
A un trabajador se le pide que llegue a tiempo. Y se invoca la responsabilidad y la seriedad. En palacio todo eso da igual. Nadie se hace responsable de las tardanzas, aunque pongan en evidencia la falta de dignidad democrática. Viven atrapados en la maquinaria de adquisición y conservación del poder, que todo lo justifica. A los demás solo nos queda esperar, otros seis meses más, a que todos los permisos estén en orden para instalar las Stolpersteine; esperar a que se nombre a un Defensor del Ciudadano; esperar a que se renueve el Consejo General del Poder Judicial; esperar a que nombren al doctor que falta; esperar a que nos devuelvan el tiempo perdido.
martes, 11 de octubre de 2022
Clasificar, ordenar y cuantificar
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| Ilustración de Luis Miguel Morales "Moga" |
El término científico aparece todos los días en los medios de comunicación. Todo el mundo valora la ciencia, pero no siempre se tiene claro en qué consiste esa praxis científica. La editorial sevillana Senderos ha publicado La ciencia, sus imágenes, sus conceptos, del matemático y filósofo Javier de Lorenzo, una obra que de forma rigurosa, crítica y creativa nos acerca al hacer científico y nos empuja a seguir investigando.
domingo, 11 de septiembre de 2022
Estado de alarma: ¿prohibir una conferencia de Olona?
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| Obra de Chiharu Shiota |
Las universidades y los medios de comunicación son espacios para la argumentación libre y plural. Son los lugares en los que se forma la opinión pública. Sin ellos, cualquier tipo de democracia carece de sentido. Y es necesario que aquellos que se dedican directamente a la política acudan a exponer sus argumentos y sus ideas. De la misma forma que es impensable una prensa que no sea plural y libre, tampoco puede existir una verdadera universidad si no es abierta. Prohibir nunca es el camino. Si tan erróneas son algunas posiciones ideológicas, habrá que refutarlas con la palabra, con razones y datos.
Como es lógico, los límites que posibilitan ese pluralismo vienen establecidos en la legislación vigente, desde la Constitución y los códigos hasta los reglamentos concretos de las instituciones. Hay que escuchar en esos foros a los que abandonaron la violencia y cumplen las normas, a los que tienen otro modelo de Estado o de política económica y cumplen las normas, a los que quieren cambiar las normas, pero cumplen las normas... Ahí tenemos los derechos fundamentales. Y prohibir una conferencia no parece que sea muy coherente con ellos.
Cuando veo interrumpir a gritos una conferencia, sin dejar hablar al orador, sea de la tendencia que sea, creo que algo no se ha comprendido bien. Que hable, y luego comprobaremos si lo que dice es razonable y se atiene a las normas del método científico y del sentido común. Que hable, y luego veremos si tenemos un teoría mejor, que explique mejor los hechos o que oriente mejor nuestras acciones. Escuchar, hablar, preguntar, y buscar contraejemplos, contradicciones, falacias...
Los que son partidarios de prohibir deben tener muy claro todo. Quizás posean la verdad absoluta... Lo de llamar fascistas o comunistas a los que no deseamos escuchar no parece la mejor estrategia. Más bien parece una carencia. Etiquetamos para no tener que pensar sobre temas concretos. Pensar con tópicos y prejuicios es muy fácil. Lo difícil es ser prudentes, tolerantes y justos para separar el grano de la paja. La complejidad política requiere hablar de leyes concretas. Y la universidad es un buen foro para ello, si tenemos en cuenta que hay expertos juristas que buscarán la mayor objetividad y los razonamientos impecables. El asunto de la posible inconstitucionalidad de los estados de alarma ha generado un debate que puede ser muy enriquecedor y dar lugar a una mejora de la legislación vigente.
jueves, 8 de septiembre de 2022
¡Que le corten la cabeza!
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| Alicia en el país de las maravillas, de Tim Burton |
martes, 6 de septiembre de 2022
¿Estamos preparados para que nos gobiernen?
Todos los partidos están preparados para gobernarnos. Siempre lo están. Exhiben una autoestima que no parece de este planeta. Y por si fuera poco, disponen de una serie de conocimientos innatos que lo abarca todo, desde la geología a la robótica. Empiezan el curso ya sabiendo los temas, con la nota máxima ya fijada. Cuando hay elecciones a la vista, el mundo parece que funciona al revés. Y siempre hay elecciones a la vista... Las maquinarias del poder, los partidos, están engrasados, con la I.T.V. semanal superada, preparados para gobernarnos. Ya saben que lo van a hacer muy bien. Todos mejor que los otros, por supuesto. Y prometen que van a escucharnos. Aunque lo de escuchar llama la atención, si ya lo saben todo y tienen todas las medidas a punto.
martes, 23 de agosto de 2022
Superioridad disuasoria
Parece ser que estamos rodeados de potenciales enemigos, por el sur, por el este... Así que hay que rearmarse hasta los dientes. ¡Que vengan destructores para reforzar nuestra posición y la fidelidad al bloque! Y compremos cazabombarderos a los americanos antes de que les caduquen. Aviones para apagar incendios no, ni hablar. Y es que la percepción del riesgo es muy flexible, es decir, manipulable. Por lo visto los ecologistas y los pacifistas son unos irresponsables, con las cabezas llenas de pájaros... Como los del sur y los del este nos vean flaquear, nos invaden y destruyen nuestra gloriosa civilización. Hay que ser más que los otros, más que nadie, para que no se atrevan a hincar el diente a nuestros manjares. No están invitados al gran banquete de la civilización. Reducir armamentos, reducir emisiones contaminantes... Con esas ideas peregrinas no mantenemos la superioridad disuasoria. Pero a lo mejor la gente quiere menos listas de espera para curarse, o menos alumnos por aula, o empleos decentes... El riesgo de la pobreza, el riesgo de ver los pueblos abandonados, el riesgo de los incendios, el riesgo de los trabajos basura, el riesgo de no poder pagar la luz o el gasoil y tener que cerrar tu negocio... Todo eso puede esperar, no hay prisa. Son exageraciones de los radicales. Lo primero es la superioridad disuasoria. Los ciudadanos sensatos no se alteran por esas paranoias de comunistas. Los ciudadanos sensatos quieren más destructores, más vallas, más F-35. La gente no para de pedir F-35, en la calle, en la plaza de abastos, en el hospital, en el colegio... Y algo parecido debe ocurrir en el sur y en el este. Allí lo prioritario también es sacar pecho, armarse como es debido. La gente del sur y del este también quiere más aparatos para matar. Qué fácil es meter el miedo en el cuerpo para que los mecanismos de la autodestrucción sigan bien engrasados...
https://www.lavozdelsur.es/opinion/superioridad-disuasoria_281810_102.html
viernes, 5 de agosto de 2022
Unidad de medida natural
Cuando las aguas se retiran, aparecen los escombros y ruinas. Las alfombras del progreso no dan abasto. Debajo ocultamos las contradicciones de un modo de vida insostenible, basado en la ingenua creencia de que la naturaleza es infinita. Nuestras varas de medir ya no sirven. No funcionan porque las ignoramos. Miramos para otro lado. Hay que volver a observar los restos de la naturaleza para ver qué nos muestran. Los árboles suelen reflejar bien lo que ocurre. Y lo hacen precisamente cuando intentamos aniquilarlos. Del mismo modo que la sierra hace emerger los anillos del tiempo, los pantanos convierten a los árboles en indicadores del nivel de consumo y de la capacidad que tiene el entorno de soportarlo.















