La conciencia de la ley entre los ciudadanos es muy extraña. No me imagino a la gente animando con aplausos a nuestros agentes para que realicen un control de velocidad o un registro en un despacho.
miércoles, 27 de septiembre de 2017
domingo, 10 de septiembre de 2017
VÍSCERAS
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| Francis Bacon |
martes, 5 de septiembre de 2017
¿QUÉ HACER CON EL NACIONALISMO?
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| Zimoun |
Ni la izquierda ni la derecha saben qué hacer con él. La
clase trabajadora no entiende de patrias ni de fronteras, dirán unos. La nación es
una, indivisible, dirán otros. La nación, dirán unos, está formada por la
clase trabajadora, no por los parásitos burgueses. La nación, dirán otros, ha
sido construida por los empresarios, emprendedores, gente que, además de
arriesgar su capital, protege en su castillo las esencias de la tradición. Y
los demócratas a secas, los que afirman que todo lo decide el pueblo, no lo
tienen menos difícil, porque nada puede ir en contra de la Constitución,
elegida por el pueblo. Aunque nada hay más democrático que votar para cambiar
esa Constitución o para diseñar un nuevo Estado.
miércoles, 23 de agosto de 2017
ÉTICA DE ROEDORES: LA PANZA Y EL LOMO
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| Conjunto de Mandelbrot |
Los malditos roedores comenzaron a sospechar que vivían en el lomo, quizás la panza, de un terrible dinosaurio. A lo mejor, dijo el roedor de la cueva, todo el bosque, incluso todo el universo, tiene la forma de un horroroso dinosaurio. Lo que es cierto, sentenció el de ojos grandes, es que parece inabarcable, ya estemos sobre la panza o el lomo. Veo que de las vísceras no habláis, advirtió el de dientes gastados, y toda esta podredumbre no son sino sus entrañas. No es cuestión de biología, ni de anatomía, gritó el de voz de mosquito. Todo se explica con la geometría, continuó. Jamás acabaréis con la terrible bestia porque es un hijo de Mandelbrot. La geometría del terror repite siempre la misma estructura. Si nos alejamos, aparece el gran bicho. Si nos acercamos, cada una de las partes es esa misma forma, hasta el infinito. He aquí el mundo que habitáis, señaló con las manos extendidas, un mundo sin centro, dominado por fuerzas que se regeneran sin piedad, un mundo creado por vosotros, que modeláis el panal del dolor con cada una de vuestras miserias. Sólo cuando alzáis la vista y contempláis las estructuras lejanas, o cuando sufrís la gran pisada, sólo entonces os quejáis. Porque todo es lo mismo y todo se repite. Y sabe el filósofo que ser consciente de esta geometría no es poco.
jueves, 3 de agosto de 2017
EL SELLO
Me gustaría saber escribir en espiral. Y no me refiero a los caligramas, claro. Hablo de esa escritura que es capaz de describir el viaje de un fotón desde una estrella, un viaje de ocho minutos y pico. Esa escritura acompañaría al fotón desde el Sol hasta una espiral de piedra, quizás el sello de nuestra galaxia. Y las palabras intentarían captar el momento en el que esa partícula rebotara en la enrevesada piedra y alcanzara el ojo y el cerebro de Ana. Me gustaría saber escribir en espiral para felicitar a esa extraña forma, sello galáctico, que ha estado esperando tantos millones de años este momento. Y pensar en espiral, cómo no, y recorrer la escalera de caracol que comunica las regiones más espesas de mi cerebro con las formas generadas por la naturaleza. Escribir en espiral me permitiría atrapar el movimiento infinito de mis ideas en una piedra eterna que, con el tiempo, fuese el combustible del que se alimentase una nueva estrella. Y de ella saldría un fotón que, seguramente, no iba a tener tanta suerte.
miércoles, 26 de julio de 2017
ÉTICA DE ROEDORES: SENTADO
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| Amancio González |
El terrible dinosaurio se ha sentado a descansar, dijeron algunos roedores. Otros, no tan confiados, gritaron que era una trampa, porque los terribles dinosaurios jamás descansan. ¡Qué desbarajuste! Agazapados, observan la escena. La bestia habla delante de unos seres extraños, quizás sean trasgos o títeres. ¡Extraños personajes! El terrible dinosaurio es un ignorante, susurró uno de los roedores. Otro, muy dado a las fantasías, confesó haber soñado que el gran dinosaurio se bañaba en el Leteo durante largas horas, tantas, que olvidó dónde había dejado la ropa. Algún trago daría, pensaron todos. Es la reencarnación de Sócrates, sentenció, por fin, el roedor más sabio y guasón. ¡No veis que sólo sabe que no sabe nada! La terrible bestia agitaba la cabeza, de unos a otros, sentado, para descansar del cruel trajín de los días, sentado, para meditar sobre la existencia de otros mundos, sentado, para recordar a los viejos roedores que un dinosaurio jamás se sienta para descansar... Mas sabe el filósofo que la madera de las sillas brota de los bosques y que no todos los bancos son de madera. Arrancarán los olmos para que los carpinteros construyan sillas cada vez más confortables. Y veremos grandes espectáculos, incluso de marionetas... Sabe el filósofo que no todos los bancos son de madera.
lunes, 10 de julio de 2017
ÉTICA DE ROEDORES: PODER DENDRÍTICO
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| Mondrian |
Mientras los roedores discutían sobre el nombre del bosque, los árboles morían de sed. El bosque, dijo uno, nunca ha tenido nombre. Si hay bosque, dijo otro, es porque a nadie le importó el nombre. Mientras los roedores debatían sobre el homenaje a los roedores aplastados, los arbustos morían de sed. Los roedores no necesitamos estatuas, dijo uno, nunca las hemos necesitado. Si hay arte, dijo otro, es porque a nadie le importó qué es el bronce. La sed nos acorrala, dijo otro, y no sabemos de dónde procede, pues nadie observa las fuentes ni las nubes. Mas sabe el filósofo que sólo los sueños sombríos traerán luz, aunque sea tarde. Y sabe que el poder dendrítico, el que se va por las ramas, acaba con cualquier atisbo de racionalidad. En el enmarañdo bosque es algo que comparten los roedores más avispados con los terribles dinosaurios. Es un poder difuso, que se enreda y genera un bucle sobre sí mismo, para no recordar, para no crear. Sabe el filósofo que habrá que esperar a que emerja otro poder, radical, sin aspavientos ni tormentas.
martes, 13 de junio de 2017
LO HUMANO
Todo término filosófico, decía
Adorno, es la cicatriz endurecida de un problema no resuelto. Es lo que ocurre
con el concepto “humano” y sus
derivados. Aclarar qué nos hace humanos es el motor de la actividad científica,
filosófica, literaria y artística. Pensar implica necesariamente analizar qué
nos define como especie y qué lugar ocupamos en el universo. Para Kant, la
pregunta por el ser humano incluye a las demás: queremos saber qué podemos
conocer, qué debemos hacer y qué nos cabe esperar.
Es interesante analizar en qué casos aplicamos el adjetivo inhumano. Decimos que es inhumano hacer
sufrir innecesariamente a una persona, pero no decimos que la corrupción
política sea un acto inhumano. Es sinónimo de irracional. Y otra vez de la mano
de Kant: lo inhumano atenta contra la dignidad. La persona es un fin en sí
mismo, no es un medio ni un instrumento. No somos un objeto más. Lo humano,
según el enfoque ilustrado, brota de la racionalidad, que abarca tanto la
sensibilidad como el entendimiento.
Desde
el punto de vista evolutivo es difícil determinar en qué momento surge lo
humano. Se trata de un largo proceso de selección natural. Los restos fósiles
nos hablan del tamaño del cráneo, de las estructuras óseas, de las
herramientas, del desgaste de los dientes… Quizás nunca sepamos en qué momento
surgieron el lenguaje y la conciencia. La capacidad simbólica implica vivir en
grupos y acordar el significado que atribuimos a un signo. Lo humano, entonces,
aparece asociado al hecho de vivir en familias y grupos. Compartimos muchos
rasgos con el resto de los primates. Y no hay una línea de demarcación entre
nosotros y los demás animales. Dice Frans Waal que los seres humanos podemos
ser tan agresivos como los chimpancés y tan solidarios como los bonobos.
También va a ser difícil precisar en qué momento vamos a dejar de ser humanos…
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| Miguel Parra |
Las ciencias son hoy tecnociencias, es decir, conocemos para
transformar. De ahí que el humanismo haya dejado paso al transhumanismo y al
poshumanismo. La tecnología nos permite modificar la naturaleza humana. Ya no nos
conformamos con reparar nuestros cuerpos, ahora queremos mejorarlos. La esencia
del ser humano pasa a ser un proyecto de las tecnociencias.
Luc Ferry en “La revolución transhumanista” (Alianza
Editorial, 2017) aborda este nuevo debate. Las nuevas tecnologías son conocidas
por el acrónimo NBIC: nanotecnologías, biotecnologías, informática (big data,
internet de las cosas) y cognitivismo (inteligencia artificial y robótica). El
transhumanismo tiene como objetivo mejorar la condición humana: no sólo
reparar, curar, sino también perfeccionar, aumentar nuestras capacidades. Para
lograrlo, dice Ferry, este movimiento tiene a su disposición grandes medios
materiales y científicos. El transhumanismo está a favor de un uso intensivo de
las células madre, la clonación reproductiva, la hibridación hombre/máquina, la
ingeniería genética y las manipulaciones germinales. No hablamos sólo de curar
enfermedades. Incluso la vejez y la muerte son males que hay que evitar si es
técnicamente posible.
Ya los pensadores ilustrados, como Condorcet, hablaron de
mejorar, a través del método científico y la técnica, la vida del ser humano. Luc
Ferry aclara que dentro del transhumanismo hay dos corrientes. Por un lado
están los que simplemente quieren mejorar la especie humana sin renunciar por
ello a su humanidad. Por otro, están “los que abogan por la tecnofabricación de
una posthumanidad para la creación de una nueva especie, hibridada en su caso
con máquinas dotadas de nuevas capacidades físicas y de una inteligencia
artificial infinitamente superiores a las nuestras”. Señala Ferry que la
pregunta clave es: ¿se trata de que lo humano sea más humano (es decir, mejor,
al ser más humano) o lo queremos deshumanizar, engendrando artificialmente una
nueva especie, la de los posthumanos?
El transhumanismo parte de un
racionalismo materialista y una ética utilitarista. No hay ninguna razón para
negarse a mejorar la especie humana, si lo que deseamos es acabar con la
miseria y el sufrimiento. El transhumanismo es optimista: las tecnociencias
podrán resolver casi todos los problemas. También es consciente de los riesgos,
por eso apela a la prudencia, pero no a la prohibición. Es la razón misma la
que puede regular todos estos procesos sin que se nos vayan de las manos.
sábado, 27 de mayo de 2017
ÉTICA DE ROEDORES: INMINENCIA
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| J. Pollock |
Y nadie sabe por qué uno sigue, sobrevive, como si todo significase algo. Deberíamos haber aprendido a vivir los días, los instantes, los momentos que se desvanecen... Pero toda enseñanza es inútil ante semejante desatino de la naturaleza. No hay inteligencia que sea capaz de hilvanar la miseria de los días. No hay intuición capaz de entrelazar las angustias diarias, porque este universo carece de... Pensamientos de un maldito roedor, aturdido por la inminencia del desastre, claro, nada especial en este cosmos. Y nadie sabe por qué uno sigue, como si la sombra de los olmos fuese un regalo. Deberíamos haber aprendido a descifrar el código de los días en la niñez, cuando el tiempo era infinito. Pero ahora, con la conciencia a pleno rendimiento, nos faltan los días, claro, y las noches. Arrastramos ocultos misterios, falsos, enrevesados dilemas, falsos, todo tan hiriente...
viernes, 12 de mayo de 2017
TABLAS
Somos guerreros y nada nos asusta porque de nuestro lado están los pinceles y los colores, las ideas y las miradas. Somos guerreros, dice el maldito roedor, como si no supiese que vivimos en los valles, tan misteriosos siempre...
martes, 9 de mayo de 2017
LAS IDEAS NI SE CAZAN NI SE PESCAN: SE CULTIVAN
El
viernes concluyó la V Feria de la Ciencia en la Calle, uno de los
acontecimientos culturales más importantes de la ciudad. Y lo es por muchas
razones. Todos estamos de acuerdo en que sirve para que los alumnos pongan en
práctica los métodos científicos y para acercar las ciencias a los ciudadanos. Pero
no sé si nos hemos parado a pensar en qué papel representan la imaginación y la
creatividad en este tipo de actividades. Los alumnos preparan experiencias en
sus centros y luego las exponen para que los visitantes aprendan y disfruten.
Ese trabajo experimental, práctico, posibilita que los estudiantes se acerquen
a la ciencia real y desarrollen tanto la creatividad investigadora como
divulgadora. Porque es en esa dimensión práctica donde entramos en contacto con
los materiales, con los procesos, con los aparatos y con el contexto de
descubrimiento.
Si para ser creativo en literatura es necesario ponerse a
escribir, para serlo en el ámbito de las ciencias hay que impregnarse de
experiencias. Lo que en los libros de texto es un apéndice anecdótico pasa ahora
a ser algo esencial. Ya que en ciencia también se aprende a usar la imaginación,
como en las artes. Reproducir un experimento conocido implica conocer las leyes
de la naturaleza, el método experimental, la lógica de la investigación y cómo
surgen las ideas nuevas..
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| Miguel Parra |
Los enfoques excesivamente racionalistas nos han transmitido
un sistema de valores epistémicos que quizás haya que revisar a fondo. La
imaginación creadora no ha recibido la atención que merece. O bien se la
trataba como algo misterioso o bien como algo irracional. Por un lado estaban
los conceptos y por otro las imágenes. Los conceptos son universales, generales
y objetivos, incluso matematizables. Sin embargo, las imágenes son
particulares, borrosas, subjetivas, poco lingüísticas… La imaginación, reproductora o creadora,
aparecía como una capacidad importante, pero secundaria, ajena al verdadero
conocimiento. Deberíamos explorar esas zonas intermedias donde imágenes, ideas
y conceptos son difíciles de separar.
¿Cómo surgen las ideas? Jorge Wagensberg acaba de publicar “Teoría de la creatividad”, en la editorial Tusquets, dentro de la colección “Metatemas. Libros para pensar la ciencia”. Es doctor en física y profesor de teoría los procesos irreversibles en la Universidad de Barcelona. Es un gran divulgador y uno de los mayores expertos en museos de la ciencia. Ha publicado ya más de veinte libros sobre pensamiento científico. Sus obras siempre son un diálogo abierto, en el que aparecen conocimientos de diferentes ámbitos. Su experiencia como científico y divulgador le permite llevar cabo una reflexión original, sin las ataduras de los sistemas filosóficos.
¿Cómo surgen las ideas? Jorge Wagensberg acaba de publicar “Teoría de la creatividad”, en la editorial Tusquets, dentro de la colección “Metatemas. Libros para pensar la ciencia”. Es doctor en física y profesor de teoría los procesos irreversibles en la Universidad de Barcelona. Es un gran divulgador y uno de los mayores expertos en museos de la ciencia. Ha publicado ya más de veinte libros sobre pensamiento científico. Sus obras siempre son un diálogo abierto, en el que aparecen conocimientos de diferentes ámbitos. Su experiencia como científico y divulgador le permite llevar cabo una reflexión original, sin las ataduras de los sistemas filosóficos.
Jorge Wagensberg dice en su “Teoría de la creatividad” que
siempre se parte de una paradoja, que es “un indicio de una idea ausente”. Las
paradojas no hay que esconderlas o pasarlas por alto porque son precisamente el
mayor estímulo para el conocimiento: “La escuela cultiva muchos aspectos de la
cultura humana excepto quizás el más importante: la creatividad. Una reforma
educativa que favorezca la necesidad y capacidad de crear empieza por trabajar
las paradojas”.
Las ideas nuevas, según Jorge, surgen de tres maneras: por
intuición del mundo, por comprensión del mundo y por concepción del mundo. “Una
intuición es un suave roce entre lo ya comprendido y lo aún no comprendido,
entre lo observado y lo aún no observado”. Se puede intuir por analogía, por
combinación o por extensión. Una idea puede salir de su contexto y servir para
generar otra idea en otro contexto. De la combinación de varias ideas antiguas
puede surgir una idea nueva. Y también puede ocurrir que reconozcamos el verdadero alcance de una
vieja idea, que permanecía sin desarrollar. Surge una idea por comprensión
cuando, después de haber acumulado observaciones y datos, damos con la clave
que hace que todo encaje y tenga sentido. Un ejemplo sería la teoría de la
selección natural. Y por último, surgen ideas nuevas por concepción global del
mundo. Son más escasas, porque supone introducir una nueva visión de la
realidad. Un ejemplo sería la teoría de la relatividad.
http://www.diariodejerez.es/jerez/ideas-cazan-pescan-cultivan_0_1134187057.htmllunes, 8 de mayo de 2017
TIEMPO CREADOR
Cada segundo, cuando las certidumbres
se derrumban, aparece ese instinto creador que recupera lo perdido y adormece
los dolores.
Cada
segundo, cuando las dudas se esconden, aburridas de esperar, brota la traidora
racionalidad que nos distingue de las piedras.
Cada
segundo, cuando los sentidos se ofuscan, nace el noble deseo de construir otro
universo con una caja de cartón.
Lo que sabe la física y la biología no
nos sorprende ni intimida. Como seres materiales, formamos parte de un continuo
de espacio y tiempo. Somos partículas, átomos, energía. Somos estructuras vivas
que retienen por un instante el caos y la dispersión. Todo tiende al desorden,
a enfriarse, a diluirse. Y la filosofía, junto con las religiones, recurre a
las metáforas para dibujar este flujo: línea recta, flecha, círculo, espiral o
laberinto. Mas saben los filósofos que nuestra percepción del tiempo siempre es
interesada. Esa es una de las trampas de la autoconciencia. Aunque sabemos que
somos masas que deforman ese espacio-tiempo y que la aceleración de un cuerpo
curva esa malla esencial, también sabemos que, para los humanos, tiempo es
pasar el tiempo, perder el tiempo, no tener tiempo o pensar el tiempo.
Materia
organizada: si miras tu mano o tu cara, hallarás pliegues ocultos, tramas
numéricas, reacciones encadenadas.
Materia
desorganizada: si miras tus arrugas y sientes tus dolores, descifrarás el
lenguaje del desgaste y la erosión.
Materia
consciente: si miras tu mirada, te reconocerás como ser pensante que atraviesa
el espejo para no volver.
Los senderos creativos nos sirven para
acabar con el aburrimiento. Todas las vanguardias artísticas del siglo XX han
intentado aniquilar la monotonía adormecedora del capitalismo y la sociedad de
consumo. El aburrimiento del que hablamos es sinónimo de alienación, de
cosificación o de embrutecimiento. Cada uno a su manera, desde el cubismo al
arte conceptual, todos han concebido el arte como una forma de erosionar la
maquinaria del tedio. Han retorcido la materia para definir nuevos territorios,
ajenos a la rutina mercantilista, ajemos al hastío de nuestras mentes. Las
vanguardias anhelan situaciones inesperadas, conscientes e inconscientes, situaciones
que alteren el orden establecido. No concebían un arte que no fuera subversivo.
Eres
la espiral de los días: tu huida carece de sentido si es sólo huida.
Eres
el bucle de los días: jamás saldrás del laberinto sin la conciencia poética del
desastre.
Eres
un maldito roedor enjaulado en un reloj de arena: si huyes del juego de las
tardes, nunca conocerás la esencia de los ritmos y la pureza de las mañanas.
La revolución cultural consiste en una
toma de conciencia: nos damos cuenta de que la maquinaria del tedio controla
nuestros tiempos, los crea, domina nuestro ritmo vital para atrapar nuestras
mentes. Si la obra de arte es un juego, actividad con reglas, entonces el
tiempo es apresado por ese juego. La actividad artística se basta a sí misma.
Quien entra en el juego poético no espera nada más, si es un verdadero poeta.
El juego creativo y contemplativo pretende dominar los tiempos de espera, para
acoplarnos a los ciclos naturales. Y la liberación implica la dialéctica entre
autonomía formal y crítica de las estructuras de poder.
Deseas
otras constelaciones: por eso escribes, pintas o cantas, porque esa sintaxis
desmorona los viejos cimientos y atasca los engranajes.
Deseas
otra anatomía: otros brazos, otras piernas, otro universo, otros estilos, otras
formas de contar el derrumbe.
Deseas
otros senderos, otras formas de pensar. Porque sabes que sólo la creación de
tiempo no administrado puede ofrecerte libertad. Las artes y las ciencias, si
son originales, arriesgadas, generan grietas en el hormigón del tedio diseñado
por la clase dominante.
domingo, 7 de mayo de 2017
La ideología consiste en subirse al burro y no bajarse ni a tiros, aunque no te muevas. La ideología consiste en tener una idea simple y luego intentar deducir de ella todo, aunque sea imposible. La ideología consiste en hacer pasar una justificación de un privilegio por pensamiento libre, en nombre de la humanidad.
viernes, 28 de abril de 2017
ÉTICA DE ROEDORES: EL RAYO
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| Francis Bacon |
Un rayo lo ha despanzurrado. Y el bosque, enturbiado, casi perece. Los malditos roedores jamás habían presenciado el avance cruel de la infinita inmundicia. Gracias al vientre descomunal de la bestia, han conocido el abismo, tan sublime, tan pegajoso... Ni Giordano Bruno se atrevió a pensar tanta extensión, tanta maleza fermentada. Un rayo ha despanzurrado al terrible dinosaurio. Y el ácido, de condición inflacionaria, ha penetrado por las raíces del viejo bosque. Mas sabe el filósofo que, aunque todo fluye, todo vuelve y se repite eternamente... Nunca existe ácido suficiente como para acabar con la maleza y la bestia, que aniquilarán el bosque mientras los malditos roedores se entretienen deslumbrados y enredados. Un rayo ha despanzurrado al terrible dinosaurio y no ha ocurrido nada.
martes, 4 de abril de 2017
EL MARXISMO Y LOS JUEGOS MALABARES
Las crisis periódicas del
capitalismo traen a colación viejos espectros que recorren Europa, al menos
espectros conceptuales. Si a ello añadimos el centenario de la Revolución Rusa y los ciento cincuenta
años de la publicación de El Capital,
tenemos todos los ingredientes para que aparezcan montones de libros dedicados
a “la actualidad de Marx”.
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| Miguel Parra |
Los filósofos marxistas, o marxianos, sostienen que lo mejor
que le ha podido ocurrir al pensamiento marxista es que el socialismo real haya
desaparecido. Sólo así es posible volver a Marx sin intermediarios ni
escolásticas soviéticas o maoístas. Asistimos a un renacimiento del pensamiento
de Marx, un filósofo al que debemos, ante todo, una actitud crítica radical, un
modelo de intelectual moderno, y quizás no tan sistemático como nos han hecho
creer las simplificaciones de los manuales.
Y no se trata de volver a realizar una hermenéutica de los
textos, ya que se generaría una nueva escolástica. Volver a Marx implicaría
retomar su enfoque para abordar los problemas sociales de hoy, un enfoque
despojado de los lastres metodológicos de su época y enriquecido con los
conocimientos de las ciencias naturales y sociales: abandonar la dialéctica
hegeliana y adoptar la metodología científica.
La editorial Pasado y
Presente acaba de publicar “Marx 2020”,
de Ronaldo Munck, doctor en Sociología Política por la Universidad de Essex. A
lo largo de sus nueve capítulos el autor es capaz de plantear los principales
núcleos temáticos del marxismo de hoy. En el primero, aborda el complejo
laberinto del discurso marxista, desde sus orígenes hasta la posmodernidad. En
los siguientes habla de ecología, desarrollo, trabajadores, feminismo, cultura,
nación y religión. En el último escribe acerca del marxismo y el futuro de
nuestras sociedades. Ronaldo Munck explora lo que Marx dijo o no dijo sobre
cada asunto, cómo aprovecharon esa ambigüedad sus seguidores y cómo pueden
utilizarse hoy las diferentes soluciones teóricas para abordar los problemas
que nos interesan.
Volver a Marx implica volver a pensar. Porque de sus
ambigüedades puede nacer la incertidumbre. Volver a pensar, por ejemplo, sobre
el papel de la cultura. Lejos de las simplificaciones economicistas y
reduccionistas, Gramsci recordó que la hegemonía se gana en el ámbito
simbólico, en el terreno de las ideas, aunque estén al servicio de las
relaciones de producción vigentes. Volver a Marx implica volver a pensar, por
ejemplo, qué entendemos por desarrollo económico. Marx vivió una época,
heredera de la Ilustración, en la que no había límites, los recursos parecían
infinitos y la conciencia ecológica no había surgido. Volver a Marx supone
preguntarse por el sujeto de la revolución, por el nuevo concepto de trabajo en
un mundo globalizado.
¿Para qué puede servir que
nuestros alumnos conozcan mínimamente a Marx? ¿Es una mera reliquia utópica? A
lo mejor el Marx real, el que escribía en prensa, el de la Internacional, el
del Manifiesto, el del Capital, el amigo de Engels… A lo mejor ese Marx sigue
oculto, tapado por tanta hermenéutica, oscurecido por los dogmatismos… Es su
actitud crítica, ilustrada y científica la que puede ser útil en nuestras
aulas, la que puede evitar todo engaño, toda injusticia, una actitud que
analiza la realidad material para desvelar las verdaderas causas de este
maldito teatro.
http://www.diariodejerez.es/jerez/marxismo-juegos-malabares_0_1123688120.html
sábado, 25 de marzo de 2017
Vendrán
Toda abstracción es innecesaria si tu madre cumple ochenta y siete años. Porque piensas que aquellos años, los de la niñez, jamás perderán sentido. Nunca. Y recuerdas, como puedes, los días oscuros, difusos, de antaño... Y ves ahora sus manos, moradas, llenas de pinchazos... Ves a la madre, la mujer que pudo con todo y podrá con todo. Este universo jamás acabará con ellas, las que soportaron guerras y miseria, las que nos construyeron este edificio de bienestar, lavando en el arroyo helado de Tierra de Campos, las que cocieron el pan y las magdalenas, las que adornaron tantas tardes... Nadie será capaz de aniquilar esos recuerdos, nadie. Y vendrán otros tiempos, con seres distintos, ajenos, y vendrán... Toda abstracción es innecesaria cuando tu madre te demuestra que todo es posible, que cada instante fue una advertencia... Y que el calor del horno perdura detrás de tus insolencias de filósofo privilegiado...
martes, 21 de marzo de 2017
martes, 14 de marzo de 2017
EL IMPERIO DE LAS NEURONAS
Hace poco asistí a una conferencia
sobre neurodidáctica. Creí entender que ciertas conductas potencian la
producción de los neurotransmisores que a su vez son la base de esas conductas.
Se crea un bucle de retroalimentación. O algo así. Cuanto más asertivo y
optimista soy, más asertivo y positivo soy. Hubo un momento en que, quizás
debido a mi ignorancia, me pareció que nos movíamos entre meras tautologías,
verdades obvias, irrefutables porque no añaden nada.
Y esto no significa, ni mucho menos, que considere carente
de interés el estudio del cerebro para mejorar nuestras estrategias didácticas.
Todo lo contrario. Me parece esencial. Somos cerebros, nada más. El problema es
cómo aprovechar esos conocimientos de la neurociencia sin caer en una especie
de cientificismo vacío. No basta con construir neologismos rimbombantes:
neuroética, neuroeconomía, neuropolítica... Parece una estrategia publicitaria,
no un programa científico. Y nos recuerda a esos anuncios que añaden bio a todo
para que un producto sea muy sano y muy científico.
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| Miguel Parra |
Que la psicología, la pedagogía y la neurociencia trabajen
juntas en proyectos de investigación empíricos es una excelente idea, algo que
se venía reclamando desde hace décadas. En educación puede ser muy útil conocer
los mecanismos cerebrales que intervienen en el aprendizaje. Sobre todo cuando
tratamos con niños y adolescentes. Saber cuáles son las estructuras y redes que
intervienen y qué grado de desarrollo presentan en cada edad puede ser crucial
para programar en las aulas. Decimos que el cerebro es flexible, pero hay
momentos en los que esa plasticidad es mayor que en otros. Hoy es posible saber
qué ocurre cuando un alumno realiza una actividad concreta, qué áreas se
activan y en qué grado. Cabe medir la atención, el grado de memorización y los
tipos de destrezas que se despliegan. Son datos que conviene tener en cuenta en
la pedagogía a la hora de elegir estilos de aprendizaje y metodologías.
El discurso neurodidáctico
carece de interés si sólo realiza una explicación global. Si no propone
estrategias concretas, fundamentadas en estudios empíricos, se convierte en una
moda más dentro de la pedagogía, una forma de hablar que no cambia nada. Por
eso es tan importante quién debe realizar esas investigaciones y cómo. Y la
respuesta es clara: deben ser los neurocientíficos los que asuman este
proyecto, porque es un trabajo experimental. Lo que no conviene es que los
resultados generales de las ciencias del cerebro sean utilizados por los
pedagogos para hablar de procesos concretos que ocurren en el aula, pero sin
haber llevado a cabo el trabajo empírico correspondiente.
Algo por el estilo ocurre en la ética. También se habla de
neuroética. Aquí hay otro tipo de problemas, más teóricos. Porque surge el
asunto del reduccionismo y el determinismo. Los filósofos se preguntan si saber
mucho del cerebro nos ayuda a comprender la dimensión ética del ser humano, si
nos ayuda tanto en el plano descriptivo como en el normativo.
Por muy naturalista y determinista que uno sea, es necesario
hacer compatible nuestra experiencia subjetiva de la libertad con una visión
materialista del mundo. Si en la neurodidáctica exigimos un trabajo
experimental riguroso, en la neuroética pedimos que no se caiga en una falacia
naturalista o en un reduccionismo estéril.
En la realidad hay diversos niveles. Unos dependen de otros,
ciertamente, pero cada nivel exhibe un marco autónomo de propiedades. Las
normas y los valores surgen en el marco de las razones y los argumentos. Para
ser conscientes de un valor y pensarlo, utilizamos la corteza cerebral, porque
no hay nada más. De esa actividad cerebral emerge una función: el pensamiento.
Para justificar una norma no acudimos a neurotransmisores porque sería mezclar
propiedades de diferente nivel. Y no añadiríamos nada. Justificar una norma implica
desarrollar argumentos: nos movemos en el plano de las razones y conceptos.
La experiencia subjetiva de la libertad es ineludible, y es lo que fundamenta la ética. Al mismo tiempo, sabemos que somos fruto de la selección natural, y somos parte de un universo material donde hay causalidad y regularidades, aunque intervenga la probabilidad. Conseguir que encaje todo esto es el principal reto para los filósofos actuales, dice Habermas. En las próximas décadas habrá que afinar mucho más si queremos aplicar los conocimientos de la biología y la neurología a las ciencias humanas.
http://www.diariodejerez.es/jerez/imperio-neuronas_0_1117388666.htmlLa experiencia subjetiva de la libertad es ineludible, y es lo que fundamenta la ética. Al mismo tiempo, sabemos que somos fruto de la selección natural, y somos parte de un universo material donde hay causalidad y regularidades, aunque intervenga la probabilidad. Conseguir que encaje todo esto es el principal reto para los filósofos actuales, dice Habermas. En las próximas décadas habrá que afinar mucho más si queremos aplicar los conocimientos de la biología y la neurología a las ciencias humanas.
sábado, 18 de febrero de 2017
ÉTICA DE ROEDORES: LA VENDA
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| Francis Bacon. |
Se reunieron los dinosaurios, cosa extraña, para juzgar a los dinosaurios reales. Nadie entendía nada. Se reunieron para decirnos que todo sigue igual y que la balanza es la misma de siempre. Y que la venda se ha extraviado. Pobres roedores, malditos roedores, tan obsesionados con lo suyo, con sobrevivir con dignidad... Se reunieron los dinosaurios y decidieron que todo sigue igual y que los sueños de los roedores son un invento, un cruel espasmo. Se reunieron para recordarnos que el uso de la razón tiene un límite, el que ellos han establecido. Y los roedores enfadados, como en siglos anteriores, husmean viejos senderos, olvidados, arcaicas rutas para recuperar la venda. Pobres roedores, tan asustados, tan olvidadizos y serviles... Sólo se acuerdan de la balanza cuando la medida arruina la economía de sus guaridas. Sólo se acuerdan de la armonía universal cuando su cocina se resquebraja. Pero los dinosaurios conocen todo, cada pensamiento del roedor, cada lágrima. Por eso el fiel de la balanza marca la hora de nuestro final.
martes, 14 de febrero de 2017
LAS RAZONES DE NOAM CHOMSKY
Dicen por ahí que ya no hay
verdaderos intelectuales, que ahora sólo hay expertos, técnicos incapaces de
abordar las grandes cuestiones del ser humano. Claro que existen intelectuales,
son científicos que pretenden alcanzar una visión global de la realidad,
pensadores que promueven el diálogo entre las diferentes disciplinas con el fin
de comprender lo que somos y lo que nos conviene ser. Se atreven a eliminar
fronteras epistémicas y a promover transformaciones sociales; aparecen en la
prensa y hablan de temas que preocupan a los ciudadanos…
http://www.diariodejerez.es/jerez/razones-Noam-Chomsky_0_1108989529.html
Que la misma persona, Noam Chomsky, nos hable sobre la
gramática universal, el origen del lenguaje, la mente humana, los límites del conocimiento
y el socialismo libertario puede parecer una temeridad. Sin embargo, es una
necesidad. Dos publicaciones recientes me han llevado a Chomsky: un libro suyo
en el que trata todos esos temas y un artículo en Investigación y Ciencia de enero que pone en cuestión su teoría
sobre el lenguaje.
Paul Ibbotson y Michael Tomasello explican por qué muchos
lingüistas y científicos cognitivos están cuestionando la teoría innatista de
Chomsky. Lo que se pone en duda es tanto la existencia de una “gramática universal”
como el proceso de aprendizaje de una lengua por los niños.
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| Miguel Parra. |
Según Chomsky, los seres humanos nacemos con unas
estructuras lingüísticas, una gramática universal. Nacemos con un equipamiento
biológico, unos módulos neuronales que explican la capacidad lingüística. La
gramática universal hace posible que seamos capaces de formar infinitas frases
con un número finito de elementos. Esta capacidad se concretaría luego en cada
idioma de manera diferente. A lo largo de las décadas de existencia de la teoría,
Chomsky y sus seguidores han tenido que modificarla. El conocimiento de la
diversidad lingüística les obligó a reducir esa gramática universal a un
procedimiento recursivo mínimo. Porque no todas las lenguas, por ejemplo,
utilizan las estructuras básicas de sintagma nominal y sintagma predicativo.
Si encontrar algo en común entre tantas lenguas ha sido un
escollo desde hace años, ahora se añade una crítica más profunda. Los estudios
experimentales sobre cómo aprenden los niños a hablar revelan que utilizan
recursos cognitivos que no son los específicamente lingüísticos de los que
habla Chomsky. Los niños utilizan la capacidad de clasificar en categorías y la
de relacionar objetos. Estas capacidades son generales. Las utilizamos para
múltiples tareas. Y permitirían explicar el surgimiento del lenguaje mediante
la experiencia y los procesos inductivos. El niño iría descubriendo pautas de
uso. Ya no sería necesaria una plantilla innata.
En “¿Qué clase de criaturas somos?” (Editorial Ariel, 2017)
Chomsky aborda los temas que le han preocupado a lo largo de su vida, temas que
considera esenciales para comprender qué es el ser humano: el lenguaje, los
límites del conocimiento y el bien común. Y todo en menos de 200 páginas.
En el capítulo dedicado al lenguaje expone en qué consiste
ese mecanismo recursivo innato. Una de las claves de su enfoque consiste en
relacionar lenguaje y pensamiento. Lo esencial del lenguaje no es la
comunicación. El principio de Computación Mínima explica cómo se genera la
sintaxis, cómo somos capaces de ordenar nuestras frases de forma automática. La
teoría de la evolución debería explicar cómo han surgido estas capacidades,
pues dependen del equipamiento biológico. Menciona la hipótesis de Ian
Tattersall. El surgimiento del lenguaje es un hecho repentino y reciente en la
evolución. Este científico sitúa el acontecimiento en un estrecho intervalo
entre 50.000 y 100.000 años atrás.
Chomsky también se plantea si nuestra capacidad de
conocimiento tiene límites. Las estructuras innatas determinan qué tipo de
hipótesis podemos formular. Somos organismos vivos y nuestra inteligencia
depende de procesos finitos concretos. Poseer ciertas estructuras implica poder
realizar unas tareas y otras no. Quizás nunca comprendamos completamente cómo funciona
la realidad.
Su pensamiento ético y político es bastante conocido. No
deberíamos admitir aquellas estructuras de poder que no estén justificadas. Una
idea muy sencilla y universal, dice. Esto le sitúa en el anarquismo, en el
socialismo libertario. Tiene mucho trabajo por delante este pensador estadounidense,
tanto en lingüística como en política...
viernes, 3 de febrero de 2017
ÉTICA DE ROEDORES: LA CRESTA
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| Francis Bacon |
Desde la aparición del gran dinosaurio, los roedores viven inquietos, azorados. Siempre hay un gran dinosaurio, terrible, de pisadas destructivas, de mirada feroz y aliento pútrido. Cuando los roedores llamaron al gran dinosaurio, jamás pensaron que fuese un maestro de la albañilería... Y sabe el filósofo que los ladrillos no nacen de la nada... Pero ahí está, en el bosque, con sus terribles pisadas, con su cresta amarilla, terrible, sangrienta, inhumana. Pobres roedores, pensaron que el gran bicho podría convertir el hierro en oro. Pobres roedores, malditos roedores, creyeron que la culpa siempre es del otro, del diferente, del que riega el bosque, del que siembra, del que ara la tierra... Desde la aparición del gran dinosaurio, los roedores viven con miedo, acurrucados en sus casas, temblorosos. Hasta los viejos dinosaurios están asustados. Nadie había visto semejante cresta amarilla. Y los roedores, ignorantes de su condición, adulan al rey de la perversidad como si de un salvador se tratase. Pobres roedores... Han olvidado que la esencia del bosque se encuentra en los sombríos, en las penumbras, en las lindes que separan la miseria de la opulencia. Siempre hay un dinosaurio más terrible que el anterior, siempre. Y sabe el filósofo que el de la cresta amarilla no será el último ni el más terrible mientras los roedores vivan pendientes de los reflejos, de las sombras...
lunes, 30 de enero de 2017
martes, 10 de enero de 2017
EXISTENCIA AUTÉNTICA
A menudo nos invade la
sensación de estar perdiendo el tiempo, pero no el del reloj ni el de los
horarios cotidianos, sino el otro, el que nos convierte en vidas concretas. Ese
tiempo esencial, estructural, lo perdemos totalmente cuando nuestra existencia
no es auténtica, cuando llevamos una vida alienada o cuando nos arrastra la
heteronomía. Todas esas formas de perder el tiempo comparten un núcleo común:
alguien elige por ti y te impone un proyecto de vida. Como consecuencia, surge un
vacío que nos corroe, esa insatisfacción por no haber hecho lo que de verdad
queremos.
Es sano preguntarse de vez en cuando por qué actuamos de una
manera y no de otra. Se trata de una pregunta muy molesta e inquietante porque
suele venir acompañada del silencio: no nos gusta reconocer que nos movemos en
un espacio de posibilidades determinado por algo ajeno a nuestra voluntad.
Vivimos de forma mimética, más de la cuenta, impregnados de hábitos y tendencias
que nos marcan el camino. Ese poder difuso, sofisticado, lo puede todo. El
éxito consiste en que quieras lo que ellos quieren. El poder es un especie de
continuidad dice Byung-Chul Han, en su libro “Sobre el poder” (Herder, 2016). La
coerción y la amenaza sólo surgen si esa continuidad se interrumpe.
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| Miguel Parra |
Ante semejante vértigo existencial, ¿qué podemos
aconsejarles a los jóvenes? Si eligen por ti, corres el riesgo de perder el
tiempo para siempre. Se nos olvida lo más importante. Trabajar no consiste sólo
en gastar tiempo para ganarse la vida y hacer posible el tiempo de ocio.
Trabajar es vivir el tiempo y crearlo. Si no es así, el tiempo de trabajo es de
otros y se vuelve destructivo, desgasta. Si eligen nuestro proyecto, vivimos su
tiempo, el de ellos, no el nuestro. Y el nuestro lo perdemos de forma
irremediable.
Hoy está de moda una especie de pragmatismo resabiado.
Cualquier intento de salirse del carril social, apelando a otras formas de
estar en el mundo, suena a ingenuidad propia de otras épocas. El pragmático
resabiado está de vuelta y asume la realidad con cierta mirada de superioridad.
Por eso hay expresiones que desaparecerán, como vocación profesional y
compromiso social. Es cierto que la palabra “vocación” tiene connotaciones
religiosas, sin embargo habría que rescatar su contenido ético. Y el compromiso
social nos trae a la memoria las utopías revolucionarias… La lección de los
pragmatistas resabiados suele ser: “como todo está tan mal, olvídate de ti
mismo y gana dinero; como la revolución es imposible, olvídate del bien común,
de los otros, y gana dinero”.
Hay actitudes que ponen en peligro la autenticidad de
nuestros proyectos. Una de ellas es la mala fe, analizada por Sartre. Echar la
culpa de todo a las leyes de la naturaleza o al contexto social para no tener
que elegir con responsabilidad es obrar con mala fe, una especie de autoengaño.
La otra es la confusión entre racionalidad y racionalidad económica. Intentar
calcular nuestro futuro mediante costes y beneficios implica un reduccionismo
economicista. En la primera actitud entregamos nuestro tiempo; en la segunda lo
cosificamos, lo ponemos en venta.
La existencia auténtica es lo
mínimo que cabe desear. Es un mínimo vital y ético. Renunciar a ella implica
desentenderse de la libertad y la felicidad. Elijamos libremente una actividad
que nos permita ser, sin querer nada más, y que se nutra del bien común al
mismo tiempo que lo posibilite. Si nos convertimos en piezas de un mecanismo,
pronto aparece el aburrimiento. El ideal es trabajar como si fuésemos creadores,
para no trabajar nunca.
martes, 3 de enero de 2017
TALLERES LEIBNIZ 2017
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| Kandinsky |
Me acaban de regalar el nuevo
calendario de Talleres Leibniz. Aunque cambian las fotografías
cada año, su lema es el mismo: “Usted vive en el mejor de los mundos posibles.
Y si no es así, nosotros se lo reparamos”. Luego, cada mes tiene su propia
reflexión o consejo metafísico. El de enero es “¡Calcula, pero mejor que
Dios!”. El de febrero es más alegre: “Disfraza tus miserias”. El mes de abril
está dedicado a Nietzsche: “Vaya susto, casi me muero”. El 14 de abril, algo
inédito, contiene una nota a pie de página: “¡Ojo con lo que celebramos!”. El
caluroso agosto nos recuerda a Sartre con “El infierno son los otros”. Y
el de octubre a Marx: “Vuelve a intentarlo”. En fin, un calendario que no tiene
desperdicio y anima mucho. Cándido, el que regenta Talleres Leibniz,
nos recuerda en su felicitación anual que aunque las piezas fallen lo
importante es el motor en su conjunto, y que si no tenemos amplitud de miras es
lógico que esto nos parezca un mecanismo infernal.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
ESCRIBIR Y PENSAR HASTA EL INFINITO
Aunque hoy se confundan, pensar, escribir y publicar son
actividades diferentes. La obsesión actual por publicar se traduce en datos.
Cada año suelen aparecer en nuestro país entre cuatrocientas y quinientas
editoriales nuevas, sin contar a los autores-editores. Y el número de títulos
anuales ronda los setenta mil. La industria editorial genera al año unos tres
mil millones de euros en España y da trabajo a más de treinta mil personas. Las
mesas de novedades de las librerías no dan abasto y los libreros deben realizar
una selección cruel, por motivos de espacio.
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| Miguel Parra |
Cuando hablas
con alguien y le dices que te dedicas a dar clases de filosofía, te suele preguntar
si eres filósofo y publicas libros. Y si eres científico y trabajas en un
proyecto de investigación, sabes que una de las formas de evaluarte va a
consistir en comprobar cuántos artículos has publicado y en qué revistas,
porque no todas valen igual. Bruno Latour y Steve Woolgar en su libro “La vida
en el laboratorio” describen, como si fuesen antropólogos, lo que ocurre en los
centros de investigación. El objetivo de todas las acciones y procesos es
obtener un producto final, el artículo. No es de extrañar que la cienciometría
y la bibliometría sean casi lo mismo. La primera se encarga de estudiar la
producción científica, pero resulta que cuantificar las publicaciones es la
clave hoy en día. Si no publicas en revistas especializadas de gran impacto, no
existes como investigador.
Sartre
(1905-1980) escribía constantemente, tanto que no dedicaba el tiempo suficiente
a revisar y corregir. Lo importante era escribir y publicar, para transformar
el mundo… Corregir y revisar, preocuparse por el estilo, lo consideraba una
actitud burguesa. Escribía en cualquier sitio, en el café o en el cuartel. “El
ser y la nada” es una obra demasiado extensa. Escribe tanto, que sus proyectos
de publicación nunca terminan por cerrarse. Husserl (1859-1938), el padre de la
fenomenología, tampoco lo hizo mal. Sus obras abarcan cuarenta y cinco mil
folios. Y utilizaba una taquigrafía especial. En el libro “En el café de los
existencialistas” (Ariel, 2016), Sarah Bakewell describe la odisea que
sufrieron sus escritos al llegar los nazis al poder. El proceso de edición de
sus obras completas continúa.
Pero puede haber pensamiento sin escritura, y
escritura sin publicación. A lo largo de la historia ha habido y habrá grandes
pensadores que no necesitan pasar al papel sus ideas, bien porque les guste
dialogar, en el ágora o en los medios de comunicación, bien porque simplemente
piensan para un entorno muy reducido. Quizás no les importe la divulgación de
sus ideas ni que perduren en el tiempo. Conciben la filosofía más como una
actividad práctica que como una producción de documentos. Y los hay que
escriben muchísimo y casi no publican.
Leibniz
(1646-1716) quizás sea uno de los autores que más escribió y menos publicó en
vida. Doscientas mil hojas en siete lenguas, nos dice Eberhard Knobloch en el
artículo “El arte de editar a Leibniz” (Investigación y Ciencia, mayo de 2013).
Sus escritos incluyen cartas, tratados, esbozos, comentarios,.. El cuarenta por
ciento está escrito en latín, el treinta en francés y el quince en alemán.
También hay escritos en inglés, holandés, italiano y ruso. Sin embargo, en vida
sólo publicó una obra larga, “Teodicea” (1710). Escribía hasta en los márgenes
de los libros y documentos.
El pensamiento de Leibniz abarcó todas las ramas del saber. Desarrolló
el cálculo diferencial e integral, la combinatoria y la lógica. Se le puede
considerar uno de los padres de la computación. Diseñó una máquina de calcular
y el sistema de numeración binario. En filosofía se preocupó por la relación
entre alma y cuerpo, el problema del mal, el conocimiento… La edición académica
de sus obras completas está en marcha, pero aún quedan varias décadas para que
se complete. En español también hay un proyecto de edición. Este trabajo se
coordina desde la Universidad de Granada. Hay previsto publicar veinte
volúmenes, con la editorial Comares. En www.leibniz.es
se puede conocer el proyecto en su totalidad.
viernes, 2 de diciembre de 2016
LA MÚSICA Y LOS ZAPATOS
Jamás sabremos dónde comienza todo si no miramos nuestros zapatos rojos. La melodía del recuerdo, de las que ya no están, del que ya no está... Uno piensa que los rostros cambian, los cuerpos cambian y algo permanece, quizás una mirada, un susurro, quizás ese deseo de que todo vuelva a ser como ayer. Jamás sabremos dónde termina todo si no miramos nuestros zapatos rojos. Porque el violín del silencio no tiene piedad, ni la tendrá... Es todo tan extraño... Siempre habrá fotos en las que no apareceremos. Pero también habrá palabras, discursos, símbolos que recojan los anhelos más profundos de aquellos que enseñan y aquellos que aprenden, que son los mismos. Jamás recuperaremos la humanidad si no miramos nuestros zapatos rojos. ¡Y claro que le hemos visto dejar el par de zapatos! ¡Todos lo hemos visto! Ha caminado despacio, guiado por el violín, y entonces, muy serio, se ha girado y nos ha dedicado un gesto inquietante...
viernes, 25 de noviembre de 2016
LA LLUVIA
La lluvia arrecia por la calle Francos mientras la noche adormece la conciencia de ruina. Quizás haya humanos al otro lado de la oscuridad. Todo cambia, nada permanece, decía Heráclito. Y nada quedará, pensamos los habitantes de una ciudad clausurada, abatida por la desidia y el desconcierto. El agua fluye por el río de las miserias, el río del olvido. Tarde o temprano reconoceremos la mirada de los cimientos. Quizás sea tarde, entonces, para imaginar. La lluvia arrecia por la plaza Plateros, y los adoquines brillan con el esplendor de siempre, de antaño. Pero ya no habrá sitio para las comedias ni las tragedias. No lo merecemos.
domingo, 20 de noviembre de 2016
VIENTOS MAGNÉTICOS
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| Marcel Duchamp |
miércoles, 9 de noviembre de 2016
NOVENTA MEDITACIONES POÉTICAS
La filosofía comienza con la admiración, decía Aristóteles.,
con una especie de conmoción intelectual, un reconocimiento de la ignorancia
acompañado por un fuerte deseo de saber. Podemos sentir admiración ante la luz
de las lejanas estrellas, la belleza de un acantilado, la estructura de una
neurona o un texto literario. La filosofía de la literatura nace también de ese
estado mental.
En la novela “En
la casa del padre”, José Manuel Caballero Bonald describe así una bodega: “Y
había allí como una paulatina cerrazón del aire que parecía interceptar el
desplazamiento de los cuerpos, y ese olor apelmazado y persecutorio, un olor
prenatal a levaduras indescriptibles que podía acabar siendo absorbido por la
piel, alojándose allí dentro para toda la vida”. Y continúa: “Ella avanzaba
recelosa por esa penumbra todavía estacionada en algún sueño reciente,
sintiendo por los muslos arriba el vapor del terrizo de albero hacía poco regado,
oyendo acaso el jadeo del vino en los toneles, la pugna de los microorganismos
trabajando en lo hondo de las criaderas”.
El lector se
queda pasmado ante esta escritura. Algo ha sucedido para que se detenga y lo
relea varias veces. El lector dice: “¡Esto es literatura de verdad!” Suponemos,
entonces, que hay literatura de mentira o falsa literatura. O al menos que
existen textos que sólo son literatura en apariencia. A veces, la poesía parece
que ha abandonado lo poético, y no nos referimos sólo a la rima y la métrica.
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| Miguel Parra |
María Payeras
Grau le preguntó a Bonald en una entrevista que cuáles eran los elementos que
convierten a un texto en específicamente poético. El escritor respondió: “La
palabra artística, la manipulación de la palabra con fines artísticos. Yo
siempre he dicho que lo que no es barroquismo es periodismo, aunque conviene
explicar un poco el término barroquismo.
Me refiero a él, no como un método de complicación sintáctica o de acumulación
de elementos de adorno superfluos en una frase, o de adornos léxicos y
sintácticos, sino como búsqueda de unas palabras que realmente definan mejor
que otras lo que tú quieres decir”. Y en “Desaprendizajes” lo muestra de forma
poética: “¿A qué lectura se refiere entonces esa fundante jurisdicción de la
escritura? No desde luego al campo informativo de los signos, no a la superflua
urdimbre coloquial ni a la siempre indigente demanda de la trama, no a nada que
no sea la nutrición interna del idioma, esa secreta actividad de las palabras
que no depende más que de su capacidad penetradora en el solar de lo
desconocido”.
El lector se
encuentra con poemas que carecen de ese ingrediente poético. Y no se trata de
un mero aspecto formal, porque a veces leemos poesía que consiste en mezclar
palabras raras o cultas, yuxtaponer frases, metáforas, comparaciones, todo un
arsenal técnico que no nos dice nada. Cuando el barroquismo fracasa, se
convierte en forma vacía. Otro tanto ocurre en la novela. Porque, obsesionados
con el ritmo narrativo, algunos escritores abandonan ese decir poético que debe
estar inserto en todo género literario.
Una vez presté
un libro de Luis Mateo Díez, quizás fuese “La fuente de la edad”. El lector me
dijo que no le había gustado porque los personajes no hablaban como la gente de
la calle… Otras veces me han dicho que un libro no les gustaba porque no pasaba
nada. Quizás ya no se busque lo poético en los textos. Quizás se publique
demasiado y no haya un trabajo adecuado sobre esa “nutrición interna del
idioma”, esa “secreta actividad de las palabras”.
Recomiendo dos
libros recientes dedicados a estas cuestiones. El primero es “La singularidad
de la literatura”, de Derek Attridge (Abada Editores, 2011). El segundo es “El
demonio de la teoría. Literatura y sentido común”, de Antoine Compagnon.
(Acantilado, 2015).
sábado, 22 de octubre de 2016
HURRICANE
Podría haber sido campeón del mundo. Nadie lo duda. Aquellos tiempos heroicos... Tiempos en los que rellenas el pedido de Discoplay y con las prisas te equivocas. Tres cuerpos yacen en el suelo y te quieren echar a ti la culpa, por ser negro, por no ser como ellos. Y te llega el pedido. No es lo que esperabas. Porque habías encargado una camiseta, quizás de Eskorbuto o de Kortatu. Te interrogan y te encarcelan, por ser negro. Podría haber sido campeón del mundo. Pero no tengo reproductor de compact disc. Me ha llegado Desire. En la cárcel me consumo. Un tal Bob Dylan canta mi historia. Menos mal que Ángel tiene un buen equipo y me lo pasa a cinta, como decíamos entonces. Y escucho el lamento de Hurricane y Mozambique y Oh sister y tantas historias. Podríamos haber sido los campeones del mundo, le digo a Taboada en El Gorila, pero nos tenemos que conformar con ser filósofos de verdad. Tiempos en los que el deseo y la razón se entremezclan de tal modo que tomas la mejor decisión de tu vida...
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